La única fábrica estatal que no pudo ser privatizada en los ’90 durante el gobierno de Carlos Menem. Eso es Astillero Río Santiago. Parte de una lucha enorme que lleva décadas para sostener la fuente de trabajo de 3300 obreros y sus familias. Pero el actual gobierno argentino de Mauricio Macri intenta concretar con represión lo que no pudo el Menemismo.
Miércoles 22 de agosto de 2018
Este martes los obreros del Astillero Río Santiago fueron ferozmente reprimidos por la administración de María Eugenia Vidal, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, del frente Cambiemos, que terminó con obreros detenidos, heridos y hasta uno atropellado por un patrullero de la policía bonaerense.
Pero la avanzada contra el astillero comenzó a fines de julio, cuando el propio presidente Mauricio Macri había atacado públicamente a los trabajadores de esa empresa estatal. El presidente había dicho que “había que dinamitar el astillero”. La respuesta por parte de obreros y obreras no se hizo esperar, con una movilización a la gerencia de la empresa para que dé explicaciones, asamblea general, movilización a la mesa técnica de la paritaria y una masiva marcha de antorchas en la ciudad de Ensenada, al sur del Gran Buenos Aires, que reunió a miles de obreros con sus familias, sindicatos y organizaciones solidarias.
Luego vinieron más movilizaciones, comunicados, el apoyo de personalidades públicas, de legisladores de la oposición y de la comunidad.
La jornada de lucha de este martes había comenzado temprano con un corte de la autopista. Luego, una nutrida columna se dirigió hacia la el centro de la Ciudad de La Plata (donde se encuentra la sede de gobierno provincial) para exigirle a la gobernadora Vidal que se realice la mesa de discusión paritaria, que el Gobierno suspendió unilateralmente.
El delegado y militante del PTS, Juan Contrisciani, declaraba en una radio el martes por la tarde: “Nosotros nos movilizamos porque hoy teníamos fecha de paritaria, y queríamos resolver varios de los problemas que venimos teniendo como el vaciamiento de la empresa y el descuento compulsivo que estamos sufriendo sobre nuestros salarios. Suspendieron la reunión y nos estaban esperando con la Policía.
Fue una gran represión, nos esperaban con balas de goma, gases lacrimógenos, un patrullero atropelló a un compañero del Astillero. Pasó a alta velocidad y lo levantó por el aire literalmente. Estamos acá y nos vamos a mantener porque nuestro reclamo sigue vigente, no queremos que pasen por encima de nuestras fuentes de laburo y no vamos a resignar ninguno de nuestros derechos” aseguró Contrisciani.
Y continuó: “Hay heridos producto de las balas de goma, por los perdigones. Esta situación es producto de la provocación del Gobierno, están vaciando la empresa, peligran nuestras fuentes de trabajo y encima se meten con nuestro salario”.
Por su parte, Oscar de Isasi, secretario general de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la provincia de Buenos Aires, afirmó que “hay una decisión del gobierno por reprimir la creciente protesta social”. Y desde la conducción del sindicato, confirmaron una huelga en repudio a la represión.
El diálogo de Vidal y Macri con las y los trabajadores de Astilleros Río Santiago. pic.twitter.com/5JWxjjwtcp
— Nicolas del Caño (@NicolasdelCano) 21 de agosto de 2018
La salvaje represión de la tarde del martes generó un masivo repudio, más allá del deleznable tratamiento de la mayoría de los medios de comunicación que hablaban de “incidentes” cuando la policía reprimía con gases lacrimógenos, carros hidrantes y hasta con balas de plomo. Y este rechazo de gran parte de la sociedad puede ser el primer paso para derrotar la criminalización de la protesta para aplicar el ajuste que viene dictándole el FMI al gobierno de Macri.