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Red Internacional
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Política Nacional. Gobernadores panistas se ponen a la orden del nuevo gobierno

Siete gobernadores panistas se organizaron en la Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN), con el fin de “colaborar” con el nuevo gobierno federal que emane de estas elecciones. Así, lo anunciaron como un espacio incluyente, de análisis, de intercambio de ideas y de búsqueda de acuerdos.

Viernes 29 de junio de 2018

Con la elección presidencial en puerta, se están anunciando reacomodos políticos en las cúpulas del poder, donde funcionarios y gobernantes están emigrando de un lugar a otro, tejen nuevas alianzas, refuerzan las anteriores y se preparan para la transición de poderes en un escenario de crisis del régimen político.

La decadencia de los viejos partidos los está orillando a tomar medidas defensivas para conservar lo que hasta ahora tienen, es en ese contexto que se desarrolla una nueva instancia donde gobernadores pertenecientes al PAN se están agrupando, en la asamblea del GOAN.

Los políticos que conforman este pacto fueron Martín Orozco Sandoval, de Aguascalientes; Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur; José Rosas Aispuro Torres, de Durango; José Antonio Gali Fayad, de Puebla; Francisco Domínguez de Servién de Querétaro; Carlos Joaquín González, de Quintana Roo; y Francisco Javier Cabeza de Vaca, de Tamaulipas.

En su desplegado declararon que México ha vivido un proceso intenso, en el que “todos tenemos la obligación de participar” y donde después del día de la elección “tenemos la obligación de construir acuerdos a favor de los mexicanos, argumentando que la democracia es la única forma de lograr acuerdos, mediante la paz y el diálogo.

Para explicarnos esta postura es necesario remitirse a algunos datos que en estos momentos se encuentran en boga frente al día de la elección. En primer lugar, ésta ha sido una elección sangrienta, con más de 130 asesinados entre aspirantes, alcaldes y políticos que ejercían sus funciones. A esto se le agrega una cantidad exorbitante de noticias falsas (fake news) circulando por montones en las redes sociales electrónicas.

Éstas son las elecciones más grandes del país desde el punto de vista numérico, ya que nunca antes tanta gente en nuestro país había tenido la posibilidad de votar, y las cifras que más han causado polémica son las de las encuestas presidenciales, en las cuales, el candidato de Morena va en la delantera.

Los instrumentos de medición varían según la casa encuestadora, pero todas coinciden en lo mismo, Andrés Manuel López Obrador lleva una ventaja de dos dígitos ante a sus competidores, lo cual mantiene una importante preocupación en los candidatos de México al Frente (PAN-PRD-MC), Ricardo Anaya y a José Antonio Meade de la Coalición Todos por México (PRI-PVEM-Panal).

Son los partidos del Pacto por México que hundieron al país validando las reformas de Peña Nieto, los cuales se encuentran sumidos en un profundo desprestigio que ha sido capitalizado por el Morena

Los estragos que las reformas estructurales y las demás medidas neoliberales han causado en el nivel de vida de la población han sido muy fuertes, produciendo la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora, violencia, desempleo, falta de oportunidades para los jóvenes, expoliación de los recursos naturales, etc.

Todo este cúmulo de factores han causado un tremendo descontento que produce un sentimiento para que las cosas cambien por la vía “democrática”, un descontento que al parecer se expresará en las urnas.

Los gobernadores panistas de la GOAN han leído dicha situación y han buscado una forma elegante de salir sin tantas repercusiones del problema, poniéndose al servicio del nuevo gobierno mediante un pequeño frente que no ve expectativas en la candidatura de Ricardo Anaya.

Y por otro lado ven una buena posibilidad de sacar un provecho político de AMLO, aprovechando que éste, para ampliar la estructura política de su partido, admite a miembros de la “mafia del poder” que dice combatir y ha demostrado estar dispuesto a hacer alianzas con la derecha, como es el caso del PES.

Se trata de otra expresión de la crisis de los partidos patronales, muy cuestionados desde la masacre de Iguala y la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, a lo que se suma los recurrentes escándalos de corrupción y vínculos con el crimen organizado.