El llamado a huelga general sanitaria por parte de la CUT provocó que distintos sectores de la clase trabajadora como portuarios llamaran a una huelga general efectiva para el viernes 30 de abril si es que el Tribunal Constitucional bloquea el tercer retiro. En distintos puertos ya comenzaron a movilizarse y distintos sindicatos de la minería, del transporte y del comercio se declararon en estado de alerta. La universidad de Chile por su lado convocó a un paro triestamental para el 30.
Viernes 23 de abril de 2021
(Imagen por Agencia Uno)
La crisis sanitaria termina con la vida de cientos de personas diariamente y los insuficientes “aportes” del estado obligan a millones de trabajadoras/es a tener que salir y exponerse al contagio. La pandemia ha aumentado la pobreza a nivel mundial, y en Chile las cifras son terribles. Según el Banco Mundial hoy hay 2,3 millones de nuevos pobres por la crisis económica y sanitaria. Según la encuesta realizada por MORI y FIEL el“51% de los chilenos declara tener problemas de dinero, deudas, cesantía e incertidumbre económica y sanitaria respecto del COVID-19”. Así también refleja el 59% de la población se percibe como clase baja o “media baja”, o sea, pueblo trabajador pobre que incluso no puede comer 3 comidas calientes al día.
En este contexto la Universidad de Chile está haciendo el llamado a un paro triestamental para aquel día, pero esto solo ha sido informado de manera parcial, la Federación ni siquiera ha impulsado ninguna declaración oficial, y si no nos organizamos como estudiantes, con profesoras/es y funcionarias/os será un paro inservible.
Ayer jueves 22 de abril se realizó una asamblea de la carrera de licenciatura en historia donde llegaron 136 estudiantes de distintas generaciones. En las distintas carreras de la Facultad de Filosofía y Humanidades se están llamando a asambleas, e inclusive en otras universidades como la USACH también algunas carreras están reuniéndose y votando paralizar.
El punto que más se discutió junto a las decenas que nos reunimos en Historia Uchile, allí fue la idea de paralizar “por la contingencia, el tercer retiro y las pésimas condiciones en la que algunes estudiantes se encuentran”. Esta idea salió desde una asamblea de la generación de segundo año, y el cuestionamiento que más planteado estuvo fue la inservilidad de paralizar debido a que estamos con clases online y que “no podemos hacer mucho”, que luego de los paros nuestra salud mental se ve deteriorada por la sobrecarga académica que conlleva el reagendamiento de las evaluaciones.
Esta visión es justamente la que provocan los paros decididos burocráticamente sin un objetivo de movilización desde la base. Tenemos que tener claro que los paros son exclusivamente para discutir, coordinarse y movilizarse, no para quedarnos en nuestras casas sin conectarnos a clase. Durante los últimos años, las paralizaciones dirigidas por centros de estudiantes del Frente Amplio, del PC o estudiantes cercanes a su política han consistido en no tener clases para presionar a las autoridades, sin movilizaciones donde demostremos nuestra fuerza y sin dar ninguna importancia a las iniciativas por abajo.
Hoy tenemos el desafío de cambiar esto. La crisis sanitaria está en su peor momento, trabajadoras/as y pobladoras/es se movilizan ante la enorme crisis que el gobierno y los partidos del congreso han descargado sobre nuestras espaldas y de nuestras familias trabajadoras, con el bloqueo de Piñera al tercer retiro del 10% de las AFP como detonante de las manifestaciones. Como estudiantes no podemos seguir pasivos, menos teniendo en cuenta que las universidades hoy tienen a 2 de las generaciones de jóvenes secundaries que participaron activamente en la rebelión, y que no tienen una educación política formada por las burocracias estudiantiles (del FA y el PC) de que los paros no sirven. Con movilización los paros tienen sentido.
Desde Vencer proponemos discutir en las asambleas cómo movilizarnos en este llamado a paro, creando comisiones de solidaridad y de lucha entre les estudiantes que queramos manifestarnos, levantando declaraciones triestamentales de adhesión al paro, campañas de fotografías que copen las redes sociales en solidaridad a las y los trabajadores de la salud, portuarios, mineros, del transporte, a las y los vecinos de nuestras poblaciones y luchar por Fuera Piñera y terminar con toda la herencia de la dictadura. El 10% es una mínima expresión de la enorme lucha que tendremos que dar si queremos no seguir siendo nosotres y nuestras familias quienes paguen la crisis sanitaria y social.
Es ese el camino para avanzar hacia una verdadera Asamblea Constituyente libre y soberana, echando abajo la convención constitucional pactada (y “maquillada”) en el Congreso y que resguarda las bases del sistema neoliberal chileno, que solo asegura las ganancias para empresas imperialista y nacionales en base a saquear nuestros recursos naturales y nuestras vidas.

Yuri Peña
Licenciado en Historia. Estudiante de pedagogía en la U de Chile. Militante de VENCER y del Partido de Trabajadores Revolucionarios