
Philippe Alcoy París
Viernes 15 de mayo de 2015
Imagen: Venta-de-esclavos-en-Surinam----Pierre-Jacques-BENOIT-(1831)
Del 8 al 12 de mayo el presidente francés François Hollande hizo una “gira” en el Caribe. En cinco días visitó seis islas. El ambiente parecía de campaña electoral. Rarísimo para un presidente que se encuentra entre los más impopulares de la Quinta República, Hollande gozó incluso de cierto recibimiento caluroso por parte de la gente presente. En medio de su desplazamiento Hollande inauguró en la isla de Guadalupe el Memorial ACTe sobre la esclavitud, hipocresía de Estado que provocó inevitablemente varias polémicas.
Los primeros pasos de Hollande en las Antillas fueron en las islas de millonarios Saint-Martin y Saint-Barthélemy. En estos territorios, en donde en las elecciones de 2012 se votó a altura de 82% y 48,5% respectivamente por Sarkozy, Hollande supo conquistar su público de “lujo”. Así, anunció el envío de más gendarmes, para controlar a los “inmigrantes ilegales” venidos de las islas vecinas, y algunas concesiones fiscales.
Las felicitaciones acompañaban tan bien a las promesas hechas a estos millonarios que el presidente que impone recortes a los “sin dientes” se vio obligado a declarar en tono humorístico: “si el ministro de finanzas estuviera aquí, comenzaría a inquietarse con estas declaraciones”.
La “luna de miel” holandista se prolongaría un poco más en Martinica y Guadalupe, en donde otras sesiones de “selfies” y de aclamaciones del público lo esperaban. Pero esto no fue el resultado de méritos del gobierno. Estos territorios, marcados a izquierda, tradicionalmente son “fieles” al Partido Socialista (PS) y a sus socios políticos. Así en 2012 cerca de 70% de los electores votaron al PS; en las recientes elecciones departamentales 75% votó por la centro-izquierda.
Sin embargo no hay que equivocarse sobre la realidad de esta popularidad del ejecutivo. Es en Guadalupe que surgió el gran movimiento de lucha popular por aumentos de salarios y contra la carestía de 2009, dirigido por el LKP (Colectivo Contra la Explotacion). La situación no cambió prácticamente en nada. Las frustraciones y las necesidades de las clases populares locales son inmensas. Incluso desde un punto de vista electoral, este apoyo abrumador al PS esconde el hecho que solo la mitad del padrón electoral participó votó en las elecciones presidenciales de 2012.
En este marco no podemos preguntar hasta qué punto todo esto no se trata de una operación de comunicación para el equipo de Hollande que ya se prepara para la campaña electoral para la elección presidencial de 2017.
Un matiz metodológico con respecto a Sarkozy
“El drama de África es que el Hombre africano no entró suficientemente en la historia”. Es así que en julio de 2007 en Dakar (Senegal) Nicolas Sarkozy exponía su visión racista de la historia. Se puede decir que frente a tal discurso, odioso de todo punto de vista, se puede observar, por lo menos en este aspecto, una diferencia de método entre Hollande y el sarkozysmo.
Pero método diferente no quiere decir objetivos diferentes. Tanto la UMP de Sarkozy como el PS de Hollande, y los otros partidos capitalistas, sirven con diferentes estrategias un mismo objetivo profundamente reaccionario: proteger y ampliar los privilegios e intereses del imperialismo francés, empezando por su principal “pario trasero colonial”, los territorios “franceses” de Ultra-mar.
Un memorial sobre la esclavitud, ¿con qué objetivo?
Sin embargo, rompiendo con la forma de proceder de Sarkozy que no fue recibido por el entonces intendente de Fort-de-France (capital de Martinica), el escritor Aimé Césaire, Hollande prefirió ir hasta el final de su operación de comunicación insistiendo sobre la condena de la esclavitud.
Es así que el 10 de mayo último inauguró el memorial sobre la esclavitud ACTe en Point-à-Pitre (capital de Guadalupe), un inmenso espacio de 7.000 metros cuadrados dedicados a la cuestión de la esclavitud. Se trata de un proyecto que se inaugura bajo un gobierno PS pero que fue ideado hace más de 30 años, reimpulsado bajo el gobierno de Jacques Chirac pero suspendido durante el mandato de Sarkozy.
“No se puede cambiar la historia”, declaraba François Hollande el lunes 12 de mayo en Haití. Sin embargo, se la puede reescribir y adaptar a su gusto. Y si observamos más detenidamente los discursos que envuelven la inauguración del museo-memorial, nos damos cuenta que hay un intento de institucionalizar la memoria de la esclavitud y de adaptarla a la República con el fin de servir el objetivo de reconciliación “nacional”. Así, el presidente de la región Victorin Lurel, un caudillo local del PS, declaraba: “[el memorial] no será un centro para buscar quien tenía el látigo (…) Queremos un centro de conmemoración, de celebración y de reconciliación”.
Uno de los objetivos principales del memorial es disimular o en todo caso relativizar la responsabilidad del colonialismo y del imperialismo francés en la trata negrera, haciendo desaparecer la especificidad de la centralidad del esclavismo europeo durante el periodo pre-capitalista e industrial.
Como lo remarca la prensa francesa: “la exposición permanente del Memorial ACTe podría haberse centrado en la historia que interesa a los guadalupeños y a los caribeños: la historia de la esclavitud transatlántica. Pero no. La historia de la esclavitud es abordada en su globalidad, desde la Antigüedad hasta nuestros días”.
Siempre buscando minimizar el rol de los europeos en el comercio transatlántico de esclavos, el museo pone de relieve el rol de los comerciantes intermediarios africanos de esclavos.
La cuestión de las reparaciones a los descendientes de esclavos
Además de la memoria de la esclavitud, un tema importante para la población local y de toda la región, el otro gran argumento para justificar la construcción de este costoso memorial (83 millones de euros) fue la perspectiva de atraer a 300.000 turistas por año.
Pero todo eso no es más que especulaciones por el momento. Y esas promesas son difícilmente aceptables para una población golpeada por condiciones de vida muy difíciles. En efecto, Guadalupe conoce una tasa de desempleo de entre 30 y 33%, los precios son mucho más elevados que en Francia y posee una vergonzosa tasa analfabetismo de 25%.
En este contexto, se entiende que la cuestión de las reparaciones por parte de Francia haya provocado tantos debates. Es por esta razón que Hollande esquivó lo más que pudo este tema espinoso para el imperialismo francés. De hecho, en Haití Hollande no gozó de aclamaciones populares. Al contrario, su discurso tuvo que ser prohibido al público y manifestantes reclamando reparaciones tuvieron que ser mantenidos alejados.
En todo caso, reparaciones (muy improbables, o incluso ilusorias) solo tendrían un impacto limitado para las masas en el marco de un sistema capitalista dominado por un puñado de potencias imperialistas. En efecto la mejor reparación para los descendientes de esclavos y para el conjunto de las clases populares sería la expropiación del imperialismo y de la burguesía local, empezando por los descendientes de los esclavistas blancos, los llamados Békés.
Para esto habría que retomar la senda de la lucha y la movilización popular como en 2009 pero con el doble de fuerzas y con objetivos que vayan más allá que las reivindicaciones legítimas de aumentos salariales.