Esta mañana murió Rolando Díaz, chofer de la línea 104 del TransAntofagasta, después de haber quedado en estado vegetal tras sufrir dos infartos mientras trabajaba a fines de noviembre del 2019. Aún no hay responsables de los ataques sufridos al conductor, el dueño de la micro denunció sólo por daños de la máquina y la empresa no se ha hecho responsable de la muerte del trabajador.

Martín López Trabajador del Litio
Jueves 9 de enero de 2020
El 28 de noviembre Rolando Díaz sufrió dos infartos producto de un ataque por parte de sujetos que se movilizaban en una camioneta blanca sin patente en la ciudad de Antofagasta, esto según los antecedentes con los que cuenta la familia de Díaz y lo que declaró su esposa a Antofagasta TV a principios de diciembre, cuando Rolando quedó en estado vegetal como consecuencia de lo sucedido. Es más, denunció en ese momento que la empresa no respondió a la altura, y se hizo presente 11 días después de los acontecimientos con un aporte ínfimo de 300 mil pesos para la familia.
Además según la información que hemos recolectado, el dueño de la máquina a quien le trabajaba Rolando, habría puesto una denuncia sólo por los daños de la máquina en torno a lo cual gira la investigación, pero no se hizo ni una denuncia por lo sucedido con el conductor, cuestión que la familia tuvo que tomar en sus manos para buscar justicia contra los responsables, lo que muestra el desprecio que tienen los empresarios a la vida de las y los trabajadores.
Lamentablemente el día de ayer, Rolando Díaz falleció en el Hospital Regional de Antofagasta.
Rolando Díaz y los paros de la línea 104-109-119
El nombre de Rolando sin dudas quedará en la memoria de los conductores de la ciudad de Antofagasta, ya que lo sucedido con el chofer fue lo que desencadenó las paralizaciones de diversas líneas de micro contra las empresas ADUTAX y E-Trans, quienes tienen las licitaciones del transporte público de la ciudad.
La primera fue la línea 104, en que los trabajadores al ver las condiciones precarias de no tener un contrato de trabajo vieron en el “accidente” de Díaz -que sí tenía un contrato-los riesgos que implicaba para ellos el atravesar por una situación similar sin contar ni siquiera con una cuestión tan mínima como un seguro, lo que lograron conquistar en un día de movilización.
A esto le siguieron los conductores de la línea 109, quienes no lograron triunfar como los que le antecedieron, pero se volvió a abrir el problema de las precarias condiciones de trabajo de los choferes, las cuales se habían puesto al centro en la derrota del paro del 12 de agosto del año pasado, donde la única respuesta de las empresas y el Gobierno Regional fue represión y persecución.
Pero esto no quedó ahí, posterior al paro de la línea 109, los trabajadores de la línea 119 decidieron paralizar bloqueando el terminal de las micros con sus propias máquinas, exigiendo a E-Trans y a la SEREMI de Transporte el derecho a tener un contrato de trabajo, terminar con las multas, y derechos fundamentales como seguridad y previsión social. La primera vez fueron dos días de paro, llegaron a un supuesto acuerdo que no respetó la empresa después de dos semanas, lo que se tradujo después en un paro de un día el 20 de diciembre, donde cambiaron los métodos realizando ruedas cuadradas en la ciudad en una marcha de 50 máquinas con el apoyo del Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, lo que llevó a un triunfo histórico para los choferes logrando el conjunto del petitorio.
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Sin dudas, el fallecimiento de Rolando es lamentable y enviamos nuestras condolencias a su familia y amigos. Rolando dejó su nombre escrito en un triunfo histórico, la mejor forma de reivindicar la memoria de él, es que el conjunto de los choferes de las líneas de micros que siguen bajo la imposición de condiciones precarias de trabajo con turnos extenuantes de 16 horas, sin contratos, pagando multas y tener que salir como Rolando aquel 28 de noviembre porque no tienen un salario fijo, tomen en sus manos el triunfo de las líneas 104 y 119, para avanzar a conquistar mejores condiciones de trabajo, porque Chile Despertó y sus trabajadores también. Avanzar en conquistar estos mínimos derechos, recuperando nuestros métodos históricos como paros, bloqueos y coordinación con otros trabajadores, jóvenes y mujeres, nos abre el camino para terminar con los problemas de fondo del transporte público planteándose la perspectiva de estatizar el transporte público bajo gestión de los propios trabajadores y usuarios.