Durante la jornada de ayer el ejecutivo envió el proyecto de salario mínimo que contempla un aumento de $12.500 a cuatro años.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 1ro de agosto de 2018
Como una burla fue calificado el proyecto de ley que fija el salario mínimo, y que fue despachado por el gobierno al congreso.
Después de varias reuniones entre representantes del gobierno y de la CUT, el proyecto fue enviado sin el acuerdo entre las partes. Según declaraciones de Barbara Figueroa el gobierno habría ofrecido un reajuste de $12500 y $14000 a cuatro años, lo cual era absolutamente inaceptable por parte de las y los trabajadores.
Por parte del gobierno, y con la prepotencia que ha caracterizado a los ministros de Piñera, aseguraron que el acuerdo debe alcanzarse en el parlamento, y que el aumento no debe perjudicar la creación del empleo.
A pesar del rechazo, Figueroa aseguró que ahora que se cerró el dialogo con el gobierno, apostarán a reunirse con las bancadas de oposición para que se rechace la propuesta del gobierno y los ministros de hacienda y trabajo vuelvan a sentarse a la mesa.
La CUT nuevamente en el laberinto del parlamento.
Con la discusión del salario mínimo, las y los trabajadores hemos sido testigo de cómo los dirigentes oficiales del movimiento sindical optan nuevamente por el mismo camino que año a año nos deja a merced de los empresarios.
Las últimas cifras de empleo hablan de un aumento del 7,2% en la cesantía a nivel nacional, un escenario complejo que se contrapone el éxito que están teniendo las grandes empresas de la Banca, Isapres o AFP. Situación que contrasta con las decenas de miles de despidos que se viven a nivel nacional.
A los cierres de las plantas de Maersk, Iansa, Pastas Suazo y otras, ahora se han sumado empresas del área forestal, construcción y otras, esto sin contar los escenarios de despidos en la minería o sus derivados donde destaca la lucha de los trabajadores de FCAB que están en un conflicto por la reubicación de los despedidos.
Por todo esto es llamativo que la presidenta de la principal central sindical del país reafirme que el camino por el que optarán será por sentarse a negociar con representantes de las bancadas de los mismos partidos que han administrado el modelo en vez de hacer llamados a debatir esto en las organizaciones sindicales que representa, a organizar una fuerza que pueda mostrar en las calles y de forma contundente que los trabajadores no aceptarán las migajas que ofrece el gobierno.