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Red Internacional
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Crisis social. Grandes bancos, sojeros y laboratorios: ganadores en un país donde crecen el hambre y la pobreza

Gracias a las Leliqs que paga el BCRA, las entidades bancarias tienen enormes ganancias. Los patronales del campo tuvieron una liquidación récord en dólares en la primera mitad del año. La industria farmacéutica subió un 60 % su facturación en medio de la pandemia. Como consecuencia de las decisiones políticas del Gobierno, ellos se la llevan en pala mientras el pueblo trabajador sigue pagando la crisis.

Jueves 1ro de julio de 2021 20:43

Es mentira que en la crisis todos sufren igual. Los datos de las ganancias de las grandes empresas lo demuestran. En un país donde la pobreza alcanza al 42 % de la población y millones de niños padecen hambre, hay sectores que “se la siguen llevando en pala” como le gusta a decir a Cristina Kirchner.

Mientras los grandes empresarios amasan fortunas, la crisis que paga el pueblo trabajador se hace evidente en muchos otros aspectos. Este jueves por la tarde, en una escuela de Godoy Cruz, Mendoza, estalló un calefón y un celador está en grave estado. Dos días antes, en Neuquén, una escuela había explotado dejando el triste resultado de dos trabajadores fallecidos y una docente en gravísima situación, con quemaduras del 80 % en el cuerpo.

La situación dramática de las escuelas no es nueva y ocurre en todas las provincias, gobierne quien gobierne. En CABA, Provincia de Buenos Aires o Córdoba, docentes y estudiantes se congelan en los colegios.

La contracara son las ganancias de grandes sectores capitalistas. Un reciente informe del Banco Central confirma que los bancos están ganando cifras altísimas. Para el mes de abril, la banca privada registra, en 12 meses, ganancias netas acumuladas por $ 141.945 millones de pesos.

El número es impactante. Pero lo más impactante es que esas ganancias son gracias a la especulación con títulos valores. Se trata principalmente de Leliqs. Sí. Esos mismos títulos que Alberto Fernández dijo iba a dejar de pagar durante su Gobierno.

Pero eso no pasó, como no pasó que el salario se recuperara. Al contrario, alimentando una bola de nieve, el Estado nacional -mediante el BCRA- le aportó casi $ 667.000 millones de pesos a la banca privada en pago por esos títulos. Solamente en abril, la ganancia por este segmento fue de $ 55.282 millones de pesos. Con esa plata se podrían haber pagado 1,3 millones de IFE de $ 40.000.

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No son los únicos que están ganando a lo loco. Las grandes patronales del campo acaban de cerrar un semestre más que exitoso. Este jueves se conocieron los datos de la liquidación correspondientes a la primera mitad del año: hubo un récord como no se veía desde hacía 18 años.

La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), representante de este sector de las grandes patronales, informó que en los seis primeros meses de 2021 se liquidaron u$s16.659.735.690. El número es altísimo. Comparado contra el mismo período de 2020, subió un 43 %. Un negoción.

Para estos grandes capitalistas y para el Estado nacional, que sigue subiendo la recaudación en dólares. Esos dólares, como ya se sabe, sirven para pagar la deuda, no para dar solución a las demandas de las grandes mayorías populares.

Este jueves, en un acto en Lomas de Zamora, Cristina Kirchner volvió a criticar la deuda que dejó el macrismo. Dijo que era “criminal”. Pero también dijo que su Gobierno va a pagarla.

Quienes también ganaron con todo son los grandes laboratorios. La industria farmacéutica aumentó su facturación en un 60 % en plena pandemia. Ganancias enormes hechas a costa de la salud y la vida de las grandes mayorías, en el marco de una situación más que crítica en todo el mundo.

El Gobierno nacional presenta el ajuste en curso como resultado de la pandemia y de la desastrosa herencia macrista. Pero eso es falso. Pagarle al FMI y pagar las Leliqs a los bancos mientras los jubilados pierden o no se implementa un IFE son decisiones políticas.

En ese escenario, solo tomando el último año, los salarios ya perdieron un 10 % frente a la inflación. Al mismo tiempo, las patronales avanzan en la precarización laboral o en planes de flexibilización de las condiciones de trabajo.

Eso es lo que genera bronca y malestar entre millones de trabajadores. Para que esa desilusión no sea capitalizada por la derecha macrista -que hoy hace demagogia sobre la crisis social- es necesario fortalecer a la izquierda socialista y clasista. A esa izquierda que levanta un programa para que la crisis la paguen los grandes capitalistas, no las mayorías populares.

En ese camino apunta la propuesta del PTS-FIT de presentar una propuesta electoral única en las elecciones de noviembre, una forma de avanzar en que la izquierda sea una verdadera tercera fuerza en la arena política nacional, expresando los intereses del pueblo trabajador.

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