La hermana de Jaime Guzmán sacó la voz en una entrevista, asestándole otro golpe a la UDI, criticando a la derecha por derecha en defensa de la figura de su reaccionario hermano fundador del gremialismo, revela la crisis profunda de este partido y todo el sector.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 28 de marzo de 2016
La crítica derechista a la derecha
En una carta publicada en La Tercera, con un tono directo dirigido a su hermano, comienza diciendo que “sólo porque estoy en deuda contigo decidí escribirte esta carta abierta”.
Además de aclarar y ventilar conflictos familiares, a propósito por ejemplo de la película “El tío” realizada por su hijo, sobrino del ex senador, asesta algunos golpes políticos, por derecha, a la derecha. Entre ellos:
*Que en su sector lo habrían abandonado, con una crítica directa a Piñera, diciendo que “los que te han satanizado volverían a matarte una y mil veces, hoy bajo el cargo de “cómplice pasivo”. Y no faltan los que prefieren no nombrarte, porque te convertiste para ellos en una piedra en el zapato”. O a renovaciones superficiales, como cuando lanzó que “tú al menos te hacías cargo de tus acciones y omisiones, exponiéndote incluso a la muerte. No usabas el ‘marketing’ para maquillar tu imagen”.
*Que están obligados a intervenir en los procesos políticos que se están abriendo paso, incluyendo el llamado “proceso constituyente”, como cuando afirmó que “muchas veces he pensado que de estar vivo, habrías sido tú mismo el que habría impulsado cambios medulares a esa Constitución que ya no era la que el país necesitaba. Porque tú eras una persona capaz de evolucionar, sobre todo en el ámbito de las ideas, por conservador que fueras”.
*Interviene en las internas de la UDI, expresando que “la UDI fue perdiendo dramáticamente su identidad y hoy está en la UTI, intentando ser reanimada por una generación joven e idealista, encabezada por un tocayo tuyo con pasta de líder, mientras todavía es conducida por ese gran amigo tuyo (que entró a militar después de que te mataron), notable por su generosidad y equilibrio.
*Y lanza una dura acusación en las fuertes crisis internas generales del sector, acusando la intervención, al menos la pretensión, de Pinochet y Manuel Contreras en la muerte del fundador del gremialismo: “¿En qué estaban, cuando te mataron, el dictador, su mujer y su compadre de la Dina, con quienes estabas severamente enemistado, a pesar de continuar en el gobierno? (como esos matrimonios que no se toleran, pero siguen juntos). Te cuento algunos datos para que tú los proceses como quieras: Pinochet le dijo a nuestra madre que él sabía que te matarían ese 1 de abril y que mandó a sus hombres para protegerte, pero que lamentablemente no te encontraron… Cuando yo le había preguntado años atrás a Contreras por qué sentenció en una reunión: “Hay que matar a Guzmán”, él me respondió impertérrito: “Dígale a su hermano que yo no amenazo…”. Alguien me contó en esos días que los agentes de Pinochet estaban infiltrando el Frente Patriótico… Cuando te balearon te condujeron al Hospital Militar y muchos se preguntaron ¿por qué no al hospital de la PUC, que era tu segunda casa?... Al salir Pinochet del quirófano donde te ingresaron se dirigió hacia mí (ya que nuestra madre no estaba en Chile) para decirme que los médicos no habían podido salvarte la vida, mientras su expresión de alivio hacía imposible ocultar su contento… Cuando quien fuera vocero del gobierno militar leyó el parte médico que señalaba: “Fallecido a causa de un atentado terrorista”, le sugirió al doctor que borrara la palabra “terrorista”, lo que el facultativo no hizo… Poco tiempo después, en un lejano rincón del sur, un joven moreno y robusto se me acercó con cara de sentido pésame, comentándome: “Es que su hermano se había convertido en un peligro para mi tío… Hacía rato que le estaba dando demasiados dolores de cabeza”: ¿Y quién es tu tío?, le pregunté. “Augusto Pinochet”, me respondió. El peligro consistía en que habiéndose conocido el Informe Rettig, vendrían los juicios a los responsables de las brutales violaciones a los derechos humanos perpetrados por la dictadura. Y llamado a declarar como testigo, tú no sólo habrías denunciado a Contreras (como ya lo habías hecho para conseguir la disolución de la Dina), sino también a Pinochet, de quien a esas alturas tenías la convicción de que era el máximo responsable”.
¿A qué se puede deber esta crítica por derecha a la derecha?
Crisis de la derecha
Sí, a su crisis. Como informamos en La Izquierda Diario aquí (http://www.laizquierdadiario.cl/Decisiones-defensivas-e-inocuas-ante-su-crisis?id_rubrique=1201), el reciente Consejo General de la UDI intentó remozarse, sin mayor éxito. La mejor medida de este fracaso, es que nadie quiere tomar la presidencia de este partido.
El “caso Longueira” lo mantiene en vilo; el desfile de ministros de sus filas del Gobierno de Piñera agrega leña al fuego.
Su decisión final fue atrincherarse: intentar reforzarse en su base social reaccionaria; mantener la Declaración de Principios con su combate al marxismo y su reivindicación del golpe (tal vez dejan esto para cuando logren dar paso a una nueva directiva que tenga algo que mostrar).
La derecha atraviesa por una triple crisis moral con los casos de corrupción, política tras la derrota de las presidenciales y solo rechazar cualquier reforma; parlamentaria y electoral con su disminución de diputados y senadores. Una triple crisis que los tiene a la defensiva.
Pero no quiere decir que están cruzados de brazos. Ante las reformas, recurren al Tribunal Constitucional, parte de sus herramientas institucionales. Recurren también a movilizar a su base social en las calles, como hicieron con la Confepa o los dueños de camiones.
La carta de la hermana, interviene en estos intentos de recomponerse. Combina el atrincheramiento defensivo en sus bases y principios doctrinarios, con saldrá algunas cuentas para producir reacomodamientos de los sectores en pugna en su interior, con incursionar, desde allí, en los procesos políticos en marcha.
Porque la derecha, aún en crisis, no saldrá de escena, hay que derrotarla.