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Precariedad Laboral. Falsos autónomos: explotación 2.0

No tener convenio, ni vacaciones pagadas, ni siquiera un salario mínimo. La negación de derechos, el chantaje empresarial que amenaza con no darte trabajo o despedirte de un día para otro. Falsos autónomos, otro engranaje de la precariedad laboral.

Lluis Ros Trabajador de McDonald's

Miércoles 3 de febrero de 2016

En el Estado español casi 2 millones de personas están dadas de alta como autónomos. Según la ley los autónomos son “las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena.”

Pero hecha la ley, hecha la trampa. Cada vez más empresas obligan a los trabajadores a hacerse autónomos como requisito para ser contratados. Ellos se pagan su cotización a la seguridad social y no tienen derecho a paro (a no ser que paguen una cotización especial). A este no se le aplicará ningún convenio, ni siquiera el estatuto de los trabajadores, con lo cual queda desprotegido frente a la empresa. No cuenta con vacaciones pagadas, ni con un salario estable (ni mínimo), puede ser despedido de un día para otro o le pueden no dar trabajo.

En el Estado español es ilegal contratar a alguien como falso autónomo, aun así las empresas lo hacen sin ningún pudor. En sectores como la construcción, el reparto, el transporte o la instalación la figura del falso autónomo es habitual. El empresario obliga al trabajador a darse de alta como autónomo y luego le somete a un régimen de explotación y precariedad.

Todo esto se puede llevar a cabo gracias al mal uso del contrato mercantil. Un contrato en el que el trabajador (autónomo) presta sus servicios a una empresa a cambio de alguna comisión. Las empresas utilizan el contrato mercantil para no tener ninguna obligación ni responsabilidad con el trabajador y, a su vez, puede seguir organizando y supervisando su actividad como si fuera parte de la plantilla.

Los empresarios juegan con la figura del TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente). El TRADE es una variedad legal y regulada de los trabajadores autónomos, definida porque al menos tres cuartas partes de su actividad económica dependen de una sola empresa. Pero un dependiente puede llevar a cabo actividades para otra empresa. Al falso autónomo se le prohíbe trabajar en otro lugar, les obligan a trabajar para una sola empresa.

En el Estado español se estima que unos 250.000 autónomos trabajan casi en su totalidad para una sola empresa (Bajo la figura del TRADE). De esos, más de 150.000 lo hace exclusivamente para una sola. Los falsos autónomos representan uno de los engranajes de la precariedad laboral, que cada vez se extiende más en nuestro país.

Existen diferentes tipos de falsos autónomos. Algunos llevan a cabo el mismo horario que sus compañeros de plantilla, pero por un salario inferior y otros llegan a realizar jornadas de 12 y 14 horas (jornadas que no podrían llegar a cabo si estuviesen en plantilla). Los empresarios imponen objetivos prácticamente inalcanzables para el trabajador. Con el incumplimiento de los cuales justifican un sueldo precario.

En multitud de ocasiones el transporte, las herramientas utilizadas e incluso el material, lo tiene que poner el mismo trabajador de su bolsillo. Cosa que contribuye a disminuir el salario real, es decir lo que el trabajador se lleva, en limpio, a final de mes.

La figura del falso autónomo está muy instalada en las subcontratas. Empresas relativamente grandes y estables que se adjudican la ejecución de un trabajo u obra (de carácter público o privado), delegan la totalidad o partes de dicha obra a otras empresas de menor tamaño (subcontrata), por un precio inferior. Las subcontratas, a su vez, pueden volver a delegar total o parcialmente el trabajo a otra empresa menor (otra subcontrata), por un precio aún menor.

En el último escalón de la cadena de subcontratación se encuentra el trabajador dado de alta como autónomo que sufre las consecuencias. Esto provoca una reducción en los costes y la calidad del trabajo. Los productos utilizados son de peor calidad y las medidas de seguridad se reducen en muchos casos llegando a poner en riesgo la vida del trabajador.

Uno de los ejemplos más claros de subcontratación lo podemos encontrar en el caso de los trabajadores de Movistar que del 18 al 22 de febrero realizarán el trayecto entre Bilbao y Barcelona en una carrera de relevos de 10 km. cada uno. El Correscales2016 es una carrera en la que los trabajadores de Movistar quieren visibilizar y denunciar su situación (que les llevó a estar más de dos meses en huelga el año pasado) y a su vez, denunciar la precariedad laboral cada vez más extendida.

El falso autónomo es otro de los engranajes de la precariedad laboral. Aquí se refleja la impunidad con la que actúan los empresarios, ayudados por el gobierno. También podemos ver, nuevamente, la actitud de la burocracia sindical que deja de lado y se niega a organizar a los falsos autónomos. La “casta sindical” se erige como uno de los pilares del Régimen del 78. Se dedica a criticar que existen los falsos autónomos, figura ilegal y precaria, a la vez que impone paz social.

Los precarios, al igual que toda la clase obrera, necesitamos organizarnos para luchar contra las condiciones a las que el gobierno y la patronal nos están llevando. Para ello es necesario construir organizaciones combativas que respondan ante los trabajadores para poder pelear para acabar con la burocracia sindical y para poder dejar la precariedad atrás.