La escandalosa intervención del Doctor Carlos Reyes Toso, secretario académico de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires se tituló: "el aborto o la desaparición forzada de personas por nacer"
Eugenia Cordoba Estudiante de Medicina UBA
Larissa Antipova Estudiante de Medicina UBA
Viernes 18 de mayo de 2018
El martes se desarrolló la décima audiencia sobre el debate por la Ley de Aborto en el Congreso. Entre los expositores sobresalió el Doctor Carlos Reyes Toso, Secretario Académico de Ciencias Médicas y director del Departamento de Fisiología, por el título de su presentación: "El aborto o la desaparición forzada de personas por nacer". En ella compara a las mujeres que quieren conquistar el derecho a decidir sobre sus vidas para no morir en la clandestinidad, con el plan sistemático de desaparición de personas en la última dictadura que llevaron adelante los militares y empresarios con la complicidad de la Iglesia.
Esta comparación tiene dos intencionalidades. Por un lado, busca quitarle responsabilidad a quienes llevaron a cabo la desaparición de 30.000 personas en Argentina. Independientemente de su opinión personal o religiosa sobre el debate en cuestión, en ningún momento ocurre una "desaparición" cuando una mujer se practica un aborto. Esta definición fue utilizada en la dictadura para generar terror en la población, ya que si la persona había desaparecido, los responsables quedaban impunes por inexistencia del crimen.
Por otro lado, tiene la intención de tergiversar a quienes pelean por el derecho al aborto, indicando que esta pelea se sostiene sobre la creencia de que el embarazo es una patología. Lo que oculta este argumento es el abandono sistemático de las políticas públicas hacia las y los trabajadores por parte de los gobiernos de turno. El aborto clandestino es causa de altas tasas de mortalidad en mujeres pobres en edad fértil. Las discusiones biologicistas acerca del inicio de la vida por sobre la apropiada preparación de personal de salud, niegan que los abortos ocurren y seguirán ocurriendo.
Sin embargo, al parecer las autoridades de la Facultad de Medicina de la UBA opinan que este es el camino para la formación de los profesionales de la salud: negar las problemáticas de las grandes mayorías o transformar su contenido en aspectos puramente técnicos, sacándole todo aspecto social. Esto fomenta la dificultad de que los profesionales puedan tratarlas como corresponde.
Es que su alineamiento con Cambiemos muestra el modelo de universidad que sostiene la mercantilización de la salud. Si el aborto es clandestino, es porque es un gran negocio para clínicas que lo practican con métodos seguros para aquellas personas que pueden pagarlo.
Se hace más que evidente la necesidad de una universidad que forme profesionales para un sistema de salud integral dispuesto para las grandes mayorías y que, junto al movimiento de mujeres, se organice para que el conocimiento médico esté a disposición de conquistar el derecho al aborto seguro y gratuito.