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Economía. Guerra Comercial y crisis contenida anuncian recesión mundial para 2020

Diversos factores, estructurales como la Guerra comercial China-EE.UU y el Brexit, y otros más políticos como la crisis política en Italia, las protestas en Hong Kong y las elecciones en Argentina, golpearon fuertemente la economía global esta semana. Algunos economistas anuncian recesión mundial para los próximos meses.

Gabriel Muñoz

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia

Sábado 17 de agosto de 2019

Retroceso mundial de las manifacturas

La producción de manufacturas cayó en las tres principales economías del mundo: Alemania, China y Estados Unidos. Éste último, los economistas dicen, estaría en los límites del fin del ciclo de crecimiento más grande de su historia, conseguido gracias al desarme económico de la ex Unión Soviética y con ello el período de crecimiento de los ’90 y 2000. Por ejemplo EE.UU en 1950 el sector industrial componía el 25% del total de su PIB, hoy alcanza tan solo un 11%.

Caída en la confianza empresarial

Según el periódico Financial Times durante los meses de junio y julio se produjo un estancamiento en las inversiones privadas. Se piensa que hay menor confianza del sector empresarial privado para iniciar inversiones en producción. Este fenómeno se expresó en las acciones bursátiles que cayeron en casi todos los mercados de Europa, Asia y América este miércoles.

Los países afectados

Según Diario Financiero de Chile la prensa internacional ligada a economía actualizó su categoría de países con dificultades económicas. En contracción estarían: Argentina y Venezuela. En vías de recesión se encontrarían: Alemania, Brasil, Hong Kong, Reino Unido, Singapur y Suecia. Economías estancadas serían: Italia y México. Si bien los más afectados son los países europeos, en EE.UU también hay malas noticias.

En EE.UU el miércoles 14 de agosto la curva de rendimiento de los bonos (o títulos) del Tesoro nacional se invirtió por primera vez, tal como lo hizo en 2007. Y siendo precisos, los bajos niveles de las tasas de interés de los créditos mayores a 10 años bajaron a niveles sólo alcanzados en 1970. Una señal para que los inversionistas ajusten criterios para una recesión. Los bonos de largo plazo del Tesoro normalmente ofrecen mayores tasas de rendimiento, por el mayor riesgo que significa tener deudas estatales por un tiempo tan largo. Pero esta vez la caída en el rendimiento de los títulos a 10 años lo ubicó por debajo del rendimiento de los títulos a 2 años, haciendo más rentables los de corto plazo que los de largo plazo.

Guerra Comercial entre China y EE.UU es el principal factor de la recesión en ciernes

Guerra comercial afecta a países que dependen de sus exportaciones, como Hong Kong y Singapur, que son países eminentemente comerciales y financieros. Pero también afecta países grandes y desarrollados como Alemania, pues, su producción industrial depende mucho de la exportación que haga con China y EE.UU. Alemania, la economía central de Europa continental cayó en sus niveles de exportaciones, a niveles más bajos que los que tuvieron en 2009. La explicación es simple. Alemania posee inversiones directas en China, lo que ha generado pérdidas en empresas automotrices como BMW y Volkswagen. También Trump afectó a gigantes como TyssenKrupp cuando gravó hace un mes las tarifas europeas de acero y aluminio. Inglaterra, por otro lado, cayó su crecimiento PIB, situación que no había sucedido hace siete años.

En Brasil y México hubo desaceleración por tercer mes consecutivo. En México se cree que la política poco clara en materia económica del presidente Andrés Manuel López Obrador estaría generando incertidumbre en los inversionistas que dependen del rubro de la infraestructura. En Brasil, la economía más importante de Sudamérica el presidente Jair Bolsonaro no logra instalar un nuevo modelo de acumulación basado en una reforma a las pensiones (que crearían las AFP brasileñas), por las protestas de millones que la han rechazado, tardando su aprobación.

Se pronostica entonces para este 2019 y 2020 un crecimiento débil y una inflación más baja en los próximos años y que no se acumulará capital (invertir en la producción) a gran escala, preservando el escenario de "estancamiento secular", concepto utilizado por el exsecretario del Tesoro de Estados Unidos Larry Summers, para explicar el contexto de bajas tasas de préstamo para inversión en la producción aún con bajísimas tasas de interés disponibles.

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De momento asistimos a una configuración económica más o menos clara. El factor semi-estructural de la guerra comercial estaría generando una recesión económica en cadena en las principales economías del planeta. Múltiples economistas, como Larry Summer o Nouriel Roubini declaran que este 2020 habrá una recesión generalizada en el mundo.

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El capitalismo no puede mejorar la condición de la mano de obra ni asegurar ampliación de la producción en momentos de crisis

Este escenario replantea un problema estratégico al capitalismo, la inexistencia de nuevos espacios de acumulación, sin los cuales la inversión permanecerá débil, y los declinantes índices de crecimiento de la productividad del trabajo. La razón principal de esta crisis, es la que fundamenta la mayoría de las crisis en el sistema económico capitalista: la devaluación del valor de la mano de obra y la incapacidad de continuar un ciclo de reproducción ampliada. Esto se demuestra en precarización de la clase trabajadora de este siglo XXI y los anuncios de retroceso de las inversiones a largo plazo. El capitalismo al basar la economía en la extracción de plusvalor de la mano de obra, por medio de bajos salarios y la utilización de la tecnología para reducir el valor del salario, el capital no se destina a un aumento de la producción sino al aumento del capital. Una lógica que se traduce en una escasez de demanda (por el bajo poder adquisitivo de los asalariados) y una incapacidad de absorción de la oferta, que los economistas llaman “desaceleración de la oferta potencial”, que se traduce en una caída del valor de la producción. Este mismo fenómeno ocurrió los meses anteriores a la crisis mundial de 1929 y 1973.

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Una crisis orgánica

Es plausible identificar en la guerra comercial uno de los principales factores, aunque no el único. El impacto sobre las economías tiene distintas gradaciones, y por ahora colocan a la Unión Europea, y en particular a Alemania, en una situación más difícil que los dos lados directos de la contienda. Por encima de todo, lo que se encuentra de fondo son los efectos no solucionados de la Gran Recesión de 2008, que dieron origen a procesos de "crisis orgánica" en los términos del marxista italiano Antonio Gramsci (o crisis de autoridad estatal y de los partidos tradicionales de la burguesía) en las principales potencias del mundo.

El complejo panorama de las derechas latinoamericanas

La contracción de la demanda mundial de materias ha provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se ha traducido en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior, este caso lo ejemplifican Argentina y Venezuela.

Por otra parte muestra los límites de las derechas neoliberales de América Latina para sortear las contracciones económicas mundiales. Haciendo más débil su liderazgo en la región. Esto ya lo demostró la derrota electoral de Macri, la debilidad del gobierno de Piñera en Chile y la impopularidad del gobierno de Bolsonaro tras la política privatizadora de pensiones. Más allá de las diferencias entre los modelos económicos del cono sur, las tres economías que mencionamos son profundamente dependientes de la exportación y de la inversión extranjera, sus Estados mantienen lazos fuertes con capitales extranjeros y con la banca estadounidense y europea lo que haría de estas economías espacios vulnerables cambiando las coordenadas de la política y abriendo otras tareas a los movimientos sociales, a la clase trabajadora y la izquierda.


Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

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