×
×
Red Internacional
lid bot

Educación. "Gratuidad" de Bachelet arrebata beneficio a 40 mil estudiantes

Límite de cobertura para años formales de carreras, establecido en la beca de gratuidad de la Nueva Mayoría, significó la pérdida del beneficio para alrededor del 12% de estudiantes becados.

Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"

Domingo 17 de junio de 2018

Luego de que el 2011 el movimiento estudiantil, alzado previamente en la revolución pingüina, instalara un profundo cuestionamiento hacia la educación de mercado, chocando de frente con el primer gobierno de Piñera, la gratuidad en la educación no ha podido salir de los debates públicos y los gobiernos se han visto “obligados” a incluirlos de alguna u otra forma en sus programas de gobierno.

El “gran” intento que tuvo la Nueva Mayoría con la promulgación de la Beca de Gratuidad, pretendía justamente responder a esta demanda y acallar de alguna forma la voz de las calles, sin transgredir obviamente, los ostentosos límites de las ganancias empresariales.

El problema no es solo que en sí misma la “Gratuidad” no soluciona el problema de fondo de la crisis en que se encuentra la Educación Pública, sino que además como beca tiene límites muy claros que la alejan aún más de responder a un derecho fundamental como es el tener acceso a la educación superior.

Uno de estos límites es que la beca solo cubre arancel y matrícula de la duración formal de la carrera. Esto trajo claras consecuencias en lo que lleva de implementada la Ley, ya que según los datos obtenidos por Acción Educar vía Ley de Transparencia, 39.692 estudiantes perdieron el beneficio debido a esta condición, cifra que equivale aproximadamente al 12% del total de beneficiados actualmente. Entre las universidades con mayor cantidad de estudiantes que perdieron la beca destacan la U. de Valparaíso, U. del Bío-Bío, UMCE, U. Católica de la Santísima Concepción y la U. de Playa Ancha de Cs. de la Educación.

Hay una verdad que no podemos desconocer y es que un gran porcentaje de estudiante en nuestro país, finaliza las carreras en más años que los estipulados formalmente. Claramente este hecho no implica que pasados los años de duración formal de las carreras, la situación socioeconómica del estudiante cambia, ni mucho menos que el precio de los aranceles disminuye, por lo tanto, sólo se ven perjudicados quedando sin modo de financiar su educación. La realidad es que del pequeño grupo de estudiantes que se ve beneficiado con esta beca, miles pierden la gratuidad y se encuentran sin salida para poder continuar sus estudios, solo por repetir cursos o ramos que los atrasan, siendo que además esto en general es consecuencia de múltiples factores, donde los estudiantes más precarizados que deben trabajar y estudiar, son sin duda los más perjudicados.

Ahora, fuera de los márgenes de esta –nefasta- particularidad de la “Gratuidad” de Bachelet, la discusión más de fondo es cuál es la lucha que debemos dar las y los estudiantes. La insuficiente respuesta que dio el gobierno de la Nueva Mayoría no es más que resultado de las desviaciones hacia el parlamento que hicieron por años las direcciones del movimiento estudiantil en manos del FA y las JJCC, y de la conciliación a la que pasivamente se entregan al gobierno de turno y los empresarios.

La gratuidad universal debe sostenerse en un plan de financiamiento integral para las universidades públicas que sea capaz de sacarla de la crisis en la que se encuentra actualmente y que de respuesta al conjunto de las demandas históricas del movimiento estudiantil. Para esto, se debe romper la alianza del Estado con los empresarios, un paso imposible para los partidos del régimen que han avalado por años el mercado en la educación.

Las y los estudiantes debemos ser un actor político capaz de levantar una oposición al gobierno empresarial de Piñera, en unidad con las y los trabajadores, mujeres y diversidad sexual. Debemos levantar banderas que cuestionen más de fondo el sistema económico que mantiene a la educación así como el resto de nuestros derechos privatizados. Apostemos por remover los pilares empresariales de la sociedad, cuestionando profundamente las ganancias de un puñado de empresarios impulsando, por ejemplo, la expropiación sin pago de SQM bajo control de los trabajadores, para que las riquezas dejen de concentrarse y estar al servicio de únicamente un grupúsculo de empresarios, y vayan por el contrario a financiar educación, salud y vivienda para el pueblo trabajador.