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REVUELTA CHILOÉ. Falso acuerdo del Gobierno: ¿dónde está la fuerza de la lucha?

El Gobierno hizo un gesto de fuerza firmando acuerdos. Los pescadores, una verdadera demostración de fuerzas manteniéndose en pie. Aún ninguna fuerza se impone sobre la otra, abriendo una fase de impasse. ¿Cómo quebrarlo? ¿Dónde está la fuerza de la movilización?

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Martes 17 de mayo de 2016

El gesto de fuerza del Gobierno

Incapaz de medir la relación de fuerzas, de asumir el carácter de la movilización, una revuelta, el Gobierno hizo una serie de vanos gestos de fuerza que, debajo de las apariencias, lo muestran debilitado.

El sábado 14, Bachelet respondió a una de las demandas, el nombramiento de un delegado presidencial, con una burla: eligió como "coordinador" al mismo ministro de Economía, Céspedes, al que los pescadores pretendían reemplazar con la figura de coordinador, sin embargo, fue designado.

Con esa burla podrían caldearse los ánimos. En lo inmediato, sucedió al revés. El ahora delegado llamaba a terminar con los bloqueos. Al final del día se hacía un anuncio espectacular, que parecía que la revuelta se acercaba a su fin con un triunfo para el Gobierno.

Anunció la firma de un acuerdo con seis localidades: Castro, Dalcahue, Puqueldón, Quinchao, Queilén y Curaco de Vélez, y con el acuerdo, el compromiso de bajar las movilizaciones. Poco después se agregaba que lograban un acuerdo parcial con el punto estratégico de Maullin, que controla el paso a la isla.

Se sumó la decisión de las industrias del salmón, en un verdadero chantaje, de despedir trabajadores, y así intentar arrojarlos contra los pescadores artesanales, responsabilizando a los bloqueos de la imposibilidad de asegurar la producción.

La estrategia de dividir parecía rendir frutos. Céspedes se mostró confiado: "el núcleo central del archipiélago está siendo normalizado". Pero, se encontró con imprevistos.

La verdadera demostración de fuerza de los pescadores artesanales

Uno de esos imprevistos fue que el Gobierno cayó en su propia trampa: las negociaciones fueron con sindicatos y organizaciones, no con las comunas movilizadas, quedando fuera los más afectados. En el caso de Maullin, por ejemplo, su Alcalde explicó que el Gobierno acordó con la Federación de Pescadores bentónicos, dejando fuera a los recolectores de orilla y desconchadores. Es un problema general en la zona: firmaron ese acuerdo quienes capturan peces, representantes del sector pesquero demersal (merlucero) y pelágico (sardinero) de Dalcahue, o los feriantes de Castro, no los los buzos mariscadores o los recolectores de orilla.

El segundo: no es solo un problema entre sectores dentro de la pesca artesanal, sino también entre los dirigentes y las bases. El acuerdo firmado por los dirigentes en nombre de Maullín, fue rechazado por las bases.

El tercero, que las comunas motoras de la revuelta, decidieron mantenerse movilizadas: Quelien, Chonchi, Quemchi, Ancudy Quellón. Además de Calbuco en el continente. Las rampas de Chacao y el acceso a la ciudad del Pudeto permanecen con barricadas.

Desde Ancud afirmaban que “no podemos conformarnos con un dulce”, y reforzó sus movilizaciones: una marcha de 1000 mujeres el domingo, el anuncio de que marcharían el 21 de mayo a Valparaíso. Denuncian que el bono ofrecido es una migaja, que, además, cubre al 12% de los afectados solamente, y que no hay planes hacia adelante ante la muerte del mar provocado por las salmoneras.

El bono final ofrecido por el Gobierno es de $900 mil (una cuota de $400 mil y otras dos de $250 mil). Los pescadores de Ancud piden un bono de término de conflicto de $300 mil más cinco bonos mensuales por el mismo monto, y sin requisitos.

El lunes 16, se reforzaría esta demostración de fuerzas de los pescadores. Hubo una reunión a puertas cerradas con estas comunas. Al terminar, reafirmaron que siguen en lucha. Maullín se sumó, deshaciendo el acuerdo parcial previo.

Además, una encuesta, Cadem, reveló que el 76% apoya las movilizaciones.

Por su parte, la CUT de Osorno llamó a los funcionarios públicos a solidarizar.

No solo eso: siguen controlando la zona: "el Gobierno falta a la verdad al atribuirse la coordinación de la entrega de combustible, pues hemos sido nosotros, que en conversaciones con las bases movilizadas, hemos acordado dejar ingresar algunos camiones a la isla para surtirla de elementos básicos como gas, bencina harina y otros productos", declararon los dirigentes.

¿Dónde está la fuerza de la revuelta?

En este control de la zona, con las barricadas que cortan las rutas y caminos determinando quién puede circular o no, forzando al Gobierno a tener que responder a las demandas impuestas con métodos de lucha de clases, despertando la solidaridad nacional con sus marchas en las que vuelve a despuntar una juventud combativa, la recolección de víveres para las ollas comunas, los paros de trabajadores en solidaridad, está la fuerza inmediata de la revuelta. Y, también sus límites.

Dos, principalmente. Uno, que los petitorios se limitan a las demandas de los pescadores artesanales. Quedan fuera todos el resto de los afectados por la crisis, en forma directa o indirecta: los trabajadores de la industria del salmón, los trabajadores públicos y profesores, los pequeños comerciantes, las familias de todos ellos con muchos de sus hijos estudiando en otras Regiones de Chile.

El segundo, que las barricadas son un elemento de lucha, que permite poner en cuestión inmediata quién controla la zona, en una verdadera demostración de fuerzas. Pero, las barricadas no son la revuelta, son uno de sus elementos. Se necesita una organización para imponerles las demandas al Gobierno y los empresarios. Una organización que asegure el control de las bases sobre los dirigentes, que asegure la unidad de todos los trabajadores, pescadores y pueblo de Chiloé y de toda la Región. Una Asamblea Obrera y Popular, con delegados elegidos en cada barricada y zona, con dirigentes de cada sindicato y organización de los pescadores artesanales, y de los sindicatos de trabajadores del salmón, el sector público, los profesores.

Tampoco una Asamblea Obrera y Popular será suficiente. Hace falta un partido revolucionario de la clase trabajadora, para que no se impongan "los curas que quieren apagar el fuego con agua bendita", los profesionales de las ONGs, los partidos empresariales. Para elaborar un Petitorio único, que incluya entre otros puntos la lucha por el control por sus trabajadores de la industria del salmón, y así ponerla al servicio de las necesidades sociales y no de las ganancias de los empresarios, y también para evitar los despidos en masa que ya iniciaron. Para luchar por esta perspectiva, como la que planteamos desde el Partido de Trabajadores Revolucionario (PTR).

Avanzando por este camino, se podrá romper el impasse, este momento de irresolución, imponiendo la fuerza de la revuelta contra la fuerza del Gobierno.