Luego de que fuera increpado a las afueras del penal Santiago 1, Boric salió a defender lo indefendible, argumentando que él y sus socios del FA no son responsables del encarcelamiento de los presos de la revuelta. ¿Pero por qué es repudiado por la juventud, trabajador@s y sectores populares que fueron protagonistas de la revuelta de octubre?
Lunes 2 de agosto de 2021
Más allá de los argumentos leguleyos de un inciso más o uno menos que Boric y compañía intentan poner ahora para desmarcarse de su rol de colaboradores de Piñera, la derecha y la ex concertación, en su gesta para no permitir que cayera la herencia del Pinochetismo, es indesmentible que más allá de que se hayan abstenido de votar el inciso de barricadas, de conjunto sirvieron como pata izquierda para que avanzaran los sectores más reaccionarios que buscaban con todas sus fuerzas la mayor cantidad de vías para criminalizar la protesta.
Boric planteó a la prensa que el texto de la ley anti saqueos y antibarricadas fue aprobado en general con 127 votos y que por lo tanto no se les podía indicar como responsables de la aprobación del proyecto a ellos. Sin embargo, lo que Boric prefiere omitir, es que él y el FA se transformaron en alternativa dado su discurso contra los “males de la vieja política”, decían representar un recambio en la política chilena y por esa vía alimentaron expectativas de la población en su proyecto (FA). Sin embargo por su durante la rebelión, muchas de esas expectativas de la población, sobre todo de la juventud que despertó, se convirtieron en un repudio legítimo, por lo que hoy es visto como un “falso amigo del pueblo” por amplios sectores obreros y populares que salieron a la calle en Octubre del 2019.
Además, con un tono pedante el candidato presidencial de Apruebo Dignidad declaró que: “no voy a permitir que se siga repitiendo la mentira de que aprobamos leyes que reprimen la protesta social”. Desmarcándose vergonzosamente de toda responsabilidad. Aquí hay que ser muy claros, su responsabilidad en esa cocina parlamentaria no fué preparar el menú ni sentarse como cabecera de mesa, rol perteneciente a Chile Vamos y la ex Concertación, sino que Boric y el Frente Amplio en esa funesta fiesta de la democracia para ricos, fueron quienes pusieron la alfombra y abrieron la puerta para que pasaran los sectores reaccionarios que buscaban hacer de los presos de la revuelta el platillo de fondo.
¿Y por qué si estaban en contra de los puntos represivos más ligados a la protesta callejera no salieron a denunciarlos? ¿ Por qué se limitaron a abstenerse en la votación de los aspectos más represivos y no ocuparon sus tribunas parlamentarias, gremiales y estudiantiles, para convocar movilizaciones en contra del avance de estas medidas represivas que hoy mantienen a decenas de compañeros presos? Todas estas preguntas no tienen más respuesta que unas disculpas demagógicas presentadas por la “dupla Boric-Jackson”, las cuales fueron motivadas por la presión popular, ni siquiera por su propia iniciativa.
Todo lo anterior demuestra que esta “izquierda conciliadora” juega un rol auxiliar a los partidos de los super ricos más que una real oposición, de ahí la necesidad de fortalecer una alternativa de izquierda consecuente, anticapitalista, anti cocina y revolucionaria, un Frente por una izquierda anticapitalista de los y las trabajadoras, como el que estamos llamando levantar desde el PTR a todos los sectores opositores al acuerdo por la paz y que estén por luchar hasta el final por las demandas de la rebelión.