Intervención de Lorélia, en el acto de Revolución Permanente en París, con más de 450 personas, el 1 de febrero.
Martes 7 de febrero de 2023

El 1 de febrero, al día siguiente de la masiva jornada de movilización contra la reforma de las pensiones, cerca de 450 personas estuvieron presentes en el acto organizado por Révolution Permanente en París para debatir sobre "¿cómo ganar esta lucha contra Macron?"
Tomaron la palabra varios oradores, trabajadores y trabajadoras en lucha, intelectuales como Frederic Lordon y jóvenes estudiantes. Anasse Kazib, trabajador ferroviario y dirigente de Révolution Permanente, retomó una reflexión sobre las potencialidades y las contradicciones del movimiento y planteó el desafío de superarlas para poder ganar. Compartimos una transcripción de gran parte de su discurso.
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Estoy muy contenta de ver tanta gente joven en este acto, para discutir sobre la movilización en curso y reflexionar juntos sobre la necesidad de un plan de batalla contra Macron.
Quiero comenzar mostrando toda mi solidaridad con las luchas de los trabajadores y la juventud internacionalmente, comenzando por la vuelta de las huelgas masivas en Inglaterra, concretamente en la función pública, para reivindicar el aumento de los salarios.
Pero, también pienso en los levantamientos de la población peruana contra el golpe de Estado de Dina Boluarte, mientras exigen la puesta en marcha de una asamblea constituyente para terminar con ese estado racista y represivo. Pienso particularmente en esas decenas de personas asesinadas a causa de la represión y de las 200 personas arrestadas cuando la ocupación de la Universidad de Lima.
Por lo que está ocurriendo aquí en Francia: desde que milito no había visto manifestaciones así de masivas como estas contra la reforma de las pensiones y esto nos da bastante esperanza de la continuación de la lucha.
Este 31 de enero, la movilización se ha ampliado a todas partes, con cortejos de jóvenes aún más importantes. Muchos institutos han sido bloqueados y hemos sido muy numerosos a unirnos a los trabajadores en huelga.
Esta última semana las asambleas generales han sido organizadas en numerosas universidades, reuniendo a veces hasta 350 estudiantes como en París 8. Una asamblea entre distintas facultades ha reunido a más de 450 estudiantes de una gran cantidad de facultades (París 1, París 3, París IV, París V, la Universidad de París, París 8, Nanterre , Cergy o Asssas).
Lo que está claro es que la posibilidad de que la juventud se movilice aterroriza al gobierno. Sólo hay que ver cómo se ponen en los platós de televisión a infantilizarnos explicando que “la jubilación no es un tema que interese a los jóvenes”, que hay que estar “desmoralizado para reflexionar sobre la jubilación a los 20 años” o incluso que “no conocemos nada porque no hemos trabajado nunca”.
Al mismo tiempo, se dedican a reprimir todas las iniciativas estudiantiles para unirse a la movilización.
Tienen miedo y tienen razón de tener miedo porque queremos movilizarnos. Para empezar porque esta reforma es un ataque brutal contra una conquista social, arrancada por las luchas. Cuando 18% de los jóvenes están ya en el paro, Macron quiere obligarnos a trabajar hasta después de los 64 años. Para ganar una pensión mísera, habrá que currar al menos 43 años con una carrera inútil y en trabajos precarios, muchos de nosotros tendremos que estar hasta los 66, o 67 años.
Básicamente, el futuro que se nos promete es el de trabajar hasta morir por unos salarios que no nos permiten siquiera vivir mientras la patronal hace unos beneficios récords. El super millonario Bernard Arnault ha doblado su fortuna desde el Covid, pero ¿nos hará a nosotros pagar el precio de la crisis?
Lo que se juega es verdaderamente una batalla entre dos modelos de sociedad. ¿Queremos pasar nuestras vidas trabajando y usar nuestra salud para los beneficios de una minoría?
Este verano, mientras estábamos preocupados por los efectos desastrosos de la crisis climática, estos mismos capitalistas han continuado viajando en jets privados, para ir a navegar en yates hacer sus ganancias sobre las bases del ecocidio.
El movimiento que comienza es la ocasión para hacer pagar las cuentas a Macron y a la burguesía. Desde la crisis del Covid, la precariedad no ha hecho más que aumentar en la juventud y con la inflación va a mejorarse. Muchos de nosotros estamos obligados a hacer fila delante de bancos de alimentos para comer y no tienen con qué calentarse en invierno.
Mi generación se ha movilizado ya mucho para defender otro futuro. En 2020, éramos miles en las calles contra las leyes racistas y las violencias policiales después de la muerte de George Floyd al lado del comité por Adama. Pero hemos igualmente participado en las manifestaciones contra las violencias machistas, hemos construido acciones contra la destrucción del planeta.
La juventud ha demostrado toda su fuerza política radical, y ahora, es hora de ponerse en pie de lucha contra Macron para lograr frenar su reforma de las pensiones. Para eso, las manifestaciones masivas no serán suficiente.
El cocktail explosivo es que el gobierno teme, es la fuerza de una huelga reconducible, junto al entusiasmo de una juventud que quiere cambiarlo todo. Si los jóvenes se autoorganizan para aliarse con los trabajadores pueden jugar un rol mayor en los movimientos.
Para eso, no solo basta con estar en las calles una vez a la semana o el sábado, hay que construir un movimiento estudiantil masivo, que sirva de chispa de la rabia.
Las jornadas de movilización una vez por semana, decididas desde arriba por los sindicatos, no permitirán cambiar la correlación de fuerzas necesaria para la victoria. Hacer presión sobre los parlamentarios y esperar que los diputados de la derecha cedan, es un plan de perdedores.
Desde la agrupación estudiantil Poing Levé (“El puño en alto”), exigimos mucho más que la caída de esta reforma de las pensiones. Queremos la jubilación a los 60 años, y a los 55 para los trabajos más penosos. Queremos el fin de la precariedad en la juventud y de los trabajos precarios y una renta estudiantil acorde al salario mínimo interprofesional, financiado por las grandes fortunas. Queremos acabar con el proceso de selección en las universidades, que excluye a los estudiantes de las clases populares.
Para ello, hace falta un movimiento obrero y juvenil masivo que paralice la economía y les toque ahí donde más les duele.
Para que Macron ceda, va a hacer falta inspirarse en lo mejor que nos ha dejado el movimiento estudiantil. El único medio para ganar es cuando la juventud se organiza en Asambleas Generales masivas y decide tomar el control de sus universidades e institutos. Ese fue el caso en 2006, cuando miles de jóvenes ocuparon La Sorbona contra el “Contrat Premier Embauché" [El plan del primer empleo, contrato de carácter temporal precario para menores de 16 años] y que hizo recular al gobierno de Villepin. Para obtener esta victoria, los jóvenes movilizados bloquearon las carreteras y las estaciones, organizaron días de movilización masiva y jamás retrocedieron en el enfrentamiento a la policía.
Nos inspiramos en el movimiento estudiantil de 1986, miles de jóvenes se coordinaron en todas las universidades contra la Ley “Devaquet” o en las luchas de 1968, cuando junto a los trabajadores, estudiantes de universidades y de institutos quisieron cuestionar todos los cimientos de la sociedad.
Es en esta tradición en la que nos queremos inspirar. Os invitamos a todos y a todas a uniros a nosotros, para defender la construcción de una movilización estudiantil masiva, herramienta esencial para poder ganar contra este gobierno.
En la agrupación “Le Poing Levé” [El puño en alto] defendemos esta perspectiva desde nuestra creación en 2018. Lo digo a menudo, pero si yo comencé a militar en esta organización fue porque fue la única que respaldó a los Chalecos Amarillos desde las universidades.
En 2019, con mis camaradas estuvimos en los piquetes de la RATP (autobuses y transporte urbano) y en las estaciones de trenes para construir una alianza con los trabajadores contra la primera reforma de las pensiones de Macron. En 2021, estuvimos del lado de los trabajadores de las refinerías de Grandpuits contra un plan social que debía financiar la falsa transición ecológica de la petrolera Total.
Hoy, es esencial respaldar en nuestras facultades e institutos la movilización y la huelga para reforzar en todas partes a los trabajadores que quieren defender un plan de batalla más radical que aquel de la intersindical.
Ayer, las movilizaciones estaban repletas de jóvenes, pero hace falta que todos nosotros nos convirtamos en militantes conscientes del movimiento. No solo marchar en la manifestación, sino discutir una estrategia para obtener la victoria y militar por que la movilización vaya lo más lejos posible.
En “Le Poing Levé”, defendemos la organización de la coordinación de las facultades movilizadas y la construcción de cortejos de jóvenes independientes de las organizaciones sindicales en las manifestaciones. Y el 7 de febrero, llamamos a toda la Enseñanza Superior y a la juventud a movilizarse, para no parar solamente un día aislado.
Soy de una generación a quienes siempre nos han explicado que no ganaremos nada y que hace falta resignarse. Pero, nosotros no seremos la generación de las derrotas, ¡rechazamos ese futuro que nos prometen tomando las calles y nuestras universidades!
Ahora que la guerra vuelve a Europa y que la urgencia climática hace sus estragos en todas partes, hace falta ponerles fin. ¡Frente a sus crisis, en el “Poing Levé” peleamos por construir una juventud militante, que lucha para destruir este sistema capitalista y defiende otro modelo de sociedad!

Révolution Permanente
Francia