Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Martes 4 de agosto de 2015
Aníbal Fernández debería estar más tranquilo. Las acusaciones que emitió Jorge Lanata en el programa Periodismo Para Todos de Canal 13 el domingo a la noche, lo empujaron a hablar sin filtro y dejar en evidencia la interna profunda del FpV en la provincia. No titubeó desde las primeras horas de la mañana del lunes, en acusar a su contrincante Julián Domínguez por haber financiado la operación mediática del Grupo Clarín, que lo vincula al "triple crimen" de la efedrina.
Sin embargo, insistimos, Fernández debería estar más tranquilo. Si bien esto afecta su campaña de cara a las PASO, se lo acusa de ser autor intelectual de un crimen y como bien sabe él mismo, los responsables intelectuales y políticos de algunos crímenes siempre logran quedar impunes. Tal es su caso, ya que hasta el día de hoy continúa libre de culpa y cargo a pesar de ser responsable político de los hechos conocidos como la masacre de Avellaneda, en la que efectivos de la policía bonaerense asesinaron a los militantes piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Una de las cosas que se preguntó Fernández en declaraciones a la prensa fue ¿por qué sale a flote esto ahora, después de 7 años y a 7 días de las PASO? La realidad es que ya estamos acostumbrados a estas operaciones mediáticas. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que la denuncia de Lanata, de la que es poco probable que se encuentren pruebas fehacientes, es un intento de socavar su carrera por la gobernación. "Vengo primero en las encuestas" dijo Aníbal, a modo de explicación.
Como decíamos, ya estamos acostumbrados a que los políticos patronales se "operen" entre ellos con denuncias y campañas sucias, previo a las elecciones. Sin embargo, parece que cuando se trata de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires, los muchachos no se andan con chiquitas y se tiran con artillería pesada. Entre Aníbal y Julián, nada de videitos como el que afectó a Cabandié, ni fotos desafortunadas como le sucedió a Recalde: más acorde a la talla de los candidatos, el combo viene con narcotráfico y triple homicidio incluido y el gran operador público sería ni más ni menos que el multimedios Clarín.
Lo que desató el programa de Lanata, más allá de su dudosa credibilidad, es la interna que los candidatos kirchneristas en la provincia traen a flor de piel. Aníbal Fernández parece más ofuscado con Julián Domínguez, a quien le endilga haber financiado la maniobra con la publicidad que paga en los medios del Grupo Clarín, que con el Grupo Clarín mismo. "Hay complacencia hasta de mis propios compañeros, que hacen una campaña millonaria en Clarín y Clarín.com, con notas laudatorias que desbordan el diario", sostuvo.
Recordemos que Aníbal y Julián vienen de cruces previos, de declaraciones poco amistosas hasta que el mismo Domínguez dijo que no hablaría más de su contrincante. Precisamente el tema del narcotráfico y el consumo de drogas había sido hace semanas, un tema de controversia entre ellos, así como la discusión por la legalización del aborto.
La interna "progresista"
Lo que vimos entre Aníbal y Julián estos días, no se vio ni entre Michetti y Larreta o Massa y De La Sota. Sin dudas, la interna de los candidatos del Kirchnerismo es la más “sucia” y ríspida de todas. No hemos visto que un candidato del espacio kichenrista intente ensuciar con una denuncia de tal magnitud a un referente de la oposición o viceversa. Aunque no se pueda aseverar que haya sido Julián Domínguez quien le "tira los muertos" a Fernández, es un hecho muy significativo que el jefe de gabinete lo haya señalado antes que a nadie como el titiritero detrás de la operación. Sí... esto sucede en la interna de los candidatos del progresismo, soldados de Cristina recién bañaditos de humildad.
Independientemente de cómo se resuelva la disputa entre los candidatos del FpV y de los resultados del domingo que viene, lo que este tipo de campaña expresa es la podredumbre del régimen político que el kirchnerismo tanto se esforzó por maquillar, con más de una década de relato progresista y súper abundancia ideológica de centro izquierda. Tras la coronación de un hijo político de Menem derechista como Daniel Scioli para encabezar la fórmula presidencial, no vemos ahora del progresismo más que sus vestigios y miserias. En cuanto a las denuncias y los crímenes, ya hemos visto con la crisis Nisman lo fácil que se logra ocultar la mugre bajo la alfombra. Por más alharaca que haga Lanata por TV, difícilmente sabremos alguna vez qué hay detrás del triple crimen de la efedrina.