×
×
Red Internacional
lid bot

MARCHAS Y CONTRAMARCHAS. Guaidó reimpulsa su marcha de este 16-N envalentonado con el golpe de Estado en Bolivia

La oposición de derecha encabezada por Juan Guaidó, cabalgando sobre la más grande de las demagogias y envalentonada con el golpe de Estado en Bolivia, refuerza su marcha convocada para este 16 de noviembre. Se trata de una marcha para renovar el clima golpista alicaído luego de sus fracasos de comienzos de año, no por casualidad ha vuelto a sus llamados a las Fuerzas Armadas y que se unan a su manifestación “siguiendo el ejemplo de Bolivia”.

Viernes 15 de noviembre de 2019

La oposición de derecha ha venido impulsando la marcha del 16 de noviembre desde octubre en la búsqueda de retomar la iniciativa política luego que le fracasara toda su política en clave golpista desde comienzos de año, con la autoproclamación de Juan Guaidó como “presidente encargado” y la venia del imperialismo, la amenazas de intervención militar extranjera, el operativo de la entrada forzada de “ayuda humanitaria” el 23-F y hasta la tentativa de asonada militar el 30 de abril.

Por eso festejan el golpe de Estado en Bolivia, siendo que lo primero que realizó el autoproclamado “presidente encargado” Guaidó fue reconocer a la golpista JeanineÁñez, quien le agradeció su apoyo pidiéndole que enviara su embajador que “será reconocido de inmediato”, para ello incluso acaba de expulsar de Bolivia a todo el personal diplomático actual en Bolivia.

Además de su bandera de “la democracia” y la “libertad”, hace demagogia con del sufrimiento del pueblo, intentando poner bajo su ala las distintas protestas como las que están llevando adelante las y los docentes, así comoel resto de las luchas laborales y sociales que se desarrollan. Una demagogia total porque su propuesta, el Plan País, es un compendio de medidas para aumentar más la montaña de deuda externa, entregar empresas y recursos nacionales a los grandes capitales extranjeros a un nivel y ritmo muy superior a lo que ya ha ido haciendo Maduro, privatización de los servicios públicos y tarifazos, despidos en el sector público, liberación total de precios, etc., medidas que continuarán, quizás con otras modalidades, los ataques que ya hoy recibe el pueblo trabajador, y que para ser implementadas recurrirán por supuesto a la represión a las luchas.

Pero su discurso de la “democracia” y la “libertad” se les viene abajo con el propio ejemplo de Bolivia que elogian pues tras el golpe de Estado se está desarrollando una brutal represión y cacería de brujas contra el pueblo boliviano que resiste al golpe. En 4 días de "recuperación" de la democracia van 16 muertos, mas de 500 heridos, casi 1000 detenciones y 750 periodistas y extranjeros expulsados del país.

"Es calle sostenida, manifestación sostenida hasta lograr los objetivos", dijo el derechista criollo, poniendo sus ojos en el golpe de Estado en Bolivia. Guaidó busca sacar partido de la agobiante situación que vive el pueblo venezolano que sufre una de las peores catástrofes económicas sin parangón en América Latina, así como por los ajustes antiobreros y antipopulares del gobierno de Maduro, para seguir la ruta de los gobiernos derechistas de la región de la mano del FMI y el imperialismo. No en vano ha llamado a la defensa de Piñera en Chile y su represión.

Frente a los acontecimientos en Ecuador y Chile ya vimos el verdadero rostro de esta derecha. Guaidó, Borges, María Corina, Voluntad Popular, Primero Justicia, Vente Venezuela y demás, que se dan golpes de pecho por “el sufrimiento del pueblo venezolano” y denuncian la represión de aquí, han salido con todo a apoyar a los gobiernos ajustadores y represores de esos países, descalificando a los que luchan. Por eso son pura demagogia e hipocresía, que mientras aquí dicen estar “con las luchas del pueblo”, ante las luchas de Ecuador y Chile lessalió a reducir toda la faz antiobrera y antipopular, apoyando la brutal represión a los pueblos de esos países.

Todos sabemos de la situación insoportable para los trabajadores y el pueblo en el país. En medio de la catástrofe económica sufrimos los más violentos ataques con paquetazos antiobreros y antipopulares como el de agosto de 2018, así como las constantes megadevaluaciones que reducen el salario en la nada y la eliminación de conquistas históricas de la clase trabajadora. A Maduro solo se le puede enfrentar con la movilización independiente de los trabajadores y el pueblo pobre, no de la mano de los que saludan las represiones en otros países mostrando desde ya lo que harían en caso de llegar a ser gobierno.

Por eso el pueblo trabajador no puede caer en el cinismo del gobierno de Maduro con su contramarcha de este 16 de noviembre. El descaro es mayúsculo de su gobierno que ha conducido al pueblo trabajador a la mayor de las calamidades, a lo que se suma toda una situación represiva a las luchas de los trabajadores y el pueblo mientras también se llena la boca sobre las cuestiones de la democracia en los otros países. Cinismo e hipocresía.

Te puede interesar: En Venezuela, aunque no esté el FMI, con Maduro padecemos ajustes, paquetazo y represión

Una marcha para renovar el clima golpista

Como lo dijimos en la coyuntura abierta en enero de este año, es evidente que el gobierno de Maduro no tiene nada que ofrecerle al pueblo más que la decadencia actual y su autoritarismo, que el pueblo venezolano tiene el derecho a sacarse de encima no solo este, sino cualquier gobierno que considere lesivo para sus intereses, pero otra cosa muy diferente, incluso de signo contrario a eso, es que sean el imperialismo estadounidense y la reaccionaria oposición de derecha quienes fuercen su caída: son opciones totalmente contrapuestas, pues las razones y los intereses por los cuales estos sectores se oponen a este gobierno son razones e intereses contrarios a los del pueblo venezolano.

Por eso, los trabajadores y el pueblo no deben dejarse engañar por esta derecha con su marcha del 16 de noviembre, que aprovecha el golpe en Boliviapara revivir sus objetivos políticos. Por eso la clave para tener una política con independencia de clase, como trabajadores, está en la movilización independiente y en la lucha no solo contra el gobierno, sino también contra toda tentativa golpista de la derecha y el imperialismo ni bien se insinúen.

Ante la devastadora crisis que ha barrido violentamente con las condiciones de vida del pueblo, la derecha dice que hay volver, y de manera recargada, a las políticas del FMI y el neoliberalismo. La derecha postula como “alternativa” precisamente lo que en otros países está siendo cuestionado. ¡Que Venezuela vuelva al redil del FMI y un plan masivo de privatizaciones, incluyendo el petróleo y los servicios! Propone hipotecar más el futuro del país y ponernos bajo el mando del FMI, para aplicar las políticas que padecimos en los 90’s y que hoy están padeciendo y rechazando otros pueblos. Si ya con Maduro, y sin el FMI, se restringieron drásticamente los recursos para las necesidades elementales, en función de garantizar los pagos al capital financiero, los préstamos del FMI vienen acompañados con: “reducción del Estado”, es decir, recortes en salud, educación, vivienda, cierres o supresión de instituciones, despidos en el sector púbico, privatizaciones, tarifazos, aumento de impuestos, etc.

Te puede interesar: Frente al desastre de Maduro, la oposición vende como “solución” lo que hoy rechazan otros pueblos: el FMI y privatizaciones masivas

Por eso, desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) decimos claramente que los trabajadores nada tienen que buscar ni en la marcha de la oposición. Tampoco en los llamados de la marcha del gobierno que no es más que para afianzar sus intereses. La salida para la juventud y los sectores populares venezolanos es por izquierda, movilizados en las calles con nuestros propios métodos de lucha, en nuestro propio nombre y con independencia política frente al gobierno y la derecha.Enfrentando al gobierno de Maduro, que con descarada desfachatez pretende estar “solidario” con los pueblos que luchan, mientras aquí aplica ajustes capitalistas, paquetazos y represión. Pero combatiendo decididamente las políticas promimperialista de la derecha que se ha envalentonado ahora con el golpe de Estado en Bolivia, que solo porque no está en el gobierno no encabeza hoy los ajustes y la represión que aplaude en otros países.