El último jefe del Pentágono de Trump, Christopher Miller, concedió un reportaje al sitio Vice donde afirma que los manifestantes actuaron en consecuencia al discurso del expresidente. Sin embargo, el magnate neoyorquino fue absuelto en el segundo juicio político que se le llevó adelante y coquetea con la idea de presentarse en 2024.
Viernes 12 de marzo de 2021 12:11
El exsecretario de Defensa de Estados Unidos durante el Gobierno de Donald Trump, Christopher Miller, aseguró que el magnate incitó a las personas que asaltaron el Capitolio el 6 de enero pasado con el discurso que pronunció ante ellos horas antes, informaron en las últimas horas medios locales.
En un fragmento de una entrevista que Miller concedió al medio digital VICE, que se emitirá el domingo, el ex jefe del Pentágono se cuestionó si "alguien habría marchado hacia el Capitolio y lo habría invadido sin en el discurso del presidente".
"Creo que es bastante definitivo que eso no hubiera sucedido, así que sí", se respondió el funcionario que ocupó el cargo cuando Trump echó a Mark Esper.
Sin embargo, Miller precisó que "no está seguro" de si Trump era "consciente" de que su discurso podría tener consecuencias "tan extremas", pero insistió en que sabe que el incidente no habría sucedido si no hubiera pronunciado el discurso.
También señaló que, cuando escuchó algunos de sus comentarios, los encontró "preocupantes" y que hicieron "sonar las alarmas", según fragmentos de la entrevista reproducidos por la agencia de noticias Europa Press.
"Parece causa y efecto", dijo, aludiendo al discurso y al incidente en el Capitolio, que dejó cinco muertos.
"La pregunta es: ¿sabía que estaba enfureciendo a la gente para hacer eso? No lo sé", insistió el exsecretario de Defensa, que recibió críticas por su rol en la respuesta al asalto, entre otras cosas por el tiempo que tardó en desplegarse a la Guardia Nacional.
Como secretario de Defensa en funciones aquel día, Miller estaba a cargo de la respuesta del Ejército.
Las respuestas de Miller buscan tanto descargar sobre Trump la responsabilidad por la acción de los manifestantes, buscando despegarse de las críticas por la actuación de la Guardia Nacional, lo que incluyó a sectores de las fuerzas represivas actuando en común o saludando a los manifestantes.
En el discurso del 6 de enero Trump había dicho: "Lucharemos. Lucharemos como demonios. Si no luchan como demonios, no tendrán un país nunca más" y paso seguido miles de manifestantes entre los que se encontraban militantes supremacistas y de extrema derecha, asaltaron el Capitolio cuando el Congreso celebraba una sesión conjunta para ratificar la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales, celebradas el 3 de noviembre.
El expresidente rechazó repetidamente el resultado electoral, afirmando que se había producido un "fraude", aunque sin proporcionar pruebas al respecto.
Al menos 280 personas fueron detenidas por estar presuntamente involucradas en el asalto al Capitolio y se presentaron cargos contra más de 300. Algunos de los manifestantes, como el que se hizo famoso por entrar envuelto en pieles de animales y con un sombrero de cuernos, dijo que actuó en consecuencia luego del discurso de Trump.
El expresidente fue sometido a un segundo juicio político por este hecho y aunque la mayoría de los senadores votó por condenarlo (incluidos siete republicanos), la cuenta final de 57 a 43 no llegó a los dos tercios que requiere la Constitución, por lo que resultó absuelto.
El asalto al capitolio, abrió una crisis monumental no solo al interior de Estados Unidos y su sistema de partidos, sino sobre la proyección de su maltrecha hegemonía imperialista hacia el resto del mundo. El hecho de que Trump haya quedado impune, refleja las tensiones tanto dentro del partido republicano, como la polarización social que Biden pretende conjurar con un discurso de "unidad", aunque ahora fortificado con con un plan de estímulo billonario.
A pesar de las denuncias de fraude, Trump dejó la Casa Blanca, pero el trumpismo como base social del fenómeno que lo llevó al poder sigue existiendo. Está allí para recordarle al partido republicano que arrastra una crisis sin vuelta atrás, y a Biden que deberá hacer muchos esfuerzos para lidiar con las exigencias tanto de Wall Street como de los sectores más afectados por la crisis económica, social y sanitaria.
Entre esas brechas, es que Trump apareció recientemente coqueteando con la idea de volver a presentarse hacia las elecciones de 2024.