En los barrios y delegaciones, lugares donde la tradición de lucha y formas populares de organización de sus habitantes son conocidas, se alzó la combativa unidad entre maestros y padres y madres de familia. Una irrupción de los descontentos y oprimidos está en curso en el corazón político del país donde hasta hace poco todo parecía marchar viento en popa para el gobierno del PRI.

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Jueves 7 de julio de 2016
Cada vez que demostramos nuestra fortaleza en unidad con otros sectores de la sociedad, Gobernación abre el diálogo. Este martes 5 de julio, a diferencia de la vez anterior, no necesitamos llorar a nuestros muertos para ello, sino que se lo impusimos con una gran fiesta en las calles.
Al comenzar el día, en muchas escuelas, no habíamos logrado concretar su cierre, pero junto a las madres y padres que acudían a nuestra cita fuimos decidiendo el paro. Como un anfitrión de la jornada también se sumaron los universitarios y normalistas, quienes votaron hacerlo en asambleas, aun estando en vacaciones.
Su incomparable frescura ayudó a convencer a los padres de su apoyo y juntos emprendimos este gran paro activo en la ciudad. Se acercaron los comerciantes del barrio mientras los que iban a sus centros de trabajo nos decían: “sigan unidos que la reforma cae”, “debo irme pero quisiera quedarme con ustedes”, nutriéndonos de mayor fortaleza.
Bloqueos de avenidas, tomas de edificios, marchas y mítines involucraron al resto de la ciudad. Los automovilistas tocaban bocinas al pasar mostrando se adhesión, lejos de molestarse por las demoras.
La única hostilidad que recibimos fue la del gobierno de Mancera y sus fuerzas organizadas cuando fuimos encapsulados por el cuerpo de granaderos del gobierno capitalino, frente a Televisa San Ángel, sobre Periférico Sur. Aunque no pudieron sostenerse por el apoyo que llegaba de esa parte de la ciudad.
Reflexiones y lecciones del día
En esta enorme jornada asistimos a la emergencia de un nuevo movimiento magisterial que a pesar de surgir defensivamente producto de resentir los efectos de la reforma educativa -despidos, evaluaciones, aumento de trabajo, etc.-, logró hacer que nuevos sectores se sumaran como Tabasco, Chetumal, Monterrey. Y principalmente destacó la irrupción de los maestros en la capital del país, algo que no veíamos desde la Primavera Magisterial de 1989, y a pesar de que durante 27 años la CNTE no se apostó a fortalecer el descontento y desarrollar la organización.
El gran malestar acumulado nos mantenía quietos producto del escepticismo y la desmoralización de pensar que nada era posible cambiar. Pero, como los pueblos pierden el miedo cuando ya lo han perdido todo y somos conscientes que con las reformas estructurales todo lo estamos perdiendo, el ejemplo de fortaleza y disposición a la lucha de nuestros hermanos en Oaxaca y Chiapas nos fue demostrando que unidos y en las calles podremos perder los temores y conquistar nuestras demandas.
De continuar este fenómeno metería en graves aprietos al gobierno federal, pues no tendría un movimiento magisterial con amplio apoyo social sólo en los estados del sur, sino que debería enfrentar un movimiento con las mismas características en el epicentro político del país.
Una gran demostración de fuerzas que debemos sostener y multiplicar
Ya estamos organizados por sectores en la ciudad, los reagrupamientos del magisterio en Iztapalapa al oriente, en la Gustavo A. Madero al norte y al sur en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta nos muestran el camino y muchos más nos comenzamos a unificar por colonias y barrios. Esto nos permite plantearnos avanzar reagrupándonos en un gran frente de todas las escuelas.
El Pleno de Representantes democráticos de la Sección 9 junto con la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11 son nuestros principales puntos de unificación.
Pero aún quedan muchos compañeros por sumarse y debemos ir por ellos. Cientos de escuelas no han podido garantizar su cierre y persiste el temor a la represión y a la pérdida de la fuente de trabajo, producto de la presión charril y de las autoridades e inspecciones. Es una necesidad ir en su ayuda y vital que puedan sumarse para garantizar el necesario paro total de las escuelas en nuestra ciudad que nos termine de dar la fortaleza para lograr que se sumen todos los estados.
Un paso más en la organización que ayude a consolidar nuestro movimiento
Desde la Agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase creemos que en todas las instancias de reagrupamiento debemos discutir la necesidad de una gran Asamblea Metropolitana de delegados por escuela, elegidos democráticamente en asambleas de base junto a padres y madres, y que sean rotativos para que todos hagamos la experiencia y revocables para cambiarlos si no cumplen con nuestro mandato.
Esa instancia necesaria de coordinación de todo el magisterio en la ciudad deberíamos conformarla los docentes de las Secciones 9, 10, 11 y la 36 del Estado de México que viene sumándose activa y decididamente a las medidas.
En la reunión del Pleno de representantes democráticos de la 9 debemos discutirlo y resolver llevarlo como propuesta de discusión a la Asamblea de Secundarias Técnicas del próximo sábado a las 11 de la mañana y a la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11 ese mismo día a las 3 de la tarde.
Esa gran instancia organizativa puede resolver las medidas que nos permitan extender en la totalidad de las escuelas del área metropolitana el paro que acaba de iniciar la Sección 9, pero también el llamado a todos los sectores de trabajadores de distintos gremios a que se sumen a nuestra pelea y entre todos elaborar un plan de acción común.
La reforma la tiramos junto al pueblo trabajador o nos impondrán sus “mejoras”
Para ello, es necesario que las bases magisteriales organizadas comencemos a discutir lo que venimos conversamos en las calles. Es el sentir de miles la necesidad urgente de que la CNTE junto a las centrales sindicales que se reclaman opositoras le pongan fecha ya al paro nacional. Los trabajadores de estos sectores pueden hacer paros escalonados, mientras juntos vamos sumando a los millones de la industria y los servicios atenazados por las direcciones sindicales de las centrales oficialistas.
Al finalizar la mega marcha magisterial y popular del 5 de julio, en el mitin realizado por la CNTE, a viva voz se escuchaba la perspectiva de paro nacional. Los ingeniosos cánticos de las maestras retumbaban ante los oradores:
"No queremos suspensión…Queremos abrogación", "La reforma educativa la vamos a tirar con el paro nacional".
Éste debería ser el primer punto a discutir en esa gran Asamblea Metropolitana junto a organizarnos en comisiones de maestras y maestros para ir a todas las escuelas que aún no han podido parar ante la campaña de represión que ya iniciaron los directores, supervisores y delegados charros, con amenazas, colocación de cámaras de video, actas y mensajes atemorizadores de que no se junten con los activistas, etcétera.
Para que esta enorme fuerza no termine cayendo en las trampas del gobierno, es indispensable que los maestros y maestras en lucha discutamos el rumbo del movimiento democráticamente antes de que comience el receso vacacional, pues ese es el gran límite que se nos presenta hoy, el cual podrá ser aprovechado por el gobierno.
Podemos ganar esta lucha. No les demos tregua… ¡Ni un paso atrás!

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria