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Red Internacional
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MOVIMIENTO OBRERO. FCC paraíso de corrupción y puertas giratorias para políticos

Los compañeros y compañeras de Parques y Jardines de Zaragoza llevan 39 días de huelga indefinida contra la multinacional constructora, dando esta semana un paso más con el inicio de una acampada en una céntrica plaza de la ciudad.

Jorge Calderón

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 26 de febrero de 2020

Hace dos semanas consiguieron que el Gobierno municipal PP-Cs cediese y se comprometiera a garantizar, por un lado la unidad de la plantilla y a no dividirla en paquetes de trabajadores, y por otro a la inclusión de cláusulas sociales.

Con esto cumplían dos de las tres principales reivindicaciones. La otra, la de un convenio justo que mantenga unas condiciones mínimas de seguridad y salud, un plan de formación adecuado, una actualización salarial y una contratación en igualdad que no discrimine y contrate de igual manera a mujeres y a hombres, sigue sin resolverse. Y toda por la negativa de la empresa, la todopoderosa FCC a ni siquiera sentarse a negociar con el comité de huelga, a pesar del incremento de 5,3 millones de euros que el Gobierno municipal le ha dado para que haga frente a las reivindicaciones de la plantilla.

FCC: Una multinacional ligada al poder y a la corrupción política

Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) es una de las grandes multinacionales españolas. Fue fundada en marzo de 1992, fruto de la fusión de dos empresas: Construcciones y Contratas, fundada en Madrid en 1944, y Fomento de Obras y Construcciones, creada en Barcelona el año 1900. Actualmente tiene más de 57.000 empleados y unos ingresos anuales de más de 6.000 millones de euros. Tiene presencia en 34 países de todo el mundo. De hecho, más del 44% de su facturación proviene de los mercados internacionales, principalmente Europa y Estados Unidos.
Sus actividades básicas son la gestión de servicios medioambientales y agua, la construcción de grandes infraestructuras, la producción de cemento, equipamientos urbanos y la generación de energías renovables.

Su presidenta actual es Esther Alcocer Koplowitz, perteneciente a la familia Koplowitz, una de las mayores representantes de la oligarquía burguesa del país.Hoy en día su accionariado esta controlado por algunos de los magnates más ricos del mundo como el mexicano Carlos Slim que tiene más del 60% y otros como los estadunidenses Bill Gates (6%) y George Soros (3%).

Como vemos la importancia y poder de esta empresa es muy importante. Un poder y riqueza basado desde el principio en adjudicaciones públicas de todo tipo. Desde el primer contrato público de 1991, se ha mantenido una constante de servicios prestados a los diferentes gobiernos de numerosos países, ya fueron estos democracias burguesas o cruentas dictaduras. Un ejemplo claro de esto es que una de las dos empresas que dio origen a la actual FCC, Fomento de Obras y Construcciones, fue una de las grandes beneficiadas, como casi todos los principales constructoras del Estado español en la actualidad, del trabajo esclavo de los presos republicanos durante la dictadura franquista.

Hoy en día esta ligazón al poder le sigue dando grandes réditos económicos ya que en las principales ciudades del país, es FCC la que acapara los suculentos contratos de limpieza, basura o mantenimientos de Parques y Jardines.

Estos favores y regalías económicas, por supuesto, hay que pagarlos. Y esto, como tantas otras de las grandes multinacionales del país, como las eléctricas, lo hace a través de las conocidas “puertas giratorias”. Son varios los ex políticos, que han acabado en el Consejo de Administración de esta empresa como pago a los favores recibidos.

El ex dirigente del Partido Socialista de Euskadi (PSE) Nicolás Redondo o el primer ministro de economía de los gobiernos socialista de Felipe González, Miguel Boyer son dos claros ejemplos. Pero también encontramos casos en las filas conservadoras, como el del ex ministro de UCD, Marcelino Oreja, y otros casos de figuras políticas menos relevantes de ambos partidos.

Contratos a cambio de sobornos

Los números contratos públicos que recibe FCC cada año, no solo los paga dándole a ex políticos un “retiro dorado”. También lo hace a través de cuantiosos sobornos a diferentes administraciones públicas.

El pasado octubre, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno imputó a FCC por pagar mordidas de más de 82 millones de euros para conseguir adjudicaciones de obra pública en Panamá. La constructora está acusada de corrupción en las transacciones internacionales y blanqueo de capitales por el pago de comisiones para hacerse con el proyecto de construcción de dos líneas del metro.

Para conseguir este suculento contrato de mas de 103 millones de euros, se alió con la multinacional brasileña Odebrecht, famosa por estar involucrada en sobornos a prácticamente todos los gobiernos de América Latina. Sobornos que han llevado a la cárcel o al suicidio a varios presidentes o ex presidentes latinoamericanos.

Pero no solo es el caso de Panamá. La Policía de Andorra investiga si el contrato que firmó la multinacional con un abogado de Panamá ocultó un esquema de pago de sobornos. Un mecanismo para hacerse con adjudicaciones públicas por valor de 434 millones de euros en Panamá, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica.

Como vemos, no es de extrañar, que las administraciones públicas no hagan nada para frenar las ansias especulativas y de recortes de esta empresa. saben que les esperar un sobresueldo o un puesto bien remunerado en la misma cuando dejen la política.

Por ello se hace necesario que en Zaragoza, y en todas partes, sigamos luchando y exigiendo la remunicipalización de todos estos servicios públicos subcontratados y puestos bajo el control de los propios trabajadores y trabajadores y los usuarios. Solo de esta forma se podrá garantizar, no solo un mejor servicio, sino que las plantillas de estos servicios tengan unas condiciones laborales y salariales dignas, que es justamente lo que llevan reclamando mas de un mes los compañeros y compañeras de parques y jardines en Zaragoza, además de garantizar el servicio digno a los usuarios sin estar ligado a los vaivenes especuladores de la empresa.