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Política. Gobierno intenta apuntalar su relato progresista con nuevo cambio de gabinete

Los últimos cambios vividos en los ministerios de hacienda, economía y segpres comienzan a mostrar el camino que tomará el gobierno en sus últimos meses.

Antonio Paez

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Domingo 3 de septiembre de 2017

Cuando el gobierno anunció oficialmente la renuncia de los ministros Valdés y Céspedes, muchos pensaron que Bachelet había dado un golpe de timón a propósito de la polémica que se abrió con el caso Dominga.

Pero esta medida, que podría haber sido aplaudida por los grupos que sostuvieron que Valdés representaba el alma más neoliberal de la nueva mayoría, ni siquiera se acercó a eso. En Hacienda fue nombrado Nicolás Eyzaguirre y en economía Luis Felipe Céspedes ambos con amplias credenciales de neoliberales.

Pero la novedad la entregó el abogado socialista y viña marino Gabriel de la Fuente, quien paso a ocupar el cargo en la Segpres, quien en una larga entrevista al diario La Tercera, trazó las principales políticas y prioridades legislativas que intentará posicionar el gobierno.

Educación, Educación,Educación

Con esta frase el nuevo ministro de Segpres fijaba la prioridad de los próximos seis meses en su cartera. Emulando los dichos de Eyzaguirre, decía en su entrevista que aun cuando queda poco tiempo para terminar el gobierno de Bachelet, eso no implica que abandonaran la agenda de reformas. Pero como él mismo da cuenta “Nadie nos dijo que iba a ser fácil. Una agenda tan profundamente transformadora como la que comprometió la presidenta en ámbitos tan vastos, evidentemente tiene dificultades, y la elección parlamentaria que tenemos este año más bien la tomaría como una oportunidad” y esto lo están observando sobre todo en lo que respecta las reformas en educación.

Los proyectos de desmunicipalización (nueva educación pública), educación superior y gratuidad y reforma a las universidades estatales son proyectos que están siendo ampliamente debatidos en el parlamento e instituciones de educación. Es más, durante las últimas semanas tanto la U de Chile, UMCE, Usach entre otras, han vivido movilizaciones organizadas por varios estamentos universitarios en rechazo a las propuestas del gobierno.

Según De la Fuente el hecho de tener un término de gobierno tan politizado en agenda legislativa podría ser provechoso para el gobierno y los candidatos oficialistas, ya que esto obligaría a posicionarse a los candidatos a parlamentarios sobre los temas como el aborto, gratuidad o pensiones y la población podría elegir más fácilmente por quien votar. “Puestos a elegir la ciudadanía entre un candidato presidencial, con el apoyo de sus candidatos parlamentarios que les dice a las personas yo no voy a avanzar en gratuidad (…) y aquellos que dicen no, yo voy a profundizar la gratuidad, evidentemente hay una diferencia sustantiva que esperamos que se manifieste, porque estos proyectos ayudan a marcar estas diferencias y se transforman cada uno de ellos en la expresión de lo que estamos pensando en el país”.

El fantasma de la retroexcavadora

Siguiendo con la entrevista, De la Fuente expresa algo que es parte permanente del discurso dentro del oficialismo: “Nos preocupa que los cambios democráticos que hemos hecho, reformas que han sido aprobadas por el Parlamento por mayorías, pretendan ser retrotraídas”. Con estos dichos el gobierno busca instalar la idea de que un posible gobierno de Piñera pueda poner término a políticas sociales que se votaron los últimos años y volver así al 2013. Esta discusión se ha vuelto de primer orden luego del fallo del Tribunal Constitucional en relación a la aprobación del aborto en tres causales. Como si fuera una suerte de chantaje, el gobierno y la exNueva Mayoria repiten incesantemente que solo ellos pueden salvar al país de esta retroexcavadora neoliberal que quiere impulsar Piñera y Chile Vamos.

Aun cuando esto último pueda transformarse en una realidad, no hay garantías de que los mismos que han sido financiados por SQM o participado en amplios casos de corrupción puedan llevar las cosas más adelante. Finalmente, el gobierno más que instalar una agenda legislativa en favor de los intereses de los trabajadores, las mujeres y la juventud, acuño una suerte de “progresismo en la medida de lo posible” que entró en una crisis que terminó por matar a la Nueva Mayoría.

Un relato progresista que no fue

Como decíamos en una nota anterior, el gobierno de Bachelet inició su ciclo de gobernanza con la promesa de reformas que perseguían modificar sustancialmente el modelo neoliberal chileno. Este movimiento no venía de un interés legítimo de la propia Bachelet, sino de un proceso que se abrió con el movimiento estudiantil y las importantes luchas obreras en los últimos 10 años. La “agenda de la calle” tomo una relevancia para los políticos empresariales que no pudo ser ignorada.

Las promesas de reformas en educación (gratuidad y desmunicipalización), economía (tributaria y laboral) y política (binominal y constitucional) finalmente fueron aprobadas o presentados los proyectos, pero lejos de lo que se esperaba, las reformas no dejaron conformes a nadie.

La precaria alianza conformada por la antigua Concertación y el PC se llenó de contradicciones y no pudo mantener su unidad de cara a las elecciones 2017 y esto no es menor, ya que cuando desde el gobierno aplauden las reformas aprobadas, estos no hacen mención a la letra chica, iconos de esta dinámica fueron la reforma tributaria que, luego de pasar por la cocina de la DC y la derecha, no cumplió con el objetivo inicial del gobierno (aportar los recursos para financiar la gratuidad).

Situación similar fue la reforma laboral y la propia gratuidad.
Finamente el espíritu transformador que conocimos el 2013 no paso la prueba y ello permitió en parte el surgimiento del Frente Amplio.

Un escenario electoral abierto

A pesar de lo que dicen las encuestas, el escenario electoral en Chile está abierto. Aun cuando Piñera lidera abiertamente las encuestas, lo que está en primer orden es el proyecto político en disputa. Chile Vamos muestran un camino que quiere volver atrás, los oficialistas mantener la hoja de ruta con algunos ajustes circunstanciales, el Frente Amplio un reformismo sin generar grandes tenciones.

La izquierda anticapitalista tiene la oportunidad de mostrarse como una fuerza dinámica y renovadora en las próximas elecciones, tanto en Antofagasta como en Santiago será una prueba para los jóvenes candidatos del PTR y un ensayo de cómo abrir un dialogo de masas con un programa revolucionario y socialista.