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Fusilamiento en la Comarca Andina. Habla la pareja de Tino John, asesinado por la Policía de Chubut

El relato de Claudia Costa Basso contradice, con datos concretos, lo expuesto por el ministro de seguridad Federico Massoni en su interpelación en la legislatura chubutense. El ladero de Mariano Arcioni justificó el crimen a sangre fría perpetrado por el GEOP, buscando degradar a la víctima.

Ulises Crauchuk

Ulises Crauchuk Corresponsal Comarca Andina | @ulisescrauchuk

Viernes 11 de junio de 2021 11:14

Hace dos semanas se conoció la noticia del asesinato de Alejandro “Tino” John de 62 años, a manos de la Policía de Chubut en su casa del paraje Las Golondrinas. Un crimen que generó un escándalo a nivel provincial y que suscitó la interpelación en la Legislatura chubutense del ministro de seguridad Federico Massoni, el pasado martes 8 de junio a las diez de la mañana. Una vez conocidos los argumentos del ministro, La Izquierda Diario dialogó con Claudia Costa Basso, pareja de Tino, cuyo relato contradice una a una las maniobras y falacias de Massoni.

“Tino nació en Bolsón, su familia era suiza. Trabajo de instructor de esquí en Bariloche, albañil, camionero y luego armo un negocio de exportación de hongos, por eso él tenía una actitud solidaria con la gente que trabaja, porque sabía lo que es estar sin un mango”. Claudia Costa Basso es docente en Cholila, y a los 61 años siente truncados los sueños de una pareja que cada día se elegía. “Uno piensa que no le va a tocar, y cuando te toca te cae la ficha mal” dice Claudia, que recuerda haberse conmovido el año pasado con el caso de la desaparición forzada seguida de muerte de Facundo Castro.

“Me rompió la vida en cinco minutos, teníamos todos los proyectos armados”

La familia de Claudia es oriunda de Cholila, de allí que ambas familias se conocieran de mucho antes de los 15 años que llevaban como pareja. Luego de sendos divorcios, Tino y Claudia, que se conocieron de niños, se pusieran en pareja hasta que el 27 de mayo, el GEOP irrumpió en la vivienda que Tino heredara de su madre y que desde hace tres meses la pareja acondicionaba para transformarla en una hostería. “Íbamos a acondicionar la casa para poder generar dinero, yo me iba a jubilar y nos íbamos a recorrer Argentina en una combi.”

Claudia ha rememorado aquel día en varias entrevistas, y el relato descarnado de los hechos contradice en todo las excusas de Massoni para defender el accionar de la fuerza a su cargo.

Un incidente el día anterior, cuando dos personas ingresaron a la propiedad y Tino respondió realizando unos disparos al aire con un rifle 22, motivó la intervención de la Policía por la supuesta denuncia de un vecino. Ante la negativa a dejar entrar a la Policía, el fiscal dispuso llamar al Grupo Especial de Operaciones de la Policía de Chubut (GEOP) para realizar un allanamiento el día siguiente. El desenlace fue el asesinato de John el jueves 27 de mayo.

El hecho conmocionó a la comunidad que se movilizó a la fiscalía de El Hoyo a los pocos días exigiendo justicia por Tino, y abrió un escándalo a nivel provincial que desembocó en un pedido de interpelación al ministro por parte de la legislatura. Como parte del juego político impuesto por la interna del peronismo provincial de cara a las próximas elecciones, la misma no fue sino un show.

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Como si se tratara de una cuestión de protocolos, el ministro justificó allí el asesinato de Tino por no tener uno adecuado a la situación. Posteriormente, el ministro puso en dudas que Tino estuviera en tratamiento al decir que hasta ese día no le constaba, y en el mismo acto responsabilizó a la familia por permitir que una persona con problemas mentales posea un arma y reiteró que era ciudadano norteamericano. Asimismo, culpó al hospital local por no prestar la asistencia necesaria.

Entonces ¿constaba al ministro que Tino estaba bajo tratamiento psiquiátrico o no?

“Yo ya lo conocí así”, dice Claudia Basso pareja de Tino desde hace quince años. “Tino era bipolar. Debía evitar disgustos, situaciones estresantes o enojos que pudieran desestabilizarlo”. Luego de los incendios del verano ante los que con gran esfuerzo logró salvar la vivienda, la pelea posterior por recuperar el agua y la luz ante la negligencia de los funcionarios y el rumor de posibles tomas, la crisis era en cierto sentido inevitable ante tanta acumulación.

Desde el área de salud mental del Hospital de Área El Bolsón (HAEB), comentaron a La Izquierda Diario que era un paciente conocido. “En un caso así, de una situación de crisis aguda, se atienda donde se atienda el paciente, o si es la primera vez que tiene una crisis, interviene el hospital local. Y no es necesario que vaya el o la psiquiatra de guardia, con que vaya una generalista alcanza”, dijo una profesional del nosocomio quien destacó “hemos tenido muchos incidentes con personas armadas en la zona que terminaron en internaciones involuntarias incluso, a fin de preservar a la persona en crisis, pero jamás en una barbaridad semejante, que es contraria a la ley de salud mental”.

De hecho la ley 26657 de salud mental de alcance nacional desde 2010 establece el “resguardo de los derechos humanos de los usuarios del sistema de salud mental”. En ningún caso está contemplado algo como lo que hizo el GEOP. Rio Negro desde 1991 y Chubut desde 2009, fueron provincias pioneras en materia de legislaciones tendientes al tratamiento ambulatorio de los padecimientos psiquiatricos ¿Es necesario un nuevo protocolo que explicite que no se puede asesinar a un usuario de salud mental?

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Massoni en la interpelación dijo que hubo un intento de comunicarse con el Hospital de El Hoyo para contar con la asistencia de salud mental y que no fue atendido por el director del nosocomio, algo que contradice el propio director del Hospital quien atendió el llamado y planteó la competencia territorial del Hospital Rural de Lago Puelo. Pero en este mismo hecho demuestra haber tenido conocimiento previo de la situación de Tino.

Claudia cuenta que cada día le escribía un cartelito para que recordara tomar la medicación. Volviendo a la casa con los abogados esta semana, encontró el último que le escribió ese mismo día en que luego de pasear con su perro, volvió para encontrarse al GEOP rodeando la casa. “Señora” le dijo un efectivo camuflado en una cuneta, “me asusté, sigo caminando y me encuentro a Tino que estaba trabajando con un ayudante, no le di ni un beso y le dije ‘metete adentro’. Tino se va para arriba y me dijo ‘quédate acá’. Nunca se les ocurrió decir ‘alto Policía’, no sé, algo”. Minutos después, dos camionetas llegaron y más de 20 efectivos irrumpieron en la vivienda.

Recién cuando por los ventanales de la casa vieron llegar a la fiscal, los policías desataron a Claudia. Habían pasado 40 minutos en los que la Policía no dejo de repetirle que si no se calmaba “le iba a ir peor”, mientras mataban a Tino de un disparo en la cabeza en la habitación superior, y recién entonces le mostraron la orden de allanamiento.

A Claudia el hecho le trajo a la memoria la irrupción en su fiesta de egresados, cuando las luces se encendieron y el ejército apareció rodeándolos, en plena dictadura en Buenos Aires. Ahora el objetivo de Claudia es lograr justicia por Tino para que “nunca más suceda algo así”, algo que repiten los familiares de todas las victimas de gatillo fácil y violencia institucional, la búsqueda de justicia como homenaje al ser querido, pero también como una necesidad personal de dar cauce a la rabia y el dolor que la impunidad genera.

Como en cada caso de gatillo fácil, que se logre justicia para Tino John dependerá de la lucha de familiares y amigos para que el hecho no caiga en el olvido al que los legajos del poder judicial condenan a las víctimas. “Asesinaron al amor de mi vida y voy a tener fuerza solo para investigar cómo 25 personas del GEOP entraron a mi casa, mataron a Tino de un disparo en la cabeza y me ataron a mí durante una hora sin decirme qué había pasado con él”.