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Red Internacional
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Movimiento Estudiantil. Grupo Laurete: represión y persecución a los estudiantes movilizados en la UNAB

A costa de expulsiones y sumarios los empresarios de la educación que controlan la casa de estudios buscan desarticular y frenar la organización estudiantil.

Karla Peralta Díaz

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas

Viernes 27 de abril de 2018

Desde el año 2016 la Universidad Andrés Bello (UNAB) viene desarrollando un plan de persecución y represión hacia los estudiantes que, al calor de las movilizaciones de ese año, se posicionaron contra el lucro y cuestionaron al millonario grupo Laureate, que corresponde a la materialización de la educación de mercado al interior de esta casa educativa.

Es así, como el periodo de movilización de ese año terminó con 150 sumarios contra estudiantes, la mayoría sin sanción efectiva, pero hay casos que sí recibieron estrictas sanciones y sus consecuencias abarcan desde la suspensión temporal hasta la expulsión definitiva de la universidad.

Fabián Ceballos, estudiante de derecho, fue presidente de su Centro de Estudiantes y Vocero del Consejo de Presidentes el año 2016, instalándose como la cara visible del conflicto ante los medios y, por supuesto, para las autoridades universitarias.

Luego de que la universidad cursara dos sumarios en su contra, se le informó la resolución de su caso: ser expulsado de la universidad por “participar, incitar y promover la toma”. Esto cuando solo faltaba su examen de grado para terminar la carrera, tirando por la borda años de estudio que no sólo se traducen en esfuerzo académico, sino que también, en una deuda por más de 20 millones de pesos por recurrir al Crédito con Aval del Estado para costear su carrera, perjudicando de esta manera también a una familia completa.

Es importante mencionar como ante este caso, tanto la Corte de Apelaciones de Santiago como la Corte Suprema, rechazaron los recursos presentados por el estudiante para doblar la mano a la universidad, escudándose en la autonomía de las instituciones privadas.

Pero no solo Ceballos ha sufrido la persecución y el autoritarismo de la casa de estudios, ya que esta institución incluso cursó sumarios a estudiantes por intervenciones realizadas en las asambleas de facultad, donde denuncian las irregularidades de la institución.

A todas luces este tipo de actos corresponden a medidas autoritarias del más alto calibre, cuyo único fin es desarticular la organización de los estudiantes a través del miedo a las represalias, haciendo que estos prefieran no involucrarse con las movilizaciones para no correr el riesgo de perder su carrera y años de haber entregado sumas exorbitantes a los bolsillos de los empresarios de la educación, como es el caso del Grupo Laureate.

Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados, debemos fortalecer el movimiento estudiantil volcando nuestras fuerzas a las calles contra este sistema de educación de mercado.

Estos hechos nos revelan la necesidad urgente de posicionarnos fuertemente en contra del autoritarismo y la represión al interior de las universidades, exigiendo la elección de las autoridades y avanzando a un cogobierno triestamental, que nos permita que las decisiones sean tomadas por los estudiantes, funcionarios y docentes, así como también, sacar a las históricas autoridades apernadas que conservan su sillón a punta de perseguir y perjudicar a los estudiantes que se movilizan y dirigen.

Además, tenemos que proponernos terminar con el modelo educativo actual de conjunto y dejar totalmente fuera a los empresarios y la iglesia de nuestra educación, es tiempo de que nuestra educación valga más que las ganancias de un puñado de empresarios.