El gobierno hizo un despliegue de fuerzas de la policía federal en Oaxaca, uno de los más afectados por el sismo de 8.2 registrado la semana pasada, con la excusa de “evitar saqueos”.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Viernes 15 de septiembre de 2017
La Comisión Nacional de Seguridad, órgano dependiente de la Secretaría de Gobernación que se encarga de las cuestiones pertinentes a la seguridad nacional, declaró que realizaría un “polígono de seguridad para evitar actos de rapiña en las comunidades afectadas por el temblor en Oaxaca”.
El operativo se lleva a cabo en los municipios de Salina Cruz, Matías Romero, Juchitán, Ixtepec y Unión Hidalgo, los cuales fueron los más afectados por el siniestro, y consiste, además del ya mencionado “polígono de seguridad”, de un corredor en la carretera para “garantizar” la llegada de la ayuda humanitaria. Protección Civil afirmó que tiene previsto instalar cerca de 30 mil casas de campaña y lonas para los damnificados.
La ayuda para los damnificados de Oaxaca está siendo “asegurada” por la misma policía que cotidianamente reprime al magisterio que se opone a la reforma educativa y que el mismo día del sismo lo hizo cuando el presidente Peña Nieto visitó la entidad. La sección XXII, que se puso al frente del llamado a la solidaridad obrera y popular, está siendo hostigada, no solo en Oaxaca, sino también en la Ciudad de México. Mientras deja librado a su suerte a quienes sufrieron los efectos del sismo, el gobierno aprovecha para fortalecer los mecanismos represivos y desplegar las fuerzas de seguridad del Estado.
El ejemplo que dan los maestros oaxaqueños tiene que replicarse, ya que son ellos los que conocen a fondo la situación de su entidad y saben de qué manera el sismo afectó sus comunidades. La autoorganización de los trabajadores y la unidad con el resto de los sectores populares, es la mejor herramienta para enfrentar la desidia del gobierno y las instituciones del estado.

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana