Agentes de la Bonaerense acusaron al chofer de la Línea 500 Cristian Cabral de romperles el espejito de un patrullero. Lo atacaron a golpes y quisieron detenerlo. La reacción de pasajeros y vecinos lo impidió.
Sábado 11 de agosto de 2018
Florencio Varela: brutalidad policial contra un colectivero generó repudio de pasajeros y vecinos - YouTube
Este viernes a la tarde el chofer Cristian Cabral conducía por las calles de Florencio Varela el interno 820 de la Línea 500. Al cruzar la céntrica avenida San Martín, ingresando a la calle Sallarés, fue interceptado por un móvil de la Policía Bonaerense de cuyo interior salió un agente y lo increpó acusándolo de haberle rozado el espejo del patrullero.
Según los testigos, muchos de ellos pasajeros, negaron que el hecho haya existido. Incluso un compañero de Cabral que iba detrás conduciendo otro móvil confirmó que nada de eso ocurrió.
El efectivo policial se subió al colectivo y le pidió la documentación al chofer. Cabral le dio los documentos pero el policía le ordenó que bajara porque se lo iban a llevar detenido. Algo que resulta del todo sospechoso, toda vez que si se trataba de un mero accidente de tránsito, y sin heridos, el asunto debería resolverse a través de los seguros de ambos vehículos.
Ante la negativa del chofer a ser detenido comenzó un forcejeo que incluyó que a Cabral lo tomaran del cuello, lo arrojaran al piso y le provocaran el sangrado de su nariz.
Mientras eso ocurría un grupo de pasajeras y pasajeros comenzaron a registrar la secuencia con sus teléfonos y a repudiar la brutalidad policial, defendiendo al trabajador. Lejos de frenar la agresión, los uniformados terminaron bajando del colectivo al chofer a la fuerza.
Abajo, en la calle, la gente comenzó a agolparse y a repudiar con más fuerza el accionar de los policías. Al mismo tiempo, alertados sobre lo que estaba pasando compañeros de Cabral se acercaron al lugar para asistir al compañero.
Luego de una larga discusión con el jefe de calle de la Policía, quien sugirió incluso que fueran todos para la comisaría, finalmente decidieron dejar en libertad a Cabral, quien fue llevado al hospital para ser atendido.
Una vez confirmada la salud de Cabral en el hospital, junto a sus compañeros y abogados del gremio se dirigieron a denunciar penalmente la agresión sufrida a manos de los delincuentes de uniforme.
Mientras los agentes de la Bonaerense se volvían sin su presa de día, vecinas y vecinos de Varela no tardaron en difundir los videos entre grupos y redes para demostrar, una vez más, la verdadera cara de las fuerzas represivas del Estado.
Queda claro que este hecho no es una rareza ni una excepción. En el conurbano y en las grades ciudades bonaerenses la Policía de Vidal y Ritondo (como lo viene haciendo desde hace décadas) acostumbra a realizar razias contra la juventud trabajadora y estudiantil y a reprimir cuanta manifestación popular enfrenta. Y con la batuta de Cambiemos está envalentonada, ya que recibe desde el Gobierno un permanente apoyo y mensajes que ratifican su impunidad.
La doctrina Chocobar, que no es otra cosa que la palmeada de hombros de parte de funcionarios a asesinos practicantes de la ejecución sumaria por la espalda, así lo confirma.