El reajuste anual para los trabajadores públicos, terminó con un triunfo táctico del Gobierno, y una derrota estratégica. El Gobierno logró aumentar solo 4,1%, excusándose en la desaceleración económica. El logro parlamentario del Gobierno, despertó la indignación de los trabajadores con efectos de largo alcance.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 26 de noviembre de 2015
El “reajuste del superocho”
Con una inflación estimada en 4%, el aumento real será de apenas 0,1%. Un aumento de solo $300 para algunos sueldos.
El Gobierno se excusó en la desaceleración económica. El Gobierno ajusta a los trabajadores. Despide en Codelco declarando estar en “economía de guerra”. Llama a “bajar las expectativas” ante cada huelga y movilización. Desata “operaciones castigo” como hizo contra los trabajadores en paro del Registro Civil.
Hasta ahora, parecía que esta posición del Gobierno, no tenía mayores efectos. Hoy, esos efectos salieron a la luz.
Una combativa movilización
Con el antecedente del paro y movilización de 39 días de los trabajadores del Registro Civil, mostrando la disposición a la lucha de las bases, los dirigentes de la Mesa del Sector Público esperaron hasta el último minuto para llamar a paralizar y movilizarse.
Aún así, el mismo ánimo y disposición, se expresó en los dos días de paro y movilización.
Masivas movilizaciones, cortes de calles y rutas con barricadas, lo caracterizaron. Entre ellas, el primer día, miércoles 25, se realizó una marcha a La Moneda en Santiago, y marchas en Valparaíso y en Copiapo. En Vallenar cortaron la ruta 5. En Arica, cortaron la ruta internacional Chacalluta. El segundo día, aumentó la intensidad: en Valparaíso marcharon 20.000 trabajadores, en Concepción fueron 10.000, en Valdivia fueron 6.000, con apoyo de los vecinos. En Viña se levantaron barricadas en las calles. En Copiapó también hubo barricadas en sus calles.
Además, el paro fue masivo, a los trabajadores del sector central, se sumaron los de la Salud, retrasos en la atención en el Registro Civil, paro de las asistentes de la educación, y de otras dependencias públicas.
La sordera de la casta de funcionarios y parlamentarios
Aún así, los funcionarios del Gobierno insistieron en las restricciones económicas. Y los parlamentarios votaron en consecuencia. Fue aprobado por 47 votos a favor, 24 en contra y 17 abstenciones.
El primer día en Diputados, algunos rechazaron la propuesta del Gobierno, entre ellos, los diputados de la bancada del PC. El segundo día, la mayoría de los que habían rechazado o se habían abstenido, votaron a favor, entre ellos: los DC René Saffirio, Mario Venegas, Fuad Chahín, Marcelo Chávez y Gabriel Silber, el PPD Ramón Farías, y los PS Maya Fernández y Luis Lemus.
En el caso del PC, votaron a favor Guillermo Teillier y Daniel Núñez, en contra se mantuvieron Karol Cariola, Camila Vallejo y Hugo Gutiérrez, y no votó Lautaro Carmona.
Así, le abren las puertas a la derecha. Demagógicamente, algunos parlamentarios derechistas votaron en contra exigiendo un aumento mayor.
Pero no solo le allanan el camino a la derecha.
El triunfo táctico parlamentario del Gobierno, le asesta a la vez una derrota estratégica.
Fuertes efectos políticos
La Nueva Mayoría actúa como conglomerado de partidos para canalizar las demandas de trabajadores y estudiantes. Su Programa, sus promesas, pretendían usurpar las demandas, como las de gratuidad entre los estudiantes, o terminar con la impunidad patronal, por eso la “reforma laboral” y la “reforma educacional” con su compromiso de gratuidad. Buscaban desmovilizar, y que quede en sus manos la resolución de estas demandas que el 2011 sacudieron Chile.
Hoy, se concluyó en un amplio rechazo. El presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) Raúl de la Puente, criticó la consecuencia.
Pero los efectos políticos fueron mayores.
Entre trabajadores de base, y dirigentes de base, se escuchaba el rechazo, “el Partido Comunista traicionó”, fue una de las fuertes declaraciones que circulaba en las calles, y que incluso algunos medios recogieron.
Es un ánimo que se extiende. En La Izquierda Diario veníamos dando cuenta de la aparición, aún incipiente, de fenómenos anti-burocráticos.
La dirigencia de la CUT advierte que si la reforma laboral sale como se está cocinando en el Senado, más a favor de los empresarios que de los trabajadores, se verán deslegitimados ante la base de la clase trabajadora.
Estos fenómenos incipientes, estos riesgos que advierten, están atravesados por el desarrollo de métodos de lucha más combativos, como también informamos en La Izquierda Diario aquí.
La negociación del reajuste del Sector Público, a su vez, fue parte de la discusión tensa del Presupuesto, que expresó en forma distorsionada el conflicto de expectativas entre el Gobierno y los empresarios de un lado, y los trabajadores del otro, como asimismo informamos en La Izquierda Diario aquí.
Las conclusiones de los trabajadores tras la votación, ahonda estas tendencias en curso. Los fuertes efectos políticos, plantean un distanciamiento, que puede devenir en una escisión, de los trabajadores con el conglomerado de partidos, la Nueva Mayoría, que intenta canalizar sus demandas.
No es algo asegurado. Hay efectos y tendencias dispares. Los miles de despidos de la minería, no encontraron respuesta de parte de los trabajadores, con sus dirigencias en un silencio absoluto. También, porque de la última movilización, de los contratistas por el Acuerdo Marco, salieron con una derrota, sin nada entre las manos y un trabajadores, Nelson Quchillao, asesinado por Carabineros. La diferencia con los trabajadores del sector público, por el contrario, está en que venían de asestarle recientemente una derrota al Gobierno en manos de los trabajadores del Registro Civil, insuflando ánimos y mostrando un camino, que los dos días de paro con movilización del sector público continuó, como vimos. Son tendencias dispares que tienden a converger, y que la política del Gobierno y la Nueva Mayoría pueden empujar en este sentido. El triunfo táctico del Gobierno, contiene una derrota estratégica.