Hasta la región metropolitana se movió el gobernador regional de La Araucanía, Luciano Rivas, para conversar con la principal cámara empresarial del país. En la cita, Rivas intentó mostrar a la región como una fuente de potenciales inversiones, como contrapartida, los empresarios exigieron “seguridad”, es decir: Represión.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 4 de agosto de 2021
El día de ayer, el recién electo gobernador por La Araucania, Luciano Rivas, viajó a la región metropolitana para reunirse con los líderes de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), uno de los principales órganos empresariales del país.
Luciano Rivas, quien fue representante regional de la Asociación Salmón Chile y presidente de la Multigremial de La Araucanía hasta el 2020, se reunió con sus pares empresarios para intentar dar señales de cuales será su plan para “pacificar” La Araucania, garantizar “seguridad” y así tender un “terreno fértil” para impulsar la inversión en la zona. “Vamos a seguir exigiendo que se respete el Estado de derecho en la zona donde esto no ha pasado en el último tiempo”, señaló Rivas a la salida de la cita.
Como contraparte la CPC volvió a poner sobre la mesa su plan de “40 propuestas” para enfrentar la situación en La Araucanía, Según Sutil -presidente de la CPC- los ejes de su propuesta serían: Territorial, cultural, educacional, productivo e institucional.
¿No hay inversión en La Araucanía?
La Araucanía es, según datos oficiales, la región más pobre del país. Los datos socioeconómicos son catastróficos en la zona, según datos oficiales los niveles de pobreza llegan al 17,4, muy por sobre el promedio nacional (8.6%) y es la segunda con mayor pobreza extrema 5,9%, que está por sobre el promedio nacional de 4,3%. Pero esta realidad que afecta a las poblaciones chilenas y mapuche, dista mucho con la realidad de las grandes empresas forestales que existen en la zona.
Según el anuario forestal 2019 del ministerio de agricultura y el instituto forestal, las inversiones en la industria forestal representan más del 2.1% del total del PIB, es decir más de US$4.692 millones. Esta enorme cantidad de recursos se reparte mayoritariamente entre tres regiones de la zona centro sur del país: Biobio (15.8%), Los Rios (15.1%) y Araucanía (8.0%). Esto representa para la región de La Araucanía, ingresos de casi 4mil millones de pesos anuales en el 2018. En término de superficies plantadas, La Araucanía posee más de 255 mil hectáreas perteneciente a las principales forestales del país. La mitad de ellas (124081.8ha) en la provincia de Malleco, la principal “afectada” por el denominado conflicto mapuche.
Según el mismo anuario en la zona hay 3 grandes empresas forestales que poseen a lo menos 90.000ha de dicho total y 6 que poseen entre 5mil y 30milha, es decir entre grandes y medianas empresas, concentran poco más del 96% del total de la producción de madera de la zona. Esta producción representa más de 13mil empleos, la mayoría de ellos en el subcontrato y la precarización.
¿Quién se lleva las riquezas en La Araucanía?
Está en lo correcto Rivas cuando señala que “La Araucanía es la región más rica de Chile desde el punto de vista de su potencial”, pero lo dice pensando en las enormes ganancias que pueden seguir obteniendo las grandes empresas en la zona a costa de la sobre explotación de los suelos, la mano de obra barata y los terrenos ilegítimamente obtenidos de la expropiación de las tierras del pueblo mapuche.
Como decíamos, La Araucanía no es la región más pobre del país porque no hayan grandes inversiones en la zona, sino que se debe a que un puñado de empresas saquean la región a costa de la pobreza del pueblo mapuche y la clase obrera local.
Cualquier plan que venga de los empresarios y el gobierno solo profundizará dicha brecha ya que su objetivo es obtener mayores ganancias a cualquier costo. La clase trabajadora, el pueblo mapuche y los sectores populares no pueden confiar en que será el gobierno o estas empresas quienes resuelvan sus necesidades.
Para terminar con la pobreza en La Araucanía es necesario un plan estructural que comience con la expropiación de las grandes empresas forestales, la devolución de las tierras al pueblo mapuche y una reorganización de la economía local, poniendo las enormes ganancias de las empresas al servicio de las demandas del pueblo trabajador.