Un disparo en la cabeza recibió una joven en la protesta que había este domingo 31 en la carretera nueva Mamera – El Junquito. Otro joven resultó herido. Despedida de fin de año del gobierno a los sectores populares.
La Izquierda Diario Venezuela @LaIzqDiario_VE
Domingo 31 de diciembre de 2017

Como hemos venido reseñando, este fin de año ha estado marcado por una serie de protestas y manifestaciones populares ante la escasez y el hambre, bien sea alrededor de establecimientos comerciales privados, almacenes de comida del Estado, o en los propios barrios exigiendo el cumplimiento de la promesa del gobierno de distribuir piezas de pernil a precios subsidiados. Hoy, último día del año, esta situación se ha cobrado la vida de una joven, con cinco meses de embarazo, a manos de un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
Alexandra Conopi, de 18 años, recibió un disparo en la cabeza por parte del guardia nacional cuando la protesta popular colmaba los alrededores del módulo de la Guardia del Pueblo ubicado entre el kilómetro 0 y el 1 de la nueva vía a El Junquito. Otro joven de 20 años, de nombre Luis Medina Perozo, resultó herido de un disparo en el glúteo.
Así responde el gobierno nacional al desespero del pueblo trabajador ante la tragedia social que se vive, no solo violentando su dignidad, sino con represión asesina. Obligado el pueblo por necesidad a someterse a los mecanismos de distribución de alimentos del gobierno, este responde con represión ante el reclamo de que se cumpla lo prometido, o de que por lo menos alcance para todos la mísera cantidad de comida que distribuye el Estado capitalista.
Esta es la realidad que el gobierno pretende paliar con aumentos salariales miserables como el que justo hoy acaba de anunciar Nicolás Maduro, con el cual el ingreso mínimo mensual a calcularse a partir de mañana, 1ro de enero, llegará 797.510 Bs., sumando el salario (que pasa de 177.507 a 248.510 Bs.) y el bono de alimentación (que pasa de 31 Unidades Tributarias a 61 UT, es decir, de 279.000 a 549.000 Bs.). Mientras solo un cartón de huevos cuesta 240 mil bolívares, apenas un kilo de azúcar o de queso cuestan 200 mil, y ni hablar de un kilo de carne, en el marco de acuerdos del gobierno con los empresarios para autorizarles cada vez más aumentos oficiales de precios.
Es este cuadro el que lleva a miles de habitantes de los sectores populares a exigir el cumplimiento de la promesa de distribución de las piezas de cochino a precio subsidiado, o a desesperadas protestas alrededor de los abastos. Es así que hoy también, en Prados de María, en El Cementerio, hubo una situación que pudo haber derivado en un saqueo en una cadena de supermercados.
El de Maduro no es solo un gobierno hambreador, que junto a los empresarios descarga la crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre, que opta por destinar miles de millones de dólares para el capital financiero internacional en pagos de la deuda externa, mientras el pueblo padece hambre y una dramática falta de medicinas, sino que además tiene las manos manchadas de la sangre de gente de los sectores populares que exige, simplemente, comida.