Grecia presentó su lista de reformas ante el Eurogrupo. Las Instituciones (la “Troika”) presionan por más ajustes. El peligro de la inestabilidad económica y política. El fantasma del Grexit y la carta del referéndum.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Martes 10 de marzo de 2015
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, entregó este lunes una lista de reformas a las autoridades del Eurogrupo para su supervisión. Solo una vez que tengan el visto bueno de las Instituciones (BCE, CE, FMI), Grecia recibirá algo de liquidez financiera para afrontar los próximos meses.
El acuerdo alcanzado el 20 de febrero entre el Eurogrupo y el gobierno de Atenas fue el preludio de nuevas negociaciones, que se realizan ahora en el marco del rescate financiero y los condicionamientos de la Troika, rebautizada como las “Instituciones”.
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, confirmó que las conversaciones comenzarán el próximo miércoles tanto en Bruselas como en Atenas, con el objetivo de negociar las reformas que el gobierno heleno pretende implementar.
"Hemos acordado hoy que no hay más tiempo que perder. Las discusiones entre las autoridades griegas y las instituciones tienen (que comenzar) y van a comenzar a partir del miércoles, pasado mañana, con vistas a lograr una finalización acelerada y exitosa de la revisión" del programa de rescate.
Tsipras y el euroescepticismo
En una entrevista publicada el sábado por el semanario “Die Spiegel”, Alexis Tsipras aseguró que la intransigencia de Alemania con las políticas de “austeridad” podría hacer fracasar todo el proyecto europeo.
Mostrándose como un decidido europeísta, que “ama Europa”, Tsipras responsabilizó a Merkel de estar provocando el crecimiento de los partidos “euroescépticos”.
Si Grecia se hunde, sostuvo, "el creciente movimiento ciudadano que aboga en el sur por un cambio de rumbo se convertiría en una corriente antieuropeísta". "Por castigar a Syriza en Grecia no se consigue frenar la dinámica de Podemos en España, sino que se obliga a Podemos a caer en el antieuropeísmo", agregó.
El periodista de Spiegel dice en la entrevista que en Alemania hay personas, incluyendo integrantes del gobierno federal, que consideran que el Euro se fortalecería con una salida de Grecia. Y le señala a Tsipras que incluso en su partido, Syriza, hay una minoría que quiere un regreso a la moneda nacional, el Dracma.
Tsipras responde que si mañana se hiciera un referéndum, con la pregunta, "¿Usted prefiere su dignidad o una continuación de esta política indigna?", entonces todos elegirían la dignidad, más allá de las dificultades que acompañarían esa decisión. Pero el desafío a Europa, sostiene Tsipras, no viene hoy en día de Syriza o de Podemos, sino del Frente Nacional o de AfD en Alemania (el partido euroescéptico que crece en Alemania).
En la entrevista Tsipras adelantaba algunas de las medidas que este lunes se presentaron ante el Eurogrupo, que incluyen propuestas para abordar la “crisis humanitaria”, garantizando electricidad y comida a los sectores más empobrecidos, reformas para hacer más “eficiente” la administración del Estado y una serie de medidas destinadas a mejorar la recaudación de impuestos, desde moratorias y planes de pago para deudores a la implementación de estímulos para el pago de impuestos y controles sobre la evasión fiscal.
La carta geoestratégica
El ministro adjunto de defensa griego, el argentino Costas Ísijos, lanzó el fin de semana un mensaje de advertencia a los países europeos, asegurando que si la economía de Grecia colapsaba, el país heleno podía transformarse en un factor de gran inestabilidad que afectaría al resto de Europa. Se refirió concretamente a la crisis en Ucrania y el conflicto con el Estado islámico como dos cuestiones que preocupan enormemente a la diplomacia europea.
"Ya tenemos inestabilidad económica, si también tenemos inestabilidad social, geopolítica y geoestratégica con nuestros vecinos, el problema no se va a quedar aquí, sino que va a llegar a Europa", afirmó.
El ministro de Exteriores griego, Nikos Kotziás, ya había sacado a relucir el viernes pasado en una reunión en Riga este factor de la inestabilidad geopolítica que puede agravarse en Europa: "habrá millones de inmigrantes y miles de yihadistas entrando en Europa si se colapsa la economía griega".
El gobierno de Grecia pretende utilizar como moneda de cambio en las negociaciones el papel de relativa estabilidad que juega Grecia en la estratégica frontera con los Balcanes, Bulgaria y Turquía y el este del mediterráneo.
Las presiones germanas y la amenaza del referéndum
Pocas horas antes de la reunión del Eurogrupo, la canciller alemana, Angela Merkel, aumentó la presión sobre Grecia, pidiendo "responsabilidad" para implementar las "reformas necesarias" y sostuvo que ambas partes tienen "un camino difícil por delante".
"Pero también hay dos aspectos a tener en cuenta, por un lado está la solidaridad de los socios europeos, y por otro la responsabilidad de aplicar las reformas necesarias a nivel nacional", subrayó Merkel.
Este fin de semana se sumó un nuevo elemento a las negociaciones, a partir del comentario que hizo el ministro de Finanzas, Varufakis, sobre la posibilidad de convocar a un referéndum sobre las reformas exigidas por el Eurogrupo.
En una entrevista publicada el domingo en el italiano "Il Corriere della Sera", Varufakis dijo que si Bruselas no acepta el plan propuesto por su gobierno, el Gobierno no descarta la opción de convocar a nuevas elecciones o un referéndum. Una idea similar dejó caer el lunes el ministro adjunto de Defensa griego, Kostas Ísijos.
"El pueblo griego está apoyando la negociación de nuestro Gobierno, pero las negociaciones necesitan dos (partes) y nuestros socios no están negociando con nosotros, siguen dictando y nosotros negociando. Esto no puede seguir así", aseguró Ísijos. Agregó que la democracia "nunca es un problema, los referéndum nunca son peligrosos, son peligrosos para los que temen la respuesta".
La propuesta de un referéndum retrotrae directamente a la situación que se abrió en Grecia en 2011, cuando el entonces Primer ministro del PASOK, Yorgos Papandreu, jugó con la idea de convocar a un referéndum sobre el plan de rescate. Después de las enormes presiones de los mercados y la Troika, Papandreu terminó retirando el referéndum y finalmente dimitió.
La amenaza de utilizar la carta del referéndum por parte del actual gobierno griego pone sobre la mesa las grandes expectativas que tiene la mayoría del pueblo griego de terminar con las medidas de austeridad.
Pero el gobierno de Syriza no tiene la estrategia de apoyarse en la movilización obrera y popular para enfrentar los chantajes de la Troika, sino utilizar esta “carta” del referéndum sólo para presionar en las negociaciones (ya de por sí en un marco muy desfavorable) buscando obtener algún pequeño margen de maniobra para sus medidas.
Sin embargo, como han denunciado varios sectores críticos dentro y fuera de Syriza, la orientación de presionar por un “pacto social” Europeo se viene mostrando completamente utópica y ha fracaso en el primer encuentro, ya que la Troika no está dispuesta a ceder.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.