
Valeria Jasper @ValeriaMachluk
Miércoles 29 de octubre de 2014
Hoy vi las noticias.
Lear estaba en las noticias.
Sus trabajadores estaban en las noticias.
También los gendarmes...
Y también muchos apoyando a los pibes de Lear.
Y más gendarmes...
Y seguí mirando.
Y mi vieja, ama de casa jubilada que se preocupa por toda la familia; me preguntó:
Y yo, profesional de la salud, que creció y estudió sin problemas, que nunca le faltó nada; con trabajo, casa, salud; sin participación en espacios partidarios...
Les expliqué que pasa en Lear...
Qué es Lear...
Porqué les pegan...
Porqué luchan...
Y tomando distancia del momento y al verme en esa situación, me sentí llena, plena, bien.
Hasta hace poco yo desconocía por completo la realidad de fábricas como Lear, Donnelley, Gestamp.
Ni sabía dónde quedaban... Ni lo que eran. Menos de las suspensiones, de los despidos, de las persecusiones gremiales.
Y a mí me contaron, me dijeron y escuché “Lear es una buena escuela”
Y empecé a oír. Y vi, miré, observé. Escuché a los chicos de Lear, de Donnelley y leí lo que escribió el pibe desde el puente grúa de Gestamp. Conocí también a la trabajadora de Shell que logró su reincorporación.
Y empecé a comprender que la lucha no es de unos pocos.
Que no es necesario ser un militante para “estar donde hay que estar”.
Que hay que pelear y sostener. Y si caes, volver.
Y que los palos y las balas son las palabras de los ignorantes y los cobardes.
Que los payasos mediáticos son los indiferentes (o en realidad miran para el otro lado).
Que el destino no está escrito.
Que lo que les pasa a ellos, nos pasa a todos.
Que se pelea en la calle, en el escritorio, en la fábrica, en el puente grúa. Por una sociedad más justa, más solidaria, sin explotación, de iguales.
Que podemos ser y somos la punta de lanza para construir en libertad, un puente para preparar batallas presentes y futuras para nuestra emancipación.
Hay que estar, tomar partido, enfurecerse, no quedarse inmóvil en el camino y estar. Hay que estar.
Hoy empecé yo.