Las medidas contenidas en el anteproyecto del plan de descontaminación para los lugares ya mencionadas reemplazara el plan vigente que data desde 1992, el propósito del gobierno es que en cinco años estas zonas puedan regular la cantidad de material particulado en el aire para que este no supere la normal anual de MP2,5. ¿Es esto suficiente?
Viernes 2 de noviembre de 2018
El Ministerio del Medio Ambiente hizo público el 31 de octubre a través del diario oficial el anteproyecto, cuya primera fase de consulta pública parte este lunes 5 de noviembre y termina el 14 de diciembre, para así poder ingresar el plan a la contraloría general el 31 de diciembre de 2018.
“Estamos actualizando un plan de descontaminación que ya cumple 25 años, y que es una demanda histórica de todos los habitantes de esta zona. Este nuevo plan ahora se enfoca, entre otras cosas en combatir el contaminante más peligroso para la salud de las personas, el material particulado fino”, señalo el Ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier.
El propósito es que en cinco años la zona salga de su condición de saturada por material particulado fino (MP2.5) en concentración anual, y de su condición de latente para la concentración diaria de MP2.5 y material particulado grueso (MP10), calificaciones que rigen desde 2015.
Las empresas que concentran la mayor parte de las emisiones de MP, SO -2 y NOx son tres: la fundición y refinería de cobre de Codelco Ventanas, el complejo termoeléctrico de AES Gener y la refinería de petróleo Aconcagua de Enap. En su conjunto aportan el 75% de emisiones de material particulado, el 99% de SO -2 y el 82% de NOx.
Es increíble que el gobierno actual se plantee solucionar el problema de la contaminación que están viviendo los más de 90 mil habitantes en Quintero, Puchuncaví y Concón; en un periodo tan extenso de 5 años, cuando en menos de 2 mes en dichas regiones había más de 1.000 personas afectadas.
La contaminación y las zonas de sacrificio no podrán combatirse sin tocar necesariamente las ganancias e intereses de los grandes grupos económicos que las provocan y se benefician de estas; por esto es necesario que luchemos porque las empresas pasen a ser propiedad del Estado y a ser controladas por las y los trabajadores, en coordinación con las comunidades aledañas, ya que esta es la única forma que las necesidades sociales, como el cuidado del medio ambiente, sean garantizadas. Además de instaurar en las empresas contaminantes comisiones preocupadas del orden, higiene y seguridad, integradas por los propios trabajadores y profesionales, pero también poder implementarlas con la vanguardia tecnológica para desarrollar así cada vez formas menos contaminantes de producción.