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GENDARMES. Gobierno cede y se reúne con gendarmes acuartelados

Luego de que su gremio amenazara con una paralización y un acuartelamiento en todo el país, los presidentes de las cincos asociaciones fueron recibidos por el Ministro de Justicia, el subsecretario de la cartera y la Directora de la institución.

Miércoles 27 de junio de 2018

El Ministro Larraín accedió a su petición y los convocó a reunirse este martes en la noche en dependencias del Ministerio, a la vez que la dirección de la institución coordinó con Carabineros la custodia de sus vehículos en los estacionamientos de comisarías. El personal acuartelado se encuentra a la espera del resultado de las negociaciones.

Medidas de fuerza

Una nueva arista se le abrió al Gobierno luego del asesinato de la trabajadora de la USACH Margarita Anacoy y la tortura a dos de los imputados por este crimen en la cárcel Santiago 1. La formalización del gendarme Héctor Palma, a cargo de los 180 internos entre los que se encontraban quienes torturaron a los dos ecuatorianos acusados, fue respondida por la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (ANFUP) con una amenaza de paralización nacional, y un llamado a acuartelamiento general a todo su personal para este martes a las 21:00, en todas las cárceles del país.

Esto, debido a que consideran una interlocutora no válida y una “déspota” a la Directora de Gendarmería, Claudia Bendeck, a quien el Ministro de Justicia Hernán Larraín propuso como mediadora. Los gendarmes exigieron reunirse directamente con el Ministro, a quien endosan la responsabilidad de la crisis de la institución, planteando una serie de reivindicaciones sectoriales tales como la no criminalización de sus asociados, más personal, carrera funcionaria y nuevas cárceles.

También son parte del aparato represivo del Estado

Lo cierto es que los gendarmes son también parte del aparato represivo del estado, tal cual son las policías y las fuerzas armadas. Si, por una parte, Carabineros se encarga de reprimir todo reclamo social derivado de la explotación y la opresión por parte de los empresarios y su gobierno, siendo así los guardianes de la propiedad privada y del derecho de los individuos en su competencia, Gendarmería es la encargada de mantener en prisión a quienes rompieron estos pilares de la sociedad dividida en clases. Son, así, otro de los brazos armados de la clase empresarial, con la particularidad de que su tarea la realizan en contacto directo con los infractores de la ley.

Éstas funciones las realizan con los mismos métodos de violencia y brutalidad que exhiben Carabineros, incluyendo la tortura. La exigencia de no criminalización se refiere justamente a este aspecto. Hace sólo dos meses 6 funcionarios de Chillán, que se suman a otros 18 de Rancagua, fueron condenados por la aplicación de torturas a internos.

De la misma forma, toda exigencia de “mejoras” en sus “servicios” solamente puede traducirse en un endurecimiento del aparato represivo, como lo son la construcción de nuevas cárceles, el aumento de la dotación o la mejora en equipamiento. Es decir, éstas “mejoras” son nada más y nada menos que “mejor mano dura”.

Por ello, no puede decirse de ninguna manera que gendarmes ni policías son trabajadores, puesto que sus actividades no producen nada, ni mercancías ni ganancias, sino por el contrario son el sector social que se ensucia las manos para los empresarios, los guardianes de sus ganancias. Que en ello se les vaya la vida solamente puede terminar de una vez terminando con el origen de la injusticia social, la sociedad dividida en clases sociales, disolviendo las fuerzas armadas y de orden al servicio de los empresarios.