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Red Internacional
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A 22 AÑOS DE SU PARTIDA. Goyeneche pura pasión: tango y fútbol

Un 27 de agosto de 1994 nos dejaba uno de los más grandes intérpretes del tango argentino. Vivió en el barrio de Saavedra, al norte de la ciudad y fue hincha fanático del club Platense, conocido como el "Calamar". Su estilo revolucionó y resignificó la nueva era del género. El fraseo, su marca personal, hizo historia y escuela.

Mariela Pozzi

Mariela Pozzi Trabajadora telefónica // Agrupación Violeta

Sábado 27 de agosto de 2016

Gambeteabas la pobreza…

El Polaco inicia su carrera como cantor de la orquesta de Raúl Kaplún en 1944, a los dieciocho años, en un concurso para voces nuevas organizado por el club Federal Argentino. En esos años, lo alberga también el club «El Tábano» de Saavedra, donde sonaban las orquestas típicas más apreciadas del momento, y donde Goyeneche cantaba con la orquesta Celestino, compuesta íntegramente por jóvenes músicos del barrio.

Hasta ese momento, el Polaco había combinado su incipiente carrera como músico con diversos trabajos como mecánico, taxista y como colectivero de las líneas 19, 34, 216, 1, 59, 68 entre otras. Cuenta la leyenda que en las madrugadas con pocos pasajeros el Polaco amenizaba el viaje cantando, y en una de esas madrugadas arriba del colectivo lo escuchó Juan José Otero, representante de Horacio Salgan, y le ofreció hacer una prueba con el reconocido tanguero. En 1952 se incorpora a la orquesta de Salgán, junto al cantor Ángel Díaz "El Paya", quien fuera responsable de su apodo, por su pelo rubio casi pelirrojo. Pocos años más tarde, en 1956, se convierte en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, todo un reconocimiento a su incipiente carrera.

Raro como encendido…

A partir de ahí, Goyeneche desarrolla su vasta trayectoria que revolucionaría el tango, con su tan particular estilo donde combinaba los tangos más antiguos y clásicos junto a los más modernos.

«Si se me permite la expresión, el Polaco se apropió de muchos tangos clásicos. ¿Y por qué digo esto? Por la sencilla razón de haber recreado innumerables tangos cuyas versiones originales tenían nombre y apellido —estaban identificadas con otros cantantes— y que a partir de su interpretación pasaron a ser emblemáticos de su repertorio», escribió el periodista Ricardo García Blaya en una semblanza de Goyeneche.

Sobre el estilo del Polaco, dice García Blaya “La expresividad de su fraseo, el particular modo de colocar la voz, la fuerte personalidad del que conoce la esencia misma del tango, lo distinguen de todos los otros cantores de nuestro tiempo. El manejo de los acentos y los silencios, el arrastre de alguna palabra de la letra, o el susurro intimista de un verso, lo convierten en un vocalista irrepetible, imposible de ser confundido con otro». Sobre este estilo tan particular y marcado, decía el propio polaco en una entrevista “El Gordo (Aníbal Troilo) me decía: ‘Hay que contarle al público. De cantar se encarga la orquesta’. Pichuco me enseñó a cantar las comas, los puntos”.

El sueño del pibe

“Hay hinchas de Boca, de River, de San Lorenzo y yo soy de Platense”.

Difícilmente exista alguien que no asocie a Goyeneche con Platense, ya que el Polaco era un ferviente hincha del “calamar”, que llevaba su pasión por los colores a todos lados y, sin lugar a dudas, fue el hincha más famoso del club de Saavedra.
En una entrevista reproducida por el periódico Saavedrino «El Barrio» y a propósito de una gira hecha por el Polaco por Europa con el Grupo Tango Argentino, decía “Sí, sí, París todo muy lindo. Pero tenía dos problemas. Uno era la comida: estuve dos meses comiendo sándwiches, porque como no sabía el idioma no me entendían nada de lo que pedía así que tuve que conformarme con lo único que podía decir: sándwich. Y el otro, que era más grave todavía, era no saber cómo había salido Platense, así que todos los domingos a la noche tenía que ir hasta la oficina de Aerolíneas Argentinas y pedir que me averiguaran cómo había salido el Marrón. Y, viejo, ¡nos jugábamos el descenso!”.

Cuando estaba en Buenos Aires, el Polaco no se perdía un solo partido de Platense, lo que dio lugar a infinidad de anécdotas de hinchas calamares sobre la relación del cantante con el club. “Una vez, luego de una derrota dura, de esas que duelen, aunque no recuerdo contra quién, a la salida de la cancha lo veo al Polaco Goyeneche más triste que nunca, mirando fijamente el piso, apoyado sobre un viejo Ford Taunus. Me acuerdo que me acerqué y le comenté algo sobre el partido y me dijo: “¿Sabés qué pasa pibe? Yo hoy tengo que cantar… ¿Cómo hago para subir al escenario esta noche después de esto?”. Eso lo pintaba de cuerpo y alma: el Polaco era y es Platense. “Dicen los que saben que en cada presentación tenía encima su pañuelo con los colores blanco y marrón”, cuenta un hincha en una serie de testimonios recopilados por una página calamar.

Hoy, la tribuna popular local del estadio de Platense, lleva su nombre como homenaje a quien fuera su hincha más reconocido. El Polaco duele, se siente, se sufre, pero sobre todas las cosas, nos enseña.