En el más reciente evento público de Peña Nieto, éste se pronunció nuevamente por el reciente incremento en el precio de la gasolina, insistiendo en la posición de haber tomado una medida "dolorosa pero necesaria" para evitar el recorte a los gastos sociales como salud y educación.
Javier Méndez Prof. de Historia, Agrupación Nuestra Clase
Jueves 12 de enero de 2017
Como acto oficial, Peña Nieto dio un discurso en la celebración del Día de la Enfermera y el Enfermero en donde señaló que "fue una decisión impopular pero necesaria" y que la medida fue tomada como el "mal menor" para "favorecer a los más vulnerables" ya que "el subsidio a las gasolinas significaría un recorte al gasto en educación, principalmente a casi la mitad de la nómina de profesores de preescolar, primaria y secundaria".
En relación a la distribución del presupuesto educativo declaró que: "hubiéramos tenido que cerrar gran parte de las escuelas" y llamó a la comprensión de la sociedad en aras de "preservar las condiciones mínimas de bienestar". El cinismo del discurso es evidente cuando cobra más de 200 mil pesos al mes; junto a él, los diputados, senadores, magistrados y grandes funcionarios cobran decenas de miles de pesos, arriba de cien veces lo que cobra un trabajador común.
Es claro para los maestros y la sociedad en general que ahora se vive con menos del "mínimo" de bienestar, mientras las pésimas condiciones de la infraestructura escolar se mantienen, a pesar de la venta de deuda con el programa de Escuelas al Cien destinada supuestamente a mejorar las escuelas, como intento de debilitar la responsabilidad del Estado en la Educación pública y permitir la inversión privada. El incremento a los combustibles no pasa desapercibido en las escuelas, los estudiantes ven con repudio estas medidas que significan para ellos un aumento a los precios de sus alimentos y transporte diario.
Con respecto a la amenaza de "tener que cerrar escuelas" si no se mantiene el gasolinazo, ya el plan de "Reconcentración de Escuelas" -explicado en esta nota- fue presentado en noviembre por Aurelio Nuño, quien en nombre de la "inclusión" y la "equidad" anunció el cierre de miles, lo cual en términos reales, además de significar que los niños serán obligados a trasladarse más lejos para ir a la escuela, implica la desaparición de esas plazas docentes. Y el criterio utilizado para cerrar escuelas es la eficacia de las mismas, es decir sus resultados en evaluaciones estandarizadas, que son aplicadas de la misma forma a niños de Chiapas que de la CDMX, como mandatan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y Mexicanos Primero a nombre de los grandes empresarios que ven en la educación un negocio.
Como maestros al servicio de los trabajadores y el pueblo, es una tarea fundamental sumarnos a la lucha contra el gasolinazo y en defensa de la educación, no sólo de manera personal, sino organizados y denunciando a los dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) por no hacerlo. No ha pasado un año desde que el ataque fue contra la Educación Pública y miles de maestros en la CDMX y el país nos movilizamos, a pesar de la abierta traición contra el magisterio por parte del charrismo sindical. Los maestros de la Agrupación Nuestra Clase consideramos que una importante lección de ese proceso es la necesidad de la unidad entre los trabajadores para frenar y echar abajo los ataques de los empresarios y sus políticos.
Opinamos que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) debe hacerse parte de una gran convocatoria a un Encuentro Nacional de sindicatos, como los agrupados en la Unión Nacional de Trabajadores, la Nueva Central de Trabajadores y el sindicato minero, organizaciones como el EZLN y el Congreso Nacional Indígena, el movimiento estudiantil, campesino y urbano-popular, que nos permita discutir un programa y un plan de acción unificado y preparar el Paro Nacional en el camino de echar abajo a este gobierno asesino.