Se considera la ley más dura desde la que se sancionó en Arizona en 2010. Abott avanza en el sendero que marca el presidente Trump: profundizar la criminalización de los migrantes.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Lunes 8 de mayo de 2017
La nueva ley, llamada SB4, establece que la policía estatal pueda indagar sobre la situación migratoria de toda persona detenida. Y la detención puede darse en diversas situaciones, como un arresto por un delito hasta una detención por una infracción de tránsito.
Todas las cárceles deberán dar la información que solicite el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sobre las personas detenidas.
A su vez, las localidades que no cooperen con el ICE recibirán una multa inicial de al menos 1,000 dólares. Las siguientes multas pueden ascender a más de $25,000 dólares.
Sólo en caso de que la persona sea víctima o testigo de algún delito, las autoridades locales podrían impedir que sus funcionarios pregunten a cualquier persona sobre su estatus migratorio o que compartan esa información con ICE.
En cuanto a las universidades -que se habían sumado al concepto de ’santuario’ para evitar compartir información de sus alumnos con las autoridades migratorias- ya no podrán impedir que sus funcionarios cooperen con ICE o que entren al campus.
Asimismo, se crea un programa de fondos para ayudar a las jurisdicciones a cubrir los gastos de mantener a reclusos detenidos cuando ICE requiera mantenerlos hasta que sean transferidos a sus instalaciones o deportados.
Esta nueva norma entrará en vigencia el 1 de septiembre. Son 1.8 millones de migrantes sin documentos los que están en riesgo de implementarse esta media. “Vamos a luchar contra este asalto en los tribunales" y en las urnas, afirmó el director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) para Texas, Terri Burke.
El gobernador Abott reconoció que se impugnaron leyes similares en tribunales federales, pero señaló que los habitantes de Texas confían en que sus legisladores "velan por nuestra seguridad".
Fue por Facebook Live este domingo 7 de mayo por la noche cuando el mandatario republicano firmó la iniciativa en sin aviso previo al público. Una forma de esquivar las protestas.
No obstante, las protestas llegaron el mismo domingo, cuando decenas de manifestantes improvisaron un mitin afuera de la mansión del gobernador Abbott.
Montserrat Garibay, vicepresidenta del sindicato de maestros Education Austin, calificó a Abbott como un racista y un “cobarde” por firmar la ley en la forma que lo hizo. “Es un cobarde por hacer esto un domingo por la noche, cuando las familias están reunidas”.
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Mientras tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano se limitó a expresar “preocupación” por la ley aprobada en Texas.
¿Cómo enfrentar los ataques contra los migrantes?
La política antimigratoria de Trump se centra en la criminalización de los migrantes, y en azuzar el racismo, como un arma de los empresarios y el gobierno estadounidense para mantener dividida a la clase trabajadora multiétnica al norte del río Bravo y avanzar en una mayor degradación de sus condiciones laborales.
Contra los planes de Trump, las declaraciones opositoras del partido demócrata son sólo gestos para recuperar al electorado latino. Durante sus dos administraciones, Obama batió el récord de deportaciones –más de 2.8 millones de personas– y desplegó una verdadera industria del terror, con el impulso de los centros de detención para migrantes, administrados por empresas privadas, y de las empresas de “seguridad”.
Para frenar las detenciones, las deportaciones y la amenaza del muro, es de primer orden la alianza entre la clase trabajadora y los sectores populares de México, Centroamérica y Estados Unidos. Sólo esta fuerza social unida, de una potencia enorme, puede conquistar plenos derechos para los migrantes, así como el libre tránsito a través de los países de la región.
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