Con el argumento de una crisis de producción debido a la importación de acero de China a precios más baratos, la empresa redujo su planta. En 2009 negó el pago de utilidades a sus trabajadores, alegando pérdidas. Ese mismo año, tres directivos adquirieron un departamento valuado en más de 2.6 millones de dólares en la costa de Nayarit.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Viernes 8 de abril de 2016
AHMSA está ubicada en Coahuila a unos 250 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Se dedica a la extracción de minerales de fierro y carbón hasta la manufactura de acero. Es proveedora dela Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de las trasnacionales de la rama automotriz, ferroviaria, de energía y de maquinaria pesada, que constituyen el parque industrial de la frontera norte.
Carlyle Technologies Corp fue la compañía a través de la cual realizaron la transacción. Esta empresa es una de las tantas creadas en Panamá y otros paraísos fiscales gracias a las gestiones de Mossack Fonseca.
La información relativa a esta operación es parte de los archivos de Mossack Fonseca que recibió el diario alemán Süddeutsche Zeitung de una fuente anónima y fueron compartidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), de Washington, a más de cien medios de todo el mundo.
Por mediación del abogado Juan Carlos Quintana Serur, quien hizo las gestiones, en 2003 se creó Carlyle Technologies Corp. Una empresa fantasma que posee una sola cuenta bancaria y accionistas anónimos.
Son 597 los documentos de los Panamá Papers que dan cuenta de la existencia y operaciones de esta compañía, vinculadas con dos integrantes del Consejo de Administración, las hijas de uno de ellos, Quintana Serur y dos ejecutivas.
Francisco Orduña, director de comunicación de AHMSA, según cita Proceso, declaró al diario Vanguardia, de Saltillo, Coahuila: “No somos políticos y podemos hacer las transacciones como queramos y comprar también porque todo está reportado”. Luego afirmó que no haría más comentarios.
¿Cómo operaba AHMSA “en crisis”?
El dueño es el millonario Alonso Ancira Elizondo, quien compró la empresa en 1991 durante el proceso de privatización llevado a cabo por Salinas de Gortari. Su socio era en ese entonces Xavier Autrey Maza. El abogado Quintana Serur es secretario ejecutivo del Consejo de Administración de AHMSA.
Carlyle, la empresa fantasma, adquirió el 10% de las acciones del Grupo Acerero del Norte (GAN), también propiedad de Alonso Ancira. GAN es la compañía controladora de AHMSA.
Por artimañas financieras, AHMSA era el único cliente de Carlyle. Entre 2003 y 2015, está última recibió 6 millones de dólares de ingresos. A su vez, Carlyle contaba con sólo una proveedora: Pignatelli & O’Brien LLC (P&O), de Salt Lake City, Utah, Estados Unidos.
El triángulo era perfecto: AHMSA transfería entre 80,000 y 250,000 dólares a Carlyle cada mes; ésta, apenas se acreditaban los enviaba a P&O.
La documentación filtrada muestra que tanto Quintana Serur como Mossack Fonseca tomaban todo tipo de precauciones para no ser rastreados, evadir impuestos y hasta planificaban cómo actuar frente a reformas fiscales en el gigante del norte y en Panamá.
Las mentiras de AHMSA
La principal siderúrgica de México está en suspensión de pagos desde 2001, aunque está enlistada en la Bolsa Mexicana de Valores. Se espera que este mes su situación se estudie en el juzgado para levantar la suspensión de pagos. Este año ya anunció de nuevo que no habrá utilidades. Con la amenaza de nuevos despidos y de que la situación se ponga peor mantiene amordazadas a las familias obreras que residen en Monclova. Y con el auxilio, por supuesto, de la burocracia sindical, que ante los despidos no impulsó la lucha independiente de los trabajadores.
Alonso Ancira Elizondo aprovechó muy bien la situación, y mientras se realizaban unos 8,500 despidos sobre un total de 19,000 trabajadores, presionó para aumentar la productividad en un 40%, como explicamos acá.
Recordemos que el reparto de utilidades es el derecho que tienen los trabajadores de planta a participar en las ganancias que obtiene una empresa, de acuerdo con su declaración fiscal. Si en la declaración se hacen maniobras fiscales (una práctica muy extendida) para alegar pérdidas o que por lo menos no tuvieron ganancias, no hay utilidades para los trabajadores.
Pero la empresa… es otro cantar. Tiene contadores, administradores y abogados como Quintana Serur que le resuelven esos detalles. Que pueden montar, con el apoyo de consultoras como Mossak Fonseca, empresas fantasmas para desviar ganancias, evadir impuestos y lavar dinero.
Estos hechos evidencian que cuando las empresas alegan crisis los trabajadores no deben creerles. No se puede tener confianza en la patronal. Deben exigir la apertura inmediata de los libros de contabilidad y del secreto comercial. Los despidos se pelean en las calles, organizados desde las bases, en forma democrática y buscando las vías para tejer una alianza con los sectores populares.
Con información de Proceso.