El rector aseguró que "de ninguna manera presentara su renuncia" y advirtió que los involucrados en el ataque de porros también tendrán que responder ante a las autoridades.

Axomalli Villanueva @1quiahuitl
Jueves 6 de septiembre de 2018
Pese a la evidente colusión por parte suya en el brutal ataque orquestado por grupos porriles el lunes 3 de septiembre, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Graue , declaró que no pretende renunciar a su cargo, pese a la creciente exigencia y muestras de repudio por parte de la comunidad estudiantil.
Declaró que:
"Sabemos que son grupos que vinieron especialmente a lastimar a una marcha que venía en un plan pacífico a presentar una serie de demandas de orden estudiantil"
Graue también dio a conocer que el jefe de seguridad de la UNAM, Teófilo Licona, acusado de estar vinculado a los grupos de porros que agredieron a los estudiantes, se encuentra suspendido.
Sin embargo, no hay voluntad para desaparecer grupos de choque, ni despedir definitivamente a Teófilo Licona como responsable de seguridad ni desaparecer a la policía política dentro de la UNAM, cuya principal función es espiar a los estudiantes, los profesores y los trabajadores que se organizan y protestan frente a los ataques contra la educación pública.
Esto es un claro intento de legitimarse ahora que más de 30 escuelas se encuentran en paro y ya comienza el cuestionamiento no sólo a su gestión, si no a la estructura antidemocrática que es el gobierno de la Universidad.
Históricamente, la rectoría y gobiernos del PRD han financiado a los grupos porriles, o premiando a sus dirigentes con plazas académicas o cargos públicos, dentro del régimen universitario, también financiando fiestas y otorgando pagos por el hostigamiento de estudiantes y activistas.
Te puede interesar: México: diez claves para entender la lucha universitaria y el ataque de las autoridades
Recientemente se dio a conocer la expulsión de 18 supuestos porros de la UNAM, en un desesperado intento de deslindarse del ataque del lunes pasado del que son responsables, para acallar la marea incontenible del movimiento estudiantil que salió a las calles.
La lucha por la disolución inmediata de los grupos porriles y de todo el autoritarismo de las autoridades universitarias debe ligarse a una lucha por transformar de fondo la universidad.
Para ir hasta el final hay que conquistar un gobierno tripartito de trabajadores, académicos y con mayoría estudiantil para echar abajo la antidemocracia en la UNAM y avanzar en lograr una universidad al servicio de los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre. ¡Fuera Graue y las autoridades de CCHs y Prepas! ¡Fuera porros de la UNAM! ¡Alto a la criminalización de la juventud!
Relacionado: Seamos millones en defensa de la educación pública y gratuita