Durante la pasada jornada del lunes, fue el presidente Boric quién planteó la necesidad de avanzar hacia “mínimos comunes”, antes de llevar a cabo el plebiscito. Será el Segpres Giorgio Jackson, el encargado de llevar adelante la negociación, recibiendo propuestas de los partidos políticos y todas las bancadas. La línea política de abrirse a moderar aún más el texto constitucional, ya tiene una política concreta por parte del Gobierno, y al parecer no es la espera pasiva del resultado del plebiscito del 04 de Septiembre, sino que será con un acuerdo oficialista, que será presentado al Congreso actual para llevar adelante la nueva cocina.

Elizabeth Fernández Profesora
Miércoles 3 de agosto de 2022

Este mandato de Gabriel Boric, da un giro con sus anteriores declaraciones. Esto, considerando que anteriormente abogó por realizar modificaciones a la nueva Constitución después del 5 de septiembre.
Esta propuesta no dejó indiferente a nadie en el espectro del oficialismo. Lo cual busca que no solo la propuesta sea factible, sino que instó a sus dos coaliciones (Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático) a llegar a acuerdo. Sin embargo, la tarea no será fácil considerando la tensión que se da entre el Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad, quienes no comparten las mismas visiones -por ahora- de cuándo llevar adelante las reformas.
Giorgio Jackson, a cargo de recibir propuestas y negociar, declaró: “La idea es que nos hagan llegar los documentos los distintos partidos, bancadas parlamentarias, es poder llegar a esos mínimos comunes”.
La vocera del gobierno, Camila Vallejo, por su parte, agregó, que no se “va a imponer” un acuerdo, sin embargo señaló que este no solo buscaría involucrar solo al sector oficialista: “Todos los partidos, no solo oficialistas, sino que también de oposición tienen libertad y autonomía para presentar las propuestas de reforma que quieran hacer. De hecho, eso le hemos señalado a nuestros propios partidos de gobierno. Si es que hay condiciones para acuerdos previos, bueno, eso lo dará el debate”. Es decir, una línea clara, es buscar negociar con el rechazo.
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Por otro lado, pero en la misma línea, figuras del Frente Amplio, como Diego Ibáñez de Convergencia Social, se refirió a que su partido va a empujar los acuerdos de implementación de reforma hacia la Nueva Constitución, tal como lo mandata Boric. Mientras que Juan Ignacio Latorre, nuevo presidente de Revolución Democrática, declaró que su Partido cumplirá un rol en las articulaciones y diálogos con “las demás fuerzas políticas”.
En este nuevo giro al que el Gobierno - al parecer- está entrando con todo, es importante preguntarse qué propuestas, debates o políticas tendrán los sectores que fueron parte de la izquierda al interior de la Convención, donde se encuentran Movimientos sociales Constituyentes.
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Actualmente es necesario para el debate actual- y sobre todo en medio de esta línea del Gobierno- donde ya es un hecho, que el Apruebo no viene “a secas”, si es que el sector representado por Movimiento Social Constituyente, defiende efectivamente la Nueva Constitución surgida de la Convención Constitucional, ¿Porqué aún no han salido a defender lo votado en la propia Convención?, en una columna de uno de sus dirigentes Javier Pineda, no critican el Apruebo para reformar, que se impulsa desde sectores de la Ex- concertación, hasta el oficialismo, sino que se plantea que el hecho de una Nueva Constitución, será una primera puerta para la “transformación del país”.
Por esta vía, se le cede al “Apruebo para reformar”, por la vía del plebiscito se le otorgará - en caso de ganar el Apruebo- al Congreso la facultad de reformas, que Boric ya quiere tener bajo la manga, para que así se implemente la nueva cocina.
Como hemos mencionado anteriormente, en nuestra Declaración: ante el debate de una Nueva Constitución, la Constitución no entrega respuestas estructurales a las demandas del estallido social, aunque sí ha tenido que reconocer algunos derechos, como la interrupción voluntaria del embarazo y el derecho a huelga que beneficiaría a las y los trabajadores, mantiene en pie varios pilares que fueron cuestionados ante el hartazgo de los 30 años, tales como el saqueo de los bienes o recursos naturales y el sistema de de pensiones de las AFP.
En lo concreto al no combatir el Apruebo para reformar, se renuncia siquiera a defender la limitada propuesta de Nueva Constitución, en donde incluso Movimiento Social Constituyentes, está yendo por detrás de su programa y las propuestas que quedaron plasmadas en el ya borrador -en los hechos- de Nueva Constitución-, debido a que será ampliamente modificado. Esto hará que los pocos derechos reconocidos se conviertan en papel mojado, lo cual al parecer es el objetivo de la Nueva Cocina constituyente.

Elizabeth Fernández
Profesora