Unas 2.000 personas ocuparon ’simbólicamente’ la Rambla de Barcelona para ’recuperar’ la ciudad, manifestándose contra la especulación de la vivienda y turismo masivo.

Andrea Villa Barcelona | @AndVilla_
Lunes 30 de enero de 2017
FOTO: Antonio Litov
La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) convocó a una ocupación popular del paseo bajo el lema "Barcelona no está en venta", el sábado 28 de enero. Acudieron más de 70 entidades, como el colectivo Desllogades, el Grup Promotor del Sindicat de Llogateres i Llogaters, la Plataforma d’Artistes del Carrer, los yayoflautas, jóvenes activistas de distintos barrios y muchas familias más allá de los directamente afectados por la masificación turística porque como señalan "Afectados somos todos".
El turismo es sólo el catalizador de un descontento más profundo y generalizado sobre las condiciones de vida, como se denunció en pancartas en catalán e inglés y con consignas como "el único terrorista, Idealista" y "tengo un alquiler basura, que es lo que se lleva ahora".
El objetivo del vecindario es “recuperar la ciudad” frente a la subida de los precios de la vivienda, la precariedad laboral producto de los contratos basura en la hostelería, el "descontrol" en la gestión turística, la mercantilización y la degradación del espacio público y el incremento la desigualdad.
Durante más de dos horas, los manifestantes recorrieron el paseo exigiendo un espacio público "para vivir y no para hacer negocio". Denunciaron la “destrucción del comercio de proximidad” que es sustituido por tiendas de recuerdos y grandes cadenas de moda y alimentación, y la destrucción del medioambiente generado por la contaminación que desprenden los vehículos privados y los cruceros, a favor de la promoción del transporte público no contaminante y los medios alternativos como la bicicleta.
Además reclaman "una cultura accesible" y políticas para la igualdad de género y la reducción de las desigualdades. También entraron al mercado de la Boquería con pancartas y carritos de la compra reivindicando el comercio de barrio.
La manifestación se produce al día siguiente de que el gobierno de Ada Colau aprobara en el pleno, con los votos de ERC y CUP y tras meses de negociación, el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), con el que veta la apertura de nuevos hoteles en el centro y permite un moderado crecimiento en los barrios periféricos.
Pero las entidades vecinales denunciaron la insuficiencia del texto aprobado dado que se mantiene el permiso para generar nuevas plazas turísticas en ciertos barrios, replicando la dinámica de expulsión -ya conocida en el centro de la ciudad- y continuará agravando las afectaciones en el espacio público y afectando la movilidad en las zonas más turísticas.
El manifiesto del cierre del acto resalta que "en la última década el fenómeno especulativo ha adquirido una dimensión global, impulsado por el capital financiero y la complicidad de las elites políticas de Madrid y Catalunya, que quieren transformar la ciudad en un gran negocio".
#NoEnsFaranFora
El movimiento vecinal en los barrios lleva años centrado en esta lucha. Con este objetivo se creó la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS) que reúne una treintena de colectivos y entidades de barrio de buena parte de Barcelona. En un año y medio desde su creación han realizado un diagnóstico colectivo, barrio por barrio, del conflicto turismo masivo / vida cotidiana.
Han llevado a cabo actividades como la organización del 1r Fòrum Veïnal sobre Turisme, y muchas movilizaciones concretas (hotel Rec Comtal, hotel Henkel, pisos turísticos en La Barceloneta o la Sagrada Família, etc.).
También han participado críticamente en el proceso de redacción del PEUAT (Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos) del Ayuntamiento de Barcelona y la posterior redacción y entrega de alegaciones al mismo, así como al Decreto de Turismo de la Generalitat, la teorización y debate del concepto de decrecimiento turístico, la colaboración con grupos afines en Venecia, Mallorca, Ibiza o Roma, etc.
Recientemente, el 21 de septiembre reservaron un piso turístico ilegal en el Barri Gòtic para denunciar desde dentro, mediática y legalmente, la expulsión del vecindario a causa de la proliferación de apartamentos turísticos. Las siete viviendas del edificio son propiedad de la misma persona, que los alquilaba ilegalmente a través de Airbnb a precios exorbitantes junto con cuatro apartamentos de otro edificio en el Poble Nou y un piso más en el Born.
El 26 de noviembre la ABTS organizó la acción STOP #aBúsTurístic bloqueando simultáneamente, durante unos 30 minutos, autobuses turísticos en seis puntos de la ciudad para denunciar las precarias condiciones laborales de las informadoras del autobús turístico como símbolo de las del sector en general, y rechazar el modelo turístico y económico de Barcelona. El 14 de enero ocuparon simbólicamente el vestíbulo de los grandes hoteles de lujo (el hotel Soho House Barcelona en Ciutat Vella por la mañana y el hostel Generator en Gràcia por la tarde) bajo la consigna #NoEnsFaranFora ("No nos echarán").