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Red Internacional
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BRASIL - INDUSTRIA. General Motors da vacaciones a más de nueve mil empleados en Brasil

General Motors (GM) concedió vacaciones colectivas a partir del próximo domingo a casi nueve mil empleados de su fábrica en la ciudad de Gravataí, en Río Grande do Sul, para adecuar su producción a la caída de la demanda, informó la central sindical Força Sindical.

Viernes 12 de junio de 2015

Los empleados fueron comunicados de la medida este miércoles 10 de Junio. La misma era negociada desde hace algunas semanas con la patronal a través del Sindicato de Metalúrgicos de Gravataí. El sindicato es parte de Força Sindical, la central de Paulinho que es la misma burocracia que defiende la reglamentación de la tercerización.

Las vacaciones anticipadas se extenderán hasta el 29 de junio y permitirán a GM reducir la producción de vehículos ante a la falta de compradores, ya que hay 16.000 unidades paradas en esa fábrica que produce 55 vehículos por hora de los modelos Celta, Prisma y Ônix.

La fábrica de GM en Gravataí, ciudad de la región metropolitana de Porto Alegre, era la única de las tres de la multinacional en Brasil que no había adoptado hasta el momento medidas para reducir su producción.

En las otras dos fábricas GM ya adoptó el “lay off”, un sistema que permite suspender temporalmente el contrato de los empleados con reducción de sus salarios, como mencionamos en este artículo sobre la aplicación de esta modalidad en la planta de São Caetano, San Pablo.

“Hasta ahora no hubo despidos en Gravataí pero el clima es de mucha preocupación. La empresa espera una recuperación recién a partir de diciembre y la incertidumbre de los trabajadores (por posibles despidos) es total”, afirmó el tesorero del Sindicato de los Metalúrgicos de Gravataí, Gualberto Cetrullo.

Con la caída de las ventas, los que pagan son los trabajadores

Según datos divulgados esta semana por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos (Anfavea), la fuerte caída de las ventas de automóviles en Brasil obligó a los fabricantes a despedir trabajadores, conceder vacaciones colectivas anticipadas o licencias para reducir la producción.

De acuerdo con Anfavea, el sector automotriz empleaba en mayo 138.200 personas, con una reducción del 1% en relación a abril y del 9,2% en comparación a mayo del 2014. Además, otros 25.000 trabajadores del sector se encontraban, en el último mes, de vacaciones, de licencia o con contratos provisoriamente en suspenso.

“Tenemos, sin ninguna duda, un excedente de personal en nuestras fábricas. El nivel de empleo es equivalente a 2010 y 2011, mientras el nivel de producción es del 2006 y 2007”, afirmó el presidente de la entidad patronal, Anfavea, Luiz Moan.

Brasil produjo 210.086 vehículos en mayo de este año, una reducción del 25,3% comparado con mayo del año pasado, y en el acumulado de los primeros cinco meses de 2015 fabricó un millón de unidades, un 19,1% inferior al del mismo período de 2014.

La baja en la producción es reflejo de la disminución de las ventas para el mercado interno (resultado de la crisis económica y la recesión que está atravesando el país) y de la caída de las ventas de exportación, principalmente hacia Argentina. Por otro lado, la disminución de la producción y el empleo en la industria automotriz es resultado de una re-estructuración productiva de las multinacionales de los países ricos que están reduciendo costos a nivel global y la principal variable de ajuste para los capitalistas son los trabajadores, con reducción del empleo, ataque salariales y a sus derechos.

Del mismo modo, el gobierno de Dilma, junto al ministro Levy, está aplicando un paquete de ajustes que incluye recortes de derechos laborales y en las inversiones sociales, además de privatizaciones.

La industria automotriz fue un sector que se benefició del dinero público para engrosar sus ganancias (vía exención de impuestos, oferta de créditos baratos), lo que deja en claro que el compromiso del gobierno del PT es con los empresarios y no con los trabajadores.

Las burocracia sindicales, sean las pro patronales como Força Sindical o las oficialistas como la CUT, son un verdadero obstáculo para que las luchas contra los despidos se unifiquen y se construyan desde las bases, con un programa donde la crisis la paguen los patrones con sus enormes ganancias.

Este programa para la lucha por el derecho al empleo, parte de la reducción de la jornada de trabajo sin reducción salarial para que todos puedan trabajar. Para avanzar en este sentido será necesario que los trabajadores tomen en sus manos el control de los sindicatos.