Importantes discusiones se abren hoy al interior de la coalición, donde el debate político y estratégico toma el centro, en medio de importantes contradicciones adportas de que comience el ciclo electoral.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Viernes 27 de enero de 2017
FOTO: biobiochile
Luego de haberse desarrollado el primer encuentro del Frente Amplio el pasado 21 de enero, en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de Santiago (USACH) -instancia en la que decidieron levantar una plataforma virtual y fijar ciertos principios programáticos- una enorme tarea se le viene por delante al conjunto de las 11 colectividades a medida que se abre el ciclo electoral.
Y es que no le ha tocado fácil la tarea a la coalición, en medio de la profunda crisis política que lleva ya tiempo golpeando a los partidos tradicionales del régimen y sus instituciones, y donde la carrera de velocidades por construir una alternativa a los cientos de miles de trabajadores, mujeres, estudiantes, pobladores y sectores oprimidos se vuelve una tarea urgente.
Es en este sentido, que la presencia que toma el Frente Amplio, expresa un aspecto tremendamente progresivo de la sociedad en su conjunto, que tendiendo a la politización, busca una salida a lo que se ha denominado como el “duopolio”. Sin embargo esto reactualiza el debate sobre ¿Qué clase de alternativa construir?, y por tanto analizar minuciosamente cuál es la propuesta del Frente Amplio, tanto en su programa político como en la serie de límites y contradicciones que se le han venido presentando en el transcurso del tiempo.
¿Qué propone el Frente Amplio en sus cinco puntos programáticos?
Los puntos acordados en el pasado encuentro fueron 1) La conformación de una fuerza política y social transformadora cuyo propósito es superar el sistema neoliberal; 2) La unidad en la diversidad, con vocación participativa, democrática y plural; 3) Ser alternativa al duopolio conformado por la Derecha y la Nueva Mayoría; 4) Independencia total del poder empresarial; 5) Un programa construido democráticamente como base de la unidad.
A modo general, es claro el acuerdo que se puede tener con tales principios, sin embargo si se mira más específicamente saltan importantes dudas. Por ejemplo ¿es suficiente tan sólo superar este sistema neoliberal? Unidad en la diversidad, con vocación participativa, democrática y plural ¿pero con quién? Alternativa al “duopolio”¿con qué estrategia? Independencia total del poder empresarial ¿independencia de todos? Un programa construido democráticamente como base de la unidad ¿Qué programa?¿Unidad con qué política?
¿Qué tan amplio? Los casos Navarro y Mirosevic
Y es que no es una discusión antojadiza, ya que son esas mismas interrogantes, las que han abierto el debate al interior del Frente Amplio y que también se ha vuelto debate para las distintas alternativas de izquierda.
Una de aquellas discusiones, fue por aceptar o no la posibilidad de que Alejandro Navarro ex Nueva Mayoría (NM) pudiera participar como carta presidencial por la coalición, siendo rechazada por integrantes de Movimiento Autonomista (MA) y Nueva Democracia (ND), llevando a que la colectividad PAIS, suspendiera su participación.
Otro caso conocido es la participación del Partido Liberal donde su referente, el diputado por Arica Vlado Mirosevic señaló en una entrevista para el medio El Desconcierto que el Frente Amplio no debía constituirse solo por organizaciones de izquierda, sino por otras corrientes y organizaciones como los partidos regionalistas, y que su organización no se sentiría cómo si solo participaran organizaciones de izquierda.
Dichas situaciones, solo reafirman lo ya señalado en varios artículos escritos por integrantes del Frente Amplio, donde se ha planteado “ni etiquetas ni ideologías” señalando que el debate ideológico es una “discusión teórica que puede esperar” o que el objetivo del Frente sería avanzar en dirección a una “agenda posneoliberal” es decir donde la estructura del sistema capitalista basado en la explotación y la propiedad privada se mantiene inalterable.
Es claro que tales límites y contradicciones, tenderán a profundizarse en medida de que se vaya acercando el ciclo electoral, y donde aquellas pequeñas diferencias hoy, tomen enormes ribetes en la concepción estratégica el día de mañana.
En alto las banderas de la estrategia socialista y revolucionaria
Ante la profunda crisis que golpea hoy al régimen, sus instituciones y sus representantes, queda más que claro que ni la Nueva Mayoría con Guillier a la cabeza en las encuestas, ni mucho menos con la derecha del ex presidente Piñera como figura indiscutida, será una opción para los explotados y oprimidos a nivel nacional.
En el caso del Frente Amplio que busca tomar el espacio dejado por el Partido Comunista (PC) tras su integración a la Nueva Mayoría (NM), pero donde sus límites y contradicciones se vuelven cada vez más evidentes, y tenderán a profundizarse aún más, producto de la subordinación táctica que termina siendo estratégica.
Es fundamental en este escenario que la izquierda plantee claramente una posición independencia de cualquier variante empresarial, y se plantee una alternativa de la clase trabajadora y los explotados, anticapitalista y socialista.
En un escenario político internacional donde los denominados gobiernos posneoliberales en Latinoamérica viven su ocaso, y las grandes alternativas de izquierda en Europa como Syriza en Grecia y PODEMOS en España, mostraron un giro al centro en su programa y en su política subordinada a la institucionalidad del régimen, se hace más necesaria una alternativa que se proponga la movilización independiente de los trabajadores. En el caso de Syriza aún más claro tras su línea de sometimiento a la Troika (CE, BCE, FMI) estando en el gobierno.
Por una alternativa anti-capitalista de los trabajadores, las mujeres y la juventud
Un ejemplo importante que se está desarrollando en Argentina es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en Argentina, quienes levantan una política clasista de independencia total de los empresarios y sus partidos, junto con un programa que incluye puntos como que todo parlamentario o funcionario público cobre lo mismo que una maestra; plan de viviendas públicas financiado con impuesto a las grandes fortunas; fin al impuesto al salario; un sistema de pensión gestionado por trabajadores y jubilados; Nacionalización -sin indemnización y bajo administración y control de trabajadores-, de la banca y el comercio exterior, la minería y el gran capital agrario e industrial; plantean la expropiación de los 4 mil propietarios que concentran la mitad de la tierra de Argentina; monopolio estatal del comercio exterior; Aborto libre legal, seguro y gratuito; Legalización de la marihuana y el autocultivo entre otros puntos.
Esa es la tarea que se viene proponiendo el Partido de los Trabajadores Revolucionarios (PTR), quien viene levantando su proceso de legalización partidaria, buscando transformarse en tribunos del pueblo, y luchando por que se exprese una alternativa para miles de trabajadores, mujeres y jóvenes a nivel nacional. Una alternativa que permita a los trabajadores formar un gran movimiento independiente que levante un programa de ruptura con el capitalismo. Una alternativa que luche por las reivindicaciones de los trabajadores, jóvenes y mujeres, y en ese camino permita construir una gran fuerza socialista y revolucionaria, utilizando cada espacio para denunciar y desenmascarar el régimen de explotación y opresión del sistema capitalista y el Estado burgués. Y la formidable tarea de colocar en pie un gobierno de los trabajadores y trabajadoras.