El entramado de complicidades alcanza en las altas esferas a Plácido Morales Vázquez incorporado por AMLO como Magistrado Presidente del TFCA; su hermano, Carlos Morales Vázquez, Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez; al rector en turno y a la actual secretaria del SPAUNICACh.
Lunes 22 de noviembre de 2021
A invitación directa de López Obrador, Plácido Humberto Morales Vázquez se incorporó como Magistrado Presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje. El oficialismo lo presenta como un político de izquierda, fue uno de los precandidatos de MORENA para competir por la gubernatura de Chiapas en 2018, para lo cual tuvo que renunciar al gabinete de Manuel Velazco.
En su magistratura figuran dos de sus operadores, José Amaury Martínez Gutiérrez, secretario General de Acuerdos del Tribunal, así como Artemio Sosa, que actuando o no a sus espaldas, le han facilitado a Zoila García Ruiz convertirse en la secretaria general del Sindicato del Personal Académico de la UNICACh (SPAUNICACh), solapando a Carlos Enrique Martínez Vázquez, presidente de la Junta Local, quien le otorgó la supuesta toma de nota a García Ruiz.
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Sobre Carlos Enrique Martínez Vázquez pesan acusaciones de corrupción desde otros sectores educativos. En 2019, el Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Chiapas lo denunció ante Plácido Morales, pero sin mayores repercusiones. [1]
Con el control del sindicato a cargo de Zoila García, al actual rector de la UNICACh, Juan José Solórzano Marcial, le ha permitido administrar los conflictos debidos a la corrupción que impera en la institución y que ha golpeado los derechos laborales de las y los trabajadores de la universidad. El más escandaloso se dio por falta de pagos al INFONAVIT que notaron varios trabajadores en 2019, durante la administración anterior de Rodolfo Calvo Fonseca, ya que recibieron notificaciones de embargo de sus viviendas contraídas mediante ese crédito.
¿Qué indica que ante semejantes problemáticas, el Gobierno Federal y MORENA reciclen políticos vinculados a los antiguos círculos del priismo en la entidad? Plácido Morales y su hermano Carlos Orsoe Morales Vázquez, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, no son nuevos en la política chiapaneca, figuran en ella desde hace algunas décadas y no precisamente como personajes de izquierda, según el Diario de Chiapas, fueron cercanos al ex gobernador Eduardo Robledo Rincón al que en su momento apoyaron con millones de pesos para su candidatura en 1994. [2]
Apenas hace unos días, Carlos Morales en mancuerna con Rutilio Escandón, actual gobernador del Estado, no tuvieron empacho en entregarle a otro exgobernador del Estado, el salinista Patrocinio González, la medalla al mérito ciudadano. [3] Cabe destacar que los dos mandatarios pertenecen a MORENA.
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En un entorno donde sigue imperando la corrupción, al amparo de la impunidad, la secretaria del SPAUNICACh puede alardear en sus redes sociales personales, así como en las del sindicato, los altos círculos políticos de los que busca rodearse.
Las y los profesores despedidos, desairados nos dicen “esto el gobernador lo sabe, a AMLO le hemos hecho llegar documentos y nada. Y los compañeros que siguen laborando en la universidad no quieren ya hacer nada para que no les pase lo que a nosotros.”
Para asegurar su dominio, el SPAUNICACh ha estado amedrentando a los docentes que permanecen trabajado, por ejemplo, los están obligando a firmar un documento en el que desconocen pertenecer al nuevo sindicato que formó la disidencia. Por un par de años, las y los profesores lograron recuperar el SPAUNICACh como sindicato representativo, sin embargo, las autoridades lo asaltaron con la falsificación de firmas y la reciente toma de nota que acusan ilegal (la cual por cierto no ha dado a conocer la "secretaria general").
Del control sindical al control estudiantil
Para generar un entorno hostil y doblegar la subjetividad de la comunidad universitaria, las autoridades han extendido el amedrentamiento a los estudiantes, sobre todo a quienes han mostrado apoyo a la plantilla docente que lucha por sus derechos.
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En un acto grotesco, en la sede Huixtla de la Universidad es donde las autoridades experimentan con estas mediadas de claros tintes fascistoides: están obligando a la población estudiantil a portar uniforme como condición para ingresar a las clases.
También les están pidiendo que compartan y den like a las publicaciones que la institución coloca en redes sociales, ya que si no lo hacen verán afectadas sus calificaciones, además de que los están obligando a asistir de acarreados a los eventos de los directivos.
Para completar la escena tragicómica, los profesores nos dicen que, “hace como un mes el rector acudió a la sede Huixtla y la orden de la coordinadora fue que todos los docentes tenían que llevarle una ofrenda”. Quienes se niegan a seguir las órdenes de este "feudo", se les chantajea con su posible despido.
Pareciera que la inacción es lo único que queda ante el temor de perder el empleo, pero históricamente no es así. La organización de las y los trabajadores es el motor que va conquistando mejoras en los mismos centros de trabajo. A la larga, la inacción no garantiza la permanencia en el empleo, al contrario, la posibilita, pues los entornos laborales hostiles se vuelven más agresivos ante la ausencia de resistencia.
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Mientras más grande sea la acción colectiva, se lucha contra el amedrentamiento y se avanza en las conquistas laborales.