A la espera de una nueva subida de precios de los combustibles que sería el próximo 4 de febrero, diversas organizaciones campesinas, obreras y populares, se manifiestan a lo largo de México en rechazo al aumento del 20% de la gasolina.

Elías Ignacio Periodista
Viernes 3 de febrero de 2017
Durante el pasado 31 de enero, y como continuidad de las casi ininterrumpidas manifestaciones que se despliegan en el país, cerca de 50 mil campesinos se manifestaron en la Ciudad de México en contra del llamado “Gasolinazo” que, a partir del primero de enero, subió en 20% el precio de las gasolinas, afectando al conjunto de la población.
La medida del gobierno de Peña Nieto se enmarca en la reforma energética que le quitará a la estatal PEMEX el monopolio del petróleo y los combustibles en el país. La justificación del derechista presidente de México es la apertura al mercado del combustible y la atracción de nuevas inversiones que beneficiarán a los grandes grupos económicos del país y extranjeros.
Esta reforma así como otras, agrupadas en las llamadas reformas estructurales, tienen como objetivos privatizar sectores importantes de la economía mexicana, en pos de la apertura de capitales. Todo apoyado por sectores del gran capital del país como el famoso empresario Carlos Slim, uno de los multimillonarios más acaudalados del mundo y dueño de la compañía de celulares Claro que opera en Chile.
El aumento en el precio del combustible afecta a los sectores de más bajos ingresos que ven a uno de sus principales productos subir de precio, como no lo habían hecho en 20 años. Según la agencia financiera Bloomberg, México es el cuarto país con mayor consumo por persona de combustible en el mundo.
La situación se ha tornado desesperada para los millones de manifestantes que se han expresado durante todo enero en las calles del país. Las protestas han sido respondidas con un enorme despliegue de las policías y varios muertos entre los manifestantes.
La popularidad de Peña Nieto se ve golpeada en un marco de mayores agresiones que viene impulsando Trump contra el pueblo mexicano, y justo después de deslizar la posibilidad de desplegar nuevas tropas norteamericanas en el país vecino.
Organizaciones de trabajadores, como el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), vienen planteando la necesidad de la unidad de todos los sectores de trabajadores en un paro nacional, donde confluyan también los sectores del campesinado y el pueblo. Esto con el propósito de derrotar el neoliberal plan de reformas estructurales impulsado por el gobierno, y frenar la política privatizadora que busca imponer Peña Nieto, impulsando a la vez una política anti imperialista frente a los ataques del gobierno de Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos.