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Red Internacional
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Asamblea Constituyente. Frente a la “cocina constituyente”, por una Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana

¿Qué tipo de Asamblea Constituyente debemos pelear? ¿Cuáles son nuestras demandas? ¿Cómo conseguirlas?

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Lunes 2 de diciembre de 2019

Este gobierno, los grandes empresarios y sus partidos no tienen nada que ofrecernos. Protegiendo sus intereses, ofrecen solo migajas sin atender a nuestras demandas por las cuales millones hemos luchado en las calles, como hacen con su acuerdo de pensiones, que mantiene a las AFP y las pensiones de hambre para nuestras abuelas y abuelos.

Además, intentan imponer su “cocina” para que todo siga igual: se niegan a que haya cupo para los pueblos indígenas, que han sufrido históricamente la discriminación y persecución del estado, también se niegan a que el 50% esté compuesta por mujeres y quieren realizarla con un sistema electoral diseñado en beneficio de los partidos empresariales.

Junto a ello, amenazan con las Fuerzas Armadas para que se hagan cargo de “infraestructura crítica” y le quieren otorgar impunidad. El caso de Gustavo Gatica o el de Fabiola Campillay dejan al desnudo la brutal represión del gobierno y la policía que nos mata, tortura, viola y nos saca los ojos, como también han denunciado las organizaciones de mujeres. Nos quieren sacar de las calles y llegar a un proceso constituyente sin que estemos movilizados para que se mantenga sus privilegios.

Diversas organizaciones han rechazado este acuerdo a espaldas del pueblo trabajador y desde la Mesa de Unidad Social (MUS) –donde tiene peso de dirección el Partido Comunista y el Frente Amplio- han propuesto otra Asamblea Constituyente. Sin embargo, han buscado sentarse a negociar con el gobierno, que es sordo a nuestras demandas, y han abandonado lo que gritan las calles: Fuera Piñera. Hay que terminar con esa política de “presión” y hacer un plan de lucha serio de paros escalonados para terminar con la represión, con la dictadura en los lugares de trabajo, y para conquistar nuestras demandas, que permita avanzar a una verdadera huelga general.

¿Tendremos una Asamblea Constituyente realmente democrática con este gobierno asesino y con el actual parlamento? Creemos que es imposible una constituyente realmente libre y soberana con el asesino de Piñera en el gobierno ni con este parlamento que en su gran mayoría legisla para los grandes poderes del país. Si no pone fin a este gobierno y al régimen, el proceso constituyente será a la medida de ellos. Para que sea soberana no debe existir ningún poder sobre ella. Para que sea libre, no debe tener ninguna restricción ni vetos como pretenden con los 2/3 y decidir por mayoría simple, y convocada por las organizaciones obreras, populares, los comités y coordinadoras que surjan a través de la lucha.

Para ello, que sea realmente libre y soberana, hay que derrotar a Piñera, a los partidos del régimen y a los grandes capitalistas que buscarán realizar una constituyente completamente trucha y amañada para que no responda a las demandas del pueblo trabajador. Por eso necesario que las organizaciones como Mesa Social pongan fin a su política de presión, y preparen un plan de lucha con paros escalonados y ascendentes que avance a una verdadera huelga general para derrotarlos, sólo así podremos realizar una constituyente que discuta y resuelva todas las medidas en beneficio de las grandes mayorías trabajadoras.

En esta constituyente, deben votar y poder ser electos los menores desde 14 años, y para que represente al pueblo trabajador elegir representantes cada 10.000 electores. Nos parece que la propuesta de Mesa Social manteniendo el actual sistema de representación proporcional moderado y con la base de 5 electores por distrito sumando 1 cada 90.000 personas adicionales no expresa una representación real de todo el país. Los delegados constituyentes deben ser revocables y cobrar lo mismo que una profesora. No debe haber ninguna restricción a dirigentes sindicales y de organizaciones obreras, estudiantiles, sociales, con un mínimo de 50% -sin tope- y con cupos para el pueblo mapuche que elija a sus propios representantes. Por otra parte, esta AC no debería tener plazos y mientras funcione todas las demás instituciones se deben subordinar a sus decisiones.

¿Qué medidas debe discutir y votar y votar esta Constituyente?

Mientras funciona la Constituyente, debe ser anulada toda legislación que afecta el nivel de vida del pueblo trabajador, todas las leyes y decretos que están basados en la constitución pinochetista, y que esta Constituyente imponga las medidas de emergencia en beneficio de las grandes mayorías trabajadoras como:

  • Salario y pensiones mínimas de $500.000, acorde al costo de la canasta básica familiar y reajustable según inflación.
  • Fin a las AFP. Por un sistema de reparto público, tripartito y solidario, gestionado por trabajadores y jubilados.
  • Salud y educación pública y gratuita como principio constitucional.
  • Fin a las Isapres y el negocio privado con nuestras vidas.
  • Educación pública gratuita, democrática y no sexista, con plan de financiamiento integral al servicio de los trabajadores y el pueblo.
  • Fin del CAE y el endeudamiento universitario, condonación inmediata de todas las deudas por estudiar.
  • Fin al código laboral pinochetista, basta de precarización laboral. Terminemos con el subcontrato, contrato de obra y faena, honorarios y a contrata y por el paso a planta y trabajo estable para todos.
  • Reducción de la jornada laboral, sin disminución de salario y repartiendo el trabajo entre ocupados y desocupados para poner fin al desempleo.
  • Por un sistema de transportes público gestionado por trabajadores y usuarios, gratuito para estudiantes y la tercera edad, y con tarifas acordadas para el acceso de toda la población.
  • Por un plan de viviendas públicas y dignas garantizadas gestionado por trabajadores, pobladores y juntas de vecinos, fin a la especulación inmobiliaria y las deudas hipotecarias.
  • Igualdad salarial entre hombres y mujeres. Derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.
  • Separación de la Iglesia y el Estado, y fin a todo subsidio estatal a instituciones de la Iglesia.
  • Desmilitarización del Wallmapu y derecho a la auto-determinación del pueblo-nación mapuche. Libertad a los luchadores mapuche, por su derecho a territorio y autonomía.
  • Juicio y castigo a los responsables materiales y políticos de la represión. Basta de impunidad.
  • Disolución de Fuerzas Especiales y Carabineros de Chile.
  • Eliminación de la figura presidencial y del Senado.
  • Creación de una cámara única que asuma las tareas ejecutivas y legislativas. Que todo funcionario y político gane lo mismo que un trabajador.
  • Revocabilidad de todo funcionario o legislador que traicione su mandato.

¿De dónde sacamos los recursos?

Las riquezas del país son saqueadas por transnacionales y grandes empresas. Hay que ponerlas en beneficio de todo el pueblo trabajador y sectores populares. Por eso luchamos por:

  • Nacionalización del cobre y los recursos naturales, sin indemnización y bajo gestión de trabajadores y control de las comunidades. En el caso de las tierras forestales, hay que quitarlas de las manos de Matte y Angelini y restituir las tierras usurpadas al pueblo mapuche.
  • Anulación de las privatizaciones. Estatización bajo gestión obrera de las empresas de electricidad, agua, gas y servicios públicos. No se puede lucrar con los derechos básicos de la población.
  • Expropiación de los puertos sin indemnización.
  • Nacionalización de la banca para poner esos recursos en beneficios de todo el pueblo trabajador.
  • Impuestos progresivos a las grandes fortunas para usar ese dinero junto a créditos baratos al pequeño comercio y locatarios que se han visto afectados.

Todos esos recursos podrían ser usados para salarios y pensiones, salud, educación y vivienda digna garantizadas para toda la población.

Si se discuten y se votan estas demandas, los grandes capitalistas que defenderán con uñas y dientes y con su represión todos sus privilegios, como ya lo mostraron el 73 cuando no dudaron en usar toda su fuerza para liquidar a sangre y fuego la lucha del pueblo trabajador. Por ello es más urgente que nunca que intervenga la clase trabajadora y sus sectores estratégicos como mineros, portuarios, forestales, trabajadores de la banca y del transporte, con sus propios métodos y organizaciones. Mesa de Unidad Social debería abandonar su política de “presión” para negociar con este gobierno que nada está dispuesto a concedernos y preparar un de lucha con paros escalonados para derrotar a Piñera y su represión, y conquistar nuestras demandas. Para ello hay que avanzar a constituir asambleas, coordinadoras y organismos de auto organización como el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta. Estas instancias son las únicas que pueden derrotar la resistencia de los capitalistas, derrotar a Piñera y este régimen e imponer una salida favorable al pueblo trabajador, y que sean la base para luchar por un gobierno de las y los trabajadores que le arrebata a los grandes empresarios esas riquezas y poder realizar íntegra y efectivamente nuestras aspiraciones sociales y democráticas, refundando el país sobre nuevas bases sociales.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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