El gran magnate Andrónico Luksic es cabeza y cara de un imperio que destila abuso y explotación.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Martes 6 de febrero de 2018

El grupo familiar de Andrónico Luksic es uno de los más opulentos del país. Poderío económico sostenido con los holding Quiñenco y Antofagasta Minerals S.A. (AMSA).
Este imperio se extiende desde el mundo financiero con el dominio del Banco de Chile, la alimentación con Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), el sector manufacturero, energía con inversiones en Enex y Terpel, logística y transportes, a través de la red portuaria con terminales en Arica, Iquique, Antofagasta, San Antonio y San Vicente, y comunicaciones con el dominio de Canal 13, además de la poderosa empresa FCAB, grupo que comprende cerca de 5 empresas, además de la explotación minera en Centinela, Zaldívar, Antucoya y Michilla.
Un imperio que se estima asciende a $13.700 millones de dólares, que inició con la compra, durante la dictadura, de empresas estratégicas como eran el FCAB, Madeco (Maestranza de Cobre) y la CCU.
El enorme imperio le ha permitido inclusive invertir en la política para resguardar los intereses del grupo económico. Un claro ejemplo de esto son los más de 11 millones de la madre Luksic y los 13 millones de su hermano a la campaña presidencial del derechista Sebastián Piñera.
FCAB: un caso emblemático
FCAB, Train, Shippers, Ingeniería e Inversiones Capricornio son 5 empresas distintas, cada una con un rol tributario distinto, pero que extrañamente todas tienen domicilio en las dependencias del ferrocarril, emplazado en medio de la ciudad de Antofagasta.
Operando formalmente como diversas empresas, FCAB divide a los trabajadores, siendo que los servicios que prestan cada una de estas empresas se encadenan como parte del circuito minero. Esta dispersión de empresas, es una forma para desorganizar a los trabajadores, un impedimento para unirse y enfrentar a este gigante.
En este curso se levanta el Sindicato Interempresa del Ferrocarril, para buscar unificar a los trabajadores más allá de cada uno de las diversas empresas y así cambiar las condiciones de trabajo con que FCAB explota a sus trabajadores.
Pero para mantener a los trabajadores divididos FCAB no solo hace uso de diversos Rut para dividir a sus trabajadores, sino que también se vale de los más de 7 sindicatos que conviven en la empresa.
No es extraño que las empresas apadrinen e impulsen la formación de diversos sindicatos de manera de cooptar a los dirigentes sindicales para convertir a los sindicatos en un apéndice del departamento de Recursos Humanos.
Una pelea por la unidad de los trabajadores
El año pasado el sindicato de Shippers tuvo un recambio en su directiva, asumiendo un directorio encabezado por Pablo Muñoz, dando rienda al sueño de unificar a todos los trabajadores del ferrocarril superando la división con la que Luksic pretende mantener a los ferroviarios divididos.
Este sindicato interempresa debe enfrentar a un enorme magnate y su imperio, además de sus agentes en los sindicatos. La primera pelea abierta que enfrenta a ambos hoy lo encarna Nicolás Bustamante, dirigente recientemente electo que fue despedido por la empresa y cuya investidura no es reconocida por FCAB.
Hay que organizarse para enfrentar los despidos
Los empresarios de todo el país afilan sus garras con el próximo gobierno. Desde ya ensayan los ataques para mantenernos sometidos y sin derechos. Luksic es, en este sentido, un claro ejemplo de la impunidad con que actúan los empresarios en el país.
Ligado a escandalosos casos de contaminación en la ciudad de Antofagasta, financiamiento de la política y, ahora, con despidos.
Pero no podemos permitirles que queden en impunidad. Golpear su imagen y sus negocios, convirtiendo este ataque en una causa popular que no solo permita enfrentar a FCAB, sino que podamos demostrar que se puede pelear. Pero para esto necesitamos ser miles.
Despidos ocurren en todos los sectores del país. Trabajadores de la educación, industrias y servicios viven con el miedo a los despidos. Pero así como Nicolás y los demás trabajadores del ferrocarril se aprestan a respetar el derecho a elegir a los dirigentes sindicales que ellos estimen, más trabajadores están dispuestos a responder.
Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios creemos que hay que pararle la mano a magnates como Luksic, los cuales roban nuestros recursos naturales, nos contaminan, desconocen nuestra organización legítima y nos despiden como si fuéramos un material desechable más.
Por eso pensamos que para enfrentar estos golpes y a estos magnates tenemos que estar organizados y superar el miedo con que los empresarios dominan sus negocios. Tal como lo hacemos enfrentando los despidos y proponemos un método para luchar.
Los despidos se tienen que acabar, organicemonos y demos esta pelea.