A pesar de contar con las favorables políticas económica del gobierno de Maduro, los empresarios de Fedecámaras se oponen incluso a los magros aumentos de salario mínimo aplicado por el gobierno.
La Izquierda Diario Venezuela @LaIzqDiario_VE
Martes 18 de octubre de 2016
Mientras es más que conocido que las políticas económicas que viene aplicando el gobierno de Maduro han venido beneficiando a los empresarios, con megadevaluación y un proceso abierto de liberación de precios de por medio, aunado a una política salarial que también beneficia a la patronal, ahora Fedecámaras ha salido al paso incluso a hacer oposición a los magros aumentos del salario mínimo que el gobierno ha venido aplicando, que lejos están de cubrir siquiera lo elemental de la cesta básica.
Es que se ha corrido el rumor de la posibilidad de que se está a las puertas de otro anuncio del gobierno nacional de un aumento salarial antes del cierre del año 2016, a lo que el presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Francisco Martínez, le salió al paso.
Evidentemente, el argumento de los empresarios no es más que la vieja cantinela capitalista, que cualquier aumento salarial afecta sus operaciones financieras y de que “peligra” el cierre de las empresas. Pero al mismo tiempo que lanza estas argumentaciones presiona cada vez más para que se flexibilicen las leyes laborales para poder despedir a su plena voluntad y que se eliminen lo que ellos llaman trabas a su producción como los impuestos, y obviamente, que se liberen los precios.
Es lo que declaró el presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, este lunes en una entrevista radial al indicar que estas medidas afectan a las empresas en Venezuela cuyas acción final será el “cierre de sus puertas”, por lo tanto, “menos puestos de trabajo” para los venezolanos: “cada vez no se les consulta ni toma en cuenta a las empresas para saber cuál es la capacidad que tienen de poder tener un sistema salarial que les permita mantener la rentabilidad para que sus negocios crezcan…evidentemente las medianas y pequeñas empresas tienen que estar enfrentando constantes obstáculos terminando en el cierre…”.
Muy acucioso el presidente de Fedecámaras se refiere a “las pequeñas y medianas empresas”, pero esta cámara empresarial no solo representa a las pequeñas empresas sino que también a fuertes grupos empresariales que se han venido enriqueciendo incluso en estos largos tres años de fuerte crisis económica.
A lo largo del año 2016 el gobierno ha realizado tres aumentos del salario mínimo, pero se trata de argumentos chucutos pues lejos están de satisfacer las necesidades de los trabajadores. El salario actual se ubica en los 22.576 bolívares y el bono de alimentación en los 42.480 bolívares, pero en un marco de una inflación galopante que la mayoría de los analistas prevén que cierre por encima del 500% este año. Pero es de aclarar que estos aumentos no llegan a toda la clase trabajadora del país, siendo que en una gran mayoría están en trabajos precarios y sin contratos formales, por más que el gobierno diga lo contrario.
Al contrario lo que sostienen los empresarios de Fedecámaras, en verdad el gobierno ha venido aplicando una política salarial bastante antiobrera, pues ha venido ajustando el grueso del ingreso laboral por vía del bono de alimentación, llegando al extremo que la ayuda alimentación es el doble del montante del salario mínimo. Siendo que esto constituye un fraude contra las prestaciones sociales y demás derechos laborales que se calculan en base al salario y que no incluye el ingreso por bono alimentación. Por tanto una medida engañosa tomada por el gobierno que solo develan la atroz crisis económica que vive el país.
Cuando en agosto el gobierno lanzó el ajuste del salario mínimo y el aumento del bono alimentación explicamos detalladamente este proceso que ejecuta el gobierno que ciertamente constituye lo que se ha dado en llamar la “bonificación” del salario. Allí escribíamos que “Un economista neoliberal debe estar admirando al gobierno de Maduro, de cómo y sin pestañear, vulnera conquistas laborales haciéndola pasar incluso como medidas de ‘protección al empleo y al estabilidad’, y reduce la manera de remuneración salarial colocando el grueso de los ingresos a esquemas de bonos de alimentación, es decir, de ayuda alimentaria”.
A comienzos de este año cuando Maduro presentaba en la Asamblea Nacional el Decreto de Emergencia económica, el presidente de Fedecámaras declaraba que: “Esperamos que esa emergencia venga acompañada con todos los mecanismos de ajustes (...) si eliminas los dos grandes inhibidores como lo son el tema cambiario y el control de precios, esos son los mecanismos que estamos esperando que se aborden a la brevedad”.
El gobierno de Maduro ha venido a lo largo de este año liberando paulatinamente los precios, y más recientemente de manera más abierta creando un nuevo plan oficial de venta a precios liberados no sólo en las cadenas de supermercados sino incluso en puestos creados por el propio Estado. Se trata del nuevo Plan de Abastecimiento Complementario (PAC), un mecanismo mediante el cual se vende los productos a precios liberados, tal como lo hemos explicado en un reciente artículo.
Vemos entonces cómo, luego de aquel pedido del presidente de Fedecámaras, los empresarios han venido viendo cumplir sus anhelos, megadevaluación con la tasa Dicom y una abierta liberación de precios, además de la política salarial antiobrera. Pero los empresarios buscan siempre más, ahora hacer una férrea oposición incluso hasta los magros aumentos del salario mínimo que el gobierno decreta, cuando ya hace rato el ingreso de los trabajadores está por el piso, todo esto en medio de la acuciante crisis económica en la que el gobierno hace cada vez más concesiones a los empresarios.