La maniobra de la Franja Morada y de un sector del peronismo para apropiarse de la Federación Universitaria de Buenos Aires fue acompañada durante la semana por una serie de mentiras y tergiversaciones por parte de los medios afines al gobierno

Javier Nuet @javier_nuet
Viernes 29 de junio de 2018
Destrozos, vandalismo, violentos, escándalo, desmanes, forcejeos, enfrentamientos. Esas son algunas de las palabras que aparecieron en las últimas horas por parte de la prensa aliada al gobierno para definir lo ocurrido en el rectorado de la UBA.
Ni La Nación, ni Clarín, ni Crónica, ni Infobae, ni TN mencionan en sus titulares un pequeño detalle de los hechos: la Policía de la Ciudad mantuvo detenido durante treinta horas a un estudiante de sociología.
Federico Fernández, que además es militante del Partido Obrero, estaba exigiendo junto a sus compañeros que lo dejaran ingresar al Consejo Superior de la universidad, una instancia que se supone pública y abierta a todos los integrantes de la comunidad educativa.
Quería denunciar el fraude que llevaron adelante La Franja Morada (Cambiemos) y La UES (PJ) el sábado pasado, cuando trucharon la acreditación de delegados en conjunto con la Inspección General de Justicia para quedarse con la Federación Universitaria de Buenos Aires.
Ese es el motivo por el que lo llevaron preso. Pero no es lo único. El martes a la noche la Policía de la Ciudad, en conjunto con la seguridad de la UBA, había reprimido a estudiantes que estaban intentando entrar al rectorado para visibilizar esta situación.
La campaña mediática con la que manejan toda la situación sorprendería a cualquiera que no conozca de lo que son capaces los canales de noticias y diarios amigos de Cambiemos. En varios portales se mostraba el desastre que quedó adentro del edificio por el uso de un matafuegos, que supuestamente “los violentos” habían utilizado en su cruzada “salvaje”.
Más tarde un video mostró que, en realidad, los que habían usado el matafuegos habían sido los patovicas del rectorado, que así echaron violentamente a los alumnos.
Pero el problema no es la mentira, ni la operación, ni la campaña mediática, sino lo que se esconde detrás. La posibilidad, hoy abierta, de que la Franja Morada junto con un sector del peronismo se apropie de la Federación mediante un fraude, sería un triunfo importante para un gobierno que, para hacerle honor al acuerdo que acaba de firmar con el FMI, va a tener que profundizar el ajuste sobre millones de personas e incluso reducir el presupuesto de la educación.
Una federación conducida por las agrupaciones radicales y del PJ, con la injerencia del Estado y el fin de su autonomía, va a hacer lo imposible para que eso no suceda. Prueba de ello son los manejos que tienen en los centros de estudiantes que conducen, llevando patotas a hacer de “seguridad” cada vez que hay elecciones. Además quieren sumar un negocio con los apuntes y las fotocopiadoras, para sacar una tajada aún más grande que la que ya sacan en Económicas, Derecho o Medicina entre otras.
La autoproclamada “nueva conducción” de la FUBA salió a exigir la liberación de Federico Fernández, algo que sucedió ayer a la noche después de que le inventaran una causa judicial. Los centros de estudiantes que dirigen estas agrupaciones, como el de Sociales (CECSo) no tuvieron nada que ver con ello. De hecho, no movieron un pelo para conseguirlo. Incluso votaron en contra de que se suspendiera la sesión del Consejo Superior hasta que fuera liberado. Toda una declaración de cómo se proponen “representar” al estudiantado.
Lo que no hubo en estos días fue una fuerte intervención del conjunto del movimiento estudiantil para enfrentar estos ataques. No hay cientos o miles de estudiantes defendiendo su herramienta de organización y lucha. Algo que tiene que ver con que en los últimos años, el manejo de la federación por parte de su actual conducción, el Partido Obrero y La Mella, se separó cada vez más de la base estudiantil, sin hacerla parte de los debates para concentrarse en el manejo de los bares y los espacios de apuntes y fotocopiadoras. Este punto tendrá que ser parte de una reflexión colectiva en la UBA para que nuestra herramienta sirva para enfrentar los ataques que vienen.