El decano de la FADU-UBA y el Ministro de Desarrollo Urbano lanzaron un concurso para el “Parque de la Innovación” ,que urbanizará tierras públicas para construir mayormente hoteles, oficinas, comercios, viviendas y universidades privadas.
Andrés Arnone Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA)
Sábado 2 de julio de 2016
El decano de la FADU Luis Bruno y el Ministro de Desarrollo Urbano del GCBA Franco Moccia, lanzaron un concurso “abierta a arquitectos, urbanistas, diseñadores urbanos y profesionales afines, para el diseño conceptual de un ecosistema urbano, orientado al desarrollo emprendedor y a la innovación académica” para la urbanización del actual Club Tiro Federal, ubicado en Libertador y Udaondo frente a la Cancha de River.
La convocatoria se da en el marco de la creación de la Agencia de Bienes S.E., encargada de vender tierras publicas ubicados en varios puntos de la ciudad a constructoras privadas. Este nuevo “Parque de la innovación” busca que se instalen allí institutos terciarios y universitarios privados, incentivándolas con créditos subsidiados, y reserva para el Estado algunos edificios como laboratorios, “incubadoras de emprendimientos”, bibliotecas y auditorios. Supuestamente, se destinaría solo el 20% de los beneficios (de la venta del terreno, no de los edificios terminados) a la urbanización de la villa 31.
Un parque público como excusa de la privatización
Analizando las bases del concurso organizado por la FADU, luego de largos capítulos donde explica cosas como que “El desarrollo del Parque de la Innovación será espacio y plataforma del encuentro y sinergia entre estudiantes, investigadores, emprendedores, institutos públicos de investigación y centros privados dedicados a la innovación y el desarrollo”, podemos realmente ver los datos crudos de lo que se pide construir:
Privado 81%
Publico 19%
Al fin de cuentas, vemos que el resultado del remate de 16 manzanas de espacios verdes, en una ciudad que sufre un déficit crónico de plazas, es un “Parque de la innovación” donde de los 624.000 m2 a diseñar, solamente se dispondrá el 10 % para la educación e investigación pública y un 9% de parque.
La universidad al servicio de los negocios
Con un discurso de apoyar la “innovación y el espíritu emprendedor”, el decano Luis Bruno busca repetir la dinámica que se dio en Puerto Madero, donde muchos justifican el remate a bajo precio de tierras estatales y la intervención de las mega constructoras amigas del gobierno de turno, con que “por lo menos dejó construidos dos parques públicos de calidad”. El resultado de aquella intervención urbana fue que el 70% de las viviendas de allí siguen vacías como especulación, a la vez que empujó hacia arriba el precio en el resto de los barrios, dificultado cada vez más la compra y alquiler.
Mientras la FADU organiza que diseño tendrá este nuevo negocio para los especuladores, existen en capital federal más de 150.000 familias en viviendas con déficit y 300.000 familias alquilando, cuando existen 340.000 viviendas vacías que no están en venta ni alquiler, acaparadas por inversores inmobiliarios.
La función de la universidad pública a favor de los intereses privados es uno de los resultados de la Ley de Educación Superior vigente desde los 90, y de la CONEAU, el organismo que regula los contenidos de las carreras, la cual permite cada vez una mayor injerencia de las empresas en los mismos y construyendo una ciudad cada vez más excluyente.
Por el otro lado, trabajadores, vecinos, y grupos de estudiantes y arquitectos de FADU y distintas universidades a lo largo del país están, vienen colaborando como corresponsales de la Sección Urbanismo de La izquierda Diario planteando otro modelo de ciudad y universidad, al servicio de resolver los problemas de fondo que originan la crisis urbana y de vivienda, para poner los conocimientos que generan las universidades al servicio de los trabajadores y sectores populares.