Una serie de televisión, recién estrenada, da una visión romántica y edulcorada de Serrano Suñer, el ministro más fervientemente nazi de toda la dictadura franquista.

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza
Miércoles 30 de noviembre de 2016
Foto: Imagen de la serie
La serie se titula “Lo que escondían sus ojos”, y está basada en el libro del mismo título de la conocida periodista y escritora “amarillista” Nieves Herrero. Esta fue estrenada la semana pasada en Telecinco, la cadena más vista del Estado español, y en horario de máxima audiencia.
Toda la trama está basada en la relación extraconyugal mantenida entre el ministro y la joven esposa de un marques, un importante militar integrante del régimen franquista. A lo largo de todo el capítulo se muestra a Serrano Suñer como un joven apuesto y ambicioso político, que deslumbra a su paso y que enamora al instante a esta joven aristocrática.
Nos quieren contar, en definitiva, una bella historia de amor romántico en 1940, en plena posguerra española e inicio de la II GM. Para ello dan una visión idílica de la España de la época, solo matizada simbólicamente con un reparto de comida en plena calle. Por desgracia sabemos que el país de entonces era muy diferente al que nos quieren “vender” en esta serie.
Era la realidad, del hambre, de la muerte, de la represión, de la violencia constante, de la España, en definitiva, de la “Victoria de Franco”.
El más fanático nazi de los dirigentes del franquismo
Para comprender la gran farsa y manipulación de esta ficción televisiva hay que recordar quien fue en realidad el protagonista.
Ramón Serrano Suñer, conocido como el “Cuñadísimo” (al estar casado con la hermana de la esposa de Franco), fue un discreto político de derechas, llegando a ser diputado por Zaragoza en las Cortes, durante la II República.
Afiliado ya a Falange, el partido fascista español, durante la guerra civil pronto se convirtió en uno de sus máximos dirigentes. Él fue de hecho, quien elaboro el Decreto de Unificación de Octubre del 36, que unió en una misma organización política a todas las facciones del bando franquista (Fascistas, Carlistas y Monárquicos). También elaboro el “Fuero de las Españoles”, el texto que sirvió de base jurídica y legislativa para la Dictadura Franquista.
Su carrera política fue imparable, llegando a ser el cargo político, tras el propio dictador, con mayor poder del estado. Ministro de la Gobernación, actual de Interior, de 1938 al 40, fue el responsable de la sangrienta y máxima represión en el final de la guerra civil e inicios de la posguerra.
Desde este cargo, también fue el encargado de diseñar y organizar la extensa de red de campos de concentración (180 repartidos por todo el país). Campos en los que estuvieron encerrados más de 170.000 prisioneros/as republicanos, muriendo miles de ellos/as por los malos tratos y penosas condiciones de vida (hambre, falta de higiene, etc) que sufrían en los mismos.
Su momento de mayor gloria política llego en octubre del 40, cuando fue nombrado Ministro de Asuntos Exteriores. En este puesto jugo un papel clave, siendo el más ferviente partidario de la entrada de España en la II GM, junto a las potencias del “Eje” (la Alemania Nazi y la Italia Fascista).
Como nazi convencido y gran admirador de Hitler y Himmler (Jefe de las SS), se entrevistó con este último en Berlín, y organizó el encuentro de Hitler y Franco en Hendaya de octubre de 1940. Tras la negativa de Franco a entrar en la guerra, al no aceptar Hitler las numerosas contrapartidas que este pedía, no dudo en organizar la “División Azul”. Esta fue una unidad de más de 50.000 voluntarios españoles (integrada por falangistas convencidos y “rojos” obligados), que combatió junto con el ejército nazi en la fallida invasión de la URSS.
Sin embargo, el hecho que mejor demuestra el carácter de este ministro en su “papel jugado” en el Holocausto nazi es en relación a los más de 10.000 españoles que lo padecieron. Se conoce perfectamente que cuando las autoridades nazis preguntaron al Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por Serrano, que hacían con los "dos mil rojos españoles de Angulema", este respondió literalmente que "Fuera de España, no hay españoles".
Con esta afirmación dejó a los nazis las manos libres para, por ejemplo, meter a 927 de estos dos mil españoles en un tren y mandarlos directamente al Campo de extermino de Mauthausen (Austria). Esto ha pasado a la historia como "El convoy de los 927", siendo en Agosto de 1940, el primer tren masivo de prisioneros que llego a este campo nazi.
Permanente exaltación y legitimación del Franquismo
Por desgracia la serie de la que hablamos, no es el único ejemplo de exaltación franquista. El pasado 19 de noviembre, un día antes del aniversario de la muerte de Franco, uno de los periódicos de mayor "tirada" estatal, El Mundo, publicó una entrevista realizada a Jaime Alonso. Este personaje, Vicepresidente de la Fundación Nacional "Francisco Franco", hizo afirmaciones como: "El Régimen de Franco solo fusilo a 23.000 y no fue por capricho".
También afirmo refiriéndose a las asociaciones de víctimas que reclaman que se habrán las fosas franquistas: "No sólo exageran, sino que lo instrumentalizan con fines políticos y además son subvencionados".
¿Alguien puede imaginar que en Italia o Alemania existiría una fundación, subvencionada además con dinero público, de homenaje constante a Hitler o Mussolini?. Y que además, en un periódico, leído por millones de personas, un dirigente de la misma justificara el holocausto diciendo que todos los que murieron en el mismo, se lo merecían. ¿Qué las calles siguieran llenas de símbolos nazis o fascistas? ¿Qué hubiera exaltaciones publicas de homenaje a estos regímenes?
Como vemos, estas cosas siguen pasando en el Estado español.
La "amnistía" y el "Pacto de Silencio" de la Transición que los franquistas impusieron y la mayoría de la izquierda (fundamentalmente PCE y PSOE y sus organizaciones acolitas) aceptó, sigue dando sus "frutos". Mientras no derribemos el "Régimen del 78" nada cambiará.