El fracaso de la acusación constitucional replantea el debate sobre qué oposición es necesario para enfrentar a la derecha y sus planes.

Néstor Vera Médico.
Domingo 16 de septiembre de 2018
La acusación constitucional contra los ministros de la Corte Suprema por la libertad condicional a los ex agentes del aparato represivo de la dictadura militar presos en Punta Peuco, puso a prueba a la oposición. Esto en el marco que el punto de derechos humanos, aparentemente, era uno de los pocos que dada unidad al conjunto de la oposición parlamentaria, desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio.
Esta prueba de fuego fracasó, debido a la derrota que tuvieron en el parlamento, que por medio de la intervención directa del gobierno que logró dividir los votos de la oposición, haciendo que sectores de la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Radical votaran en contra de la acusación. De esta forma se alinearon con la bancada de Chile Vamos.
Además, de ser un triunfo político para el gobierno y los actores que han defendido la impunidad de los crímenes de la dictadura, es también una profunda derrota para la oposición en una prueba que se esperaba tener como resultado la unidad. Pero, no hay nada del que sorprenderse, porque fueron los mismos partidos de la ex Nueva Mayoría y la ex Concertación que por más de 20 años mantuvieron la impunidad de los crímenes de la dictadura y que hoy en día frente a la crisis que han mantenido, algunos sectores buscaron reubicarse en la discusión de derecho humanos.
Esto con la ayuda del Frente Amplio, que contribuyó a crear este espejismo de unidad y de defensa de los derechos humanos. Cabe mencionar que partidos como la DC, no sólo apoyaron el golpe militar que dio inicio a 17 años de dictadura, hoy votaron a junto con el gobierno a cambio de injerencia en la puntos de la reforma tributaria, pensiones y la permanencia, que estaría ligado al asesinato de Frei.
Frente a esto vuelve aparecer la discusión sobre qué tipo de posición se debe forjar para enfrentar a la derecha, que no solamente ha sido un gobierno que ha defendido abiertamente los privilegios de los violadores de DD.HH, sino que también ha impulsado una serie de ataques a los trabajadores, estudiantes y al movimiento de mujeres.
Este escenario deja claro que la oposición no será de la mano de quienes por más de 20 años mantuvieron y defendieron un modelo neoliberal en Chile, tampoco estará restringido a los estrechos márgenes del parlamento y del régimen, justamente ideado por la dictadura militar. ¿Cuál es la oposición que ha expresado el Frente Amplio al aliarse con los sectores de la ex Nueva Mayoría o por ejemplo limitándose a impulsar estás acusaciones constitucionales? Se ha limitado al juego de moverse con mayor o menor agilidad dentro de los márgenes del régimen heredado de la dictadura, buscando alianza con quienes lo consolidaron en las últimas tres décadas.
La real oposición a la derecha y los empresarios se está empezando a forjar en las calles, por ejemplo la lucha que emprendió el pueblo de Quintero contra la contaminación empresarial y las zonas de sacrificio, está también en los jóvenes estudiantes y trabajadores que están empezando cuestionar el esclavizante Estatuto Laboral Juvenil, lo mismo se ve con los ferroviarios en Antofagasta que están enfrentando los despidos del mayor grupo económico nacional, como también el sector público contra los planes de despidos del gobierno o el movimiento de mujeres que puso en la palestra la discusión del aborto contra la iglesia y sectores conservadores.
La tarea de una fuerza de izquierda revolucionaria, es potenciar e impulsar estas luchas, buscando desarrollarlas y así enfrentar decididamente a este gobierno y a la clase empresarial.